lunes, 5 de febrero de 2018

¡MAMÁ! ¡CUANTO TE QUIERO!


Hoy es el aniversario de la muerte de mi madre y cada año la recuerdo y le hago un homenaje. Fue esposa  resignada, una buena madre y maravillosa abuela. Una  mujer que se hacia querer por por todas  las personas que la conocían. Ella era: tranquila, paciente, dulce, cariñosa, simpática, conversadora y muy trabajadora. Ella  no leía mucho y escribía  poco, solo aprendió las cuatro reglas en su época en la escuela, tenia unas manos prodigiosas para la costura, fue una buena  modista, siempre la recuerdo cosiendo. Su vida  transcurrió entregada  a su marido y sus hijas. Cuando cumplió 60 años nos dimos cuenta que  se olvidaba de las cosas, se perdía en la calle, no controlaba  el dinero y hacia  cosas raras. Le diagnosticaron Alzheimer esa dura enfermedad que nos lleva los recuerdos.

Dejé de ser hija para convertirme en su madre y cuidarla durante más de nueve años en su casa. Contaría muchas anécdotas de ella y seria interminables  mis recuerdos. Un día entró en la residencia  donde  yo comencé a trabajar un año antes, en verano. Un año más tarde entramos las dos a la vez, yo a trabajar y ella como residente. Allí la cuidábamos entre todas mis compañeras, a mi me tocaba mucho cuidarla en mi grupo, la atendía  como una más. Siempre que me tocaba arreglarla la dejaba para la última le dedicaba todo mi tiempo antes de irme a comer, estaba un poco mas de tiempo con ella.

Aquel día nada presagiaba su muerte porque ella estaba bien. Solo su enfermedad era la que tenía postrada en la cama (ya no me conocía). Después de asear y arreglarla  le dije, cuanto la quería y la comía a  besos y le hice mil  cosquillas. Mientras la vestía su limpio camisón, le hablaba de su casa, le decía que la habíamos comprado para vivir nosotros en ella, le decía que un día  cuando estaría terminada la iba a llevar a casa para que la viera. Pero el día de hoy hace ya 14 años, Dios la llevo a su vera.

Esa tarde estaba yo en mis clases de pintura, me llamaron por teléfono. Mi madre había fallecido esa fue la noticia. Me quedé paralizada, me acordé del rato que estuve con ella, no le había notado nada anormal ese día, se estuvo riendo a carcajadas. Se  fue de repente y sin hacer ruido.

Cada persona reaccionamos de una manera, unos lloran, otros se ponen nerviosos, otros sale corriendo. Yo me quedé paralizada, solo seguí pintando. Mi profesora me  dijo:

  — ¡Carmen deja eso y vete! -le dije 
  —tengo que terminar este fondo luego me voy.

 No lloré, no la vi muerta, no la vi en la caja, evité ese recuerdo. Solo tengo el recuerdo de aquellas risotadas  quedaron en mi corazón ese día.


  Jarrón de frutas   pintado al óleo (130 x 90 cms.) 



Este era el cuadro que pintaba ese día del fondo amarillo. Era un encargo que nunca entregué. Lo tengo puesto encima de un aparador del comedor que conservo de mi madre.

TE SENTÍAS PRINCESA

Mirábamos por la ventana
 ya había amanecido,
en el paisaje contemplamos
el divino colorido.
La lluvia había cesado,
  el sol había salido
los colores irisados por la
 ventana reflejaban entretenidos

Yo te daba un masaje
en tus pies doloridos
tu te sentías princesa
en un sillón muy mullido
Hoy, me siento princesa
¡Hija mía! Que a gusto me encuentro
¡Hija mía! ¡Qué bonito!

Que bonito está hoy el día,
que cielo más glorioso
que maravilloso paisaje
¡Qué reflejos tan bonitos!
Mirabas al arco iris,
con colores  presumido

Quizás sea un mensaje
que envía tu ser querido
para que te sientas princesa
en este día tan colorido
ahogues así tus penas
y tus miedos infinitos
para que no te sientas sola 
  en este día tan magnifico.
Código 1701310486209

Esta poesía se la hice  cuando estaba ya  ingresada en la residencia.



























Foto y poesía del recordatorio escrita por mi la podéis leer en poesías Tu último atardecer.




           Ramillete de flores  pintado al óleo por Mamen Píriz




derechos  registrados Código 1701310486209

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