sábado, 30 de abril de 2016

ARRUGAS EN LA SABANA II " En la cafetería " 11º Cp.


             En la  cafetería

                                                                                              Pinturas de Ernest Decals



   Salvador salió cinco minutos antes que Carmina. Se reunieron en la cafetería. Ya allí y se dirigió a la barra y pidió un vino. Un momento después entró Carmina y pidió un café. El periodista cogió lo servido en la barra y fueron a una mesa en un pequeño rincón iluminado con una luz tenue. Enfrente había una máquina de discos dorada muy antigua. Salvador buscó el teléfono que se encontraba en el fondo del bar, enfrente había un futbolín en el que jugaban unos jóvenes.



        —Voy a llamar un momento a casa -sé disculpó- Avisaré a Charo que voy a comer, ya que esta mañana dormía y salí sin decirle nada.


  Cuando volvió a la mesa, escuchó extasiado las palabras de Carmina: 

   

      —Eres tan bondadoso... Es poco frecuente descubrir tanta dulzura de corazón en un hombre. Cuando uno llega a amar hasta ese grado, debe disimular un poco. Se puede apurar el vino del amor, pero hay que dejar siempre una gota en la copa. La confesión de Carmina se le antojaba el canto más sensato al amor que hubiera oído Salvador desde hacía tiempo.


      —¿Por qué me dices eso? Me enamoré una vez de esta mujer. Goce de veinticinco años de felicidad a su lado y le tengo mucho cariño.  —¿Qué crees? ¿Que esto marca el límite? ¿Sería esta mi total ración de amor? Y después ¿Sólo habrá desesperación sin límites? Imagínate que nunca volvería a recibir nada de ella ¿Qué harías?

     —Volver al lado de tu mujer y mantener la vida burguesa de siempre y dejándome en el olvido a mí para siempre. 

      —¡No, no te olvidaré jamás! -Prometió Salvador-

     Sacó la cajetilla de tabaco del bolsillo y encendió un cigarrillo. Carmina permanecía apoyada en la mesa, dando sorbos a la taza de café que llevaba un rato vacía. Fija en un punto que no veía apenas porque un torbellino de imágenes y de preguntas sin resolver tenía su mente y su corazón en vilo transitando con cautela por el pensamiento. Estaban frente a frente y él le sostenía la mirada tan incrédulo como la primera vez. Carmina había sido seducida, fascinada hasta el punto de admitir el comportamiento de Salvador.


      —Las mujeres sois mucho más discretas y más pícaras.- Sentenció el periodista-

      —¿Acaso, lo lamentas?

      —A decir verdad... no. En este punto tienes razón. Pero podría expresar numerosas críticas.

     Salvador expelió el humo en una larga bocanada y apagó el cigarrillo. Carmina se recostó en la silla dispuesta a escucharle.



    —El amor tiene una única regla: amar y enamorarse es mucho más fácil de lo que la mayoría de la gente cree. Cuando la persona que tienes a tu lado te ama, te escucha, te mima, comparte su vida contigo, todo va bien. 
     Pero... cuando el ambiente es gélido y las lágrimas están a punto de caerse solas, desbordándose de los ojos para deslizarse por las mejillas. Cuando ya nadie ama ni odia a nadie, entonces cuando ya has abandonado la pasión, se impone la sensatez de la ruptura. Y uno no se siente bien cuando la realización del deseo flota imposible en los recuerdos del pasado.
      La ruptura es lo mejor del amor cuando ya no hay pasión. Y no se está bien, sintiendo que los deseos se dejan hundir lentamente en los recuadros. Las rupturas son como pequeñas nubes de niebla.

    Carmina le escuchaba atentamente y recordaba lo que Charo le contó en su casa. No quería decirle nada a Salvado sobre esa cita, de momento.



      —¿Y no será esa ruptura por otras razones?

     —Si, por supuesto, me he enamorado de ti, es una razón. No sólo me he enamorado, sino que te quiero y te deseo.

      —¿Ahí se agotan todos los motivos?

      —¿Y por otra razón?- Le preguntó Carmina

      —¿Y... Qué otra razón puede haber ?

      —No es fácil de decir...

    Salvador volvió a coger un cigarrillo. Se lo puso en la boca y la pintora se lo impidió cogiéndole la mano que sostenía el mechero. Mantuvo la mano de Salvador con la suya y se puso a jugar cariñosamente con sus dedos.

    —Tengo la certeza, que si dejas de fumar... tus problemas de salud  mejoraran. 

    —Ya sabes que el tabaco te perjudica y mucho. Sólo tienes que poner de tu parte y dejarlo.

    Salvador se quedó pensativo y apretó la mano de su amada.

   —¿Bueno de este asunto ya hablaremos? -Miró el reloj- ¿Nos vamos?- le dijo Salvador

    —Deja que yo salga primero, tú puedes esperar cinco minutos, no es conveniente que nos vean salir juntos. Por si las moscas... -bromeó Carmina-

                  


      Carmina se levantó. Salvador la contempló mientras se dirigía a la puerta, con su larga cabellera oscura balanceándose sobre sus hombros, meneando las caderas más que de costumbre, ya que intuía su mirada clavada en ella.

      —¿Es posible? - exclamó el periodista para sí, al comprobar que la puerta se cerraba tras ella.

      —¡Estoy loco de amor por esta mujer! Y se fue sin decirme ni adiós.

     Se acomodó en la silla, sorbió de un trago el resto de vino mientras esperaba que pasaran los cinco minutos. 

    —¿Otra razón? ¿Mis problemas de salud? - se preguntó-





Continuará.....

Entrega anterior


derechos registrados

Mª  Carmen Píriz García - registro: 0910304797905

viernes, 29 de abril de 2016

VIAJE A ARÉVALO ÁVILA

   Hoy os voy a mostrar una de las excursiones que he hecho con mis amigas del grupo del café "Las chicas de oro" fue en el 2014 fuimos a visitar la Provincia de Ávila y dentro de esta excursión este pueblo tan pintoresco Arévalo. Como nuestra amiga Mª Luisa la encargada de organizar la excursión es tan previsora, llegamos a este pueblo después de desayunar por el camino. Ya nos estaban esperando el guía, en este caso eran tres que nos enseñaron el pueblo y nos contaron su historia teatralizada. Una forma que tiene una característica divertida y amena.

                                       Fuente de los  cuatro  caños, Al fondo la Iglesia Sta. Mª la Mayor

    Arévalo como cualquier pueblo tiene la historia de antepasados y está vinculado a la reina Isabel la Católica. Un tranquilo paseo por el centro y casco antiguo es suficiente para darte cuenta de la importancia que tuvo durante los años en los que allí vivió Isabel la Catolica junto a su madre y su hermano. Sus edificios, sus iglesias y su castillo son motivos más que suficientes para señalar como un destino indispensable si quieres conocer la auténtica Castilla.

                         
                               
                                                                         Portada de la Iglesia de Sta. Mª la  Mayor

     El casco urbano de Arévalo, declarado Conjunto Histórico Artístico, ofrece al visitante numerosos lugares de interés entre los que podríamos destacar sus plazas (la de la Villa, porticada y repleta de casas solariegas, la del Arrabal y la Real), sus iglesias (la de Santa María la Mayor del Castillo, situada en la plaza de la Villa y de estilo románico–mudéjar, la de San Martín situada igualmente en la plaza de la villa, cuya construcción se remonta al siglo XIII y la de San Juan Bautista, ubicada junto a la muralla) y , por supuesto, su magnífico castillo que a lo largo de los siglos dio cobijo a ilustres huéspedes y que en la actualidad alberga un interesante Museo de cereales.
             
                                                              Plaza de la  Villa

    Callejuelas con sabor, palacetes (como el de los Altamirano), casas señoriales (como la de los Sexmos o de las Milicias Concejiles) y otras construcciones menores completan el mapa arquitectónico de esta localidad castellana.
                       

                                     Plaza de la  villa y la iglesia de San Martín 
                Arévalo, como muchas otras ciudades castellanas, fue ciudad amurallada y solo conserva una  puerta. Esta puerta era el principal acceso desde el sur de la ciudad al recinto amurallado. Sirve de paso de unión a la calle Entrecastillos y la Plaza Real.

                                                          Plaza de la  Villa
    Ese día y a primera hora de la mañana en la plaza se respiraba una auténtica tranquilidad,  pocos vecinos andaban por la calle, hacía  fresco.

                          Otro momento del teatro y parte de mis  amigas  formaron parte del espectaculo, al fondo Sta. Mª la Mayor su ábside  forma  románica.

   Este pueblo de Ávila, nos dejó impresionadas. Lo que más me gustó fue la plaza de la villa, que está formado por soportales y unida por dos Iglesias.

                
                                          Estilo de las  casas y  los pórticos
   
 Iglesias, palacetes, un castillo increíble, historia por doquier, cochinillo, buen vino, demasiadas emociones para un solo una mañana, sin duda merece la pena prolongar la estancia en la ciudad o volver de nuevo con la familia.

                                                     Fuente de los  4  Caños 
       Situada en una esquina de la céntrica Plaza de la Villa, en un subnivel de la plaza, esta pequeña fuente gótica data del siglo XV. Hecha en piedra, con forma de copa, está colocada dentro de un pequeño recinto cerrado y consta de cuatro grifos que manan agua constantemente.
    Antiguamente, servía para abastecer agua a los vecinos y, según nos contaron, también puede presumir, como casi todas las fuentes, de contar con alguna leyenda relacionada con ella.


                                         Palacio del General Rio en primer plano  e Iglesia de San Martín

   Situado en la calle que va desde la  Plaza de la Villa hasta el Castillo, este palacio, ahora convertido en una vivienda, tiene la portada de granito con tres escudos nobiliarios que coronan la puerta principal. En su interior se encuentra un tradicional patio castellano.



                                                                     Palacio del General Rio

   El edificio original fue incendiado durante "La Francesada" y fue reconstruido posteriormente por el General don Vicente de Río, el que fuera jefe de la casa militar del rey Alfonso XIII.
   A continuación, visitamos su castillo donde vivió Isabel la Católica. El Catillo en el Siglo XX fue utilizado como el Servicio Nacional del Trigo en Servicio Nacional de Productos Agrarios (SENPA), y por este motivo se puede ver muchos ejemplares y variados de distintos granos.
         
         
                                                                 El castillo
    
 Se conocen pocos datos sobre los primeros años de existencia de este Castillo. Según cuentan las leyendas, se trataba de una fortaleza cartaginesa , sobre la que después estaría el Castillo, donde se refugiaron los cristianos a la llegada de los árabes en el año 711.
    Lo más primitivo que se conserva es el núcleo de la Torre del Homenaje, que fue torre punta de las murallas de Adaja. La ampliación del Castillo a mediados del siglo XIV, se hizo en piedra caliza, con la planta pentagonal que tiene hoy en día.

    Hoy en día, está acondicionado para reuniones y en su interior se encuentra ubicado el Museo de Cereales. Su aspecto es impecable, y a su alrededor cuenta con una plaza abierta, recientemente remodelada.  Se encuentra resguardado en sus dos terceras partes por los ríos Adaja y Arevalillo, que confluyen en uno de sus ángulos. La esposa de Pedro I "El cruel" estuvo aquí desterrada por orden de su esposo. Perteneció a Don Álvaro de Luna y a los Reyes Católicos.
    
La visita  guiada la terminamos  aquí, donde  nos despedimos de  estos  actores improvisado.

    Cuando paseamos por sus calles el olor a cochinillo asado nos invadía, era un verdadero placer olerlo y otro placer fue degustar. No recuerdo el nombre del asador, pero pienso que en todos sus asadores lo harán maravillosamente. Os recomiendo que os perdáis por sus calles y que luego recuperar fuerzas disfrutando de su gastronomía.

                                                            Aprovechando el final de la actuación para descansar

    Os cuento  aqui  mas  de historia del Arévalo y poco de mis  anécdotas con mis  amigas. Es que lo pasamos  tan bien y llevamos todo  tan  ordenado que los  guías y el  chofer del  bus  quieren participar con nosotras  de  nuestras  visita y  comidas. Se lo pasan de miedo y en el bus aparte  de cantar, solemos llevar un orden para contar  chistes.

Saliendo del Arco de Alcocer , la estatua de Isabel la Católica
     
    Arévalo, como muchas otras ciudades castellanas, fue ciudad amurallada y de hecho, pertenece al(Foro Ibérico de Ciudades Amuralladas).

     Este puerta era el principal acceso desde el sur de la ciudad al recinto amurallado . Es la única que se conserva. Sirve de paso de unión a la calle Entrecastillos y la Plaza del Real. Se encuentra situado al lado del Ayuntamiento y de ella cabe destacar su gran torreón con arcos apuntalados, a modo de túnel, que une ambas zonas de la ciudad, y en cuyo interior se encuentra la oficina de turismo de la ciudad.
    Aunque su nombre original es Arco de Alcocer , también se conoce por Arco de la Cárcel, ya que aquí estuvo situada la cárcel.
    En la calle paralela a la Plaza  Real, en un ensanche que hace la acera al salir del Arco de Alcocer, esta escultura hecha en bronce fue colocada en el año 2004 por el ayuntamiento, en honor al quinto centenario de la muerte de la reina .
Arevalo , cuenta en su historia con un episodio unido a Isabel la Catolica , ya que esta vivió , con su padre y hermano, en el ya desaparecido Palacio Real, construido en la época de Enrique II, que estaba situado en la Plaza Real.


                                                       Plaza  Real y  ayuntamiento 

     Ubicado en un edificio reestructurado a finales del siglo pasado, en lo que fueron las dependencias de los dos palacios de los Caballeros de Hinojosa de la Cárcel y Montalvo, la portada del ayuntamiento, hecha en granito, es la misma que tenía el palacio.
Junto con el ayuntamiento, en las mismas dependencias, también se encuentra el cuartel de la Policía Municipal. Esta céntrica plaza debe su nombre a que en ella estuvo situado el Palacio de los Trastamara. En el centro cuenta con una zona verde, con juegos infantiles y un " kiosco " de músico, desde el que se realizan actuaciones en las fiestas, así como esculturas que el ayuntamiento ha dedicado a personajes natales que ha destacado por su labor.

    La plaza esta rodeada por el Ayuntamiento y el Arco de Alcocer, como edificios más característicos. También se encuentra muy próxima al conjunto histórico artístico de la tradicional Plaza de la Villa.

jueves, 28 de abril de 2016

MI ESCRITORIO

   Hola amigo/as como es de saber me invitasteis a mostrar el lugar donde  trabajo con el ordenador, mi escritorio. En su día  tenía  esta  habitación  liada con unos cambios en otra habitación y todo lo tenía manga por hombro revuelto. Ya he organizado todo y ahora  os lo muestro. Lo prometido es deuda.
                       

  Como veis lo tengo bien aprovechado con mis carpetas, libros, álbumes, Cd, fotos. Con mis cosas preferidas que me  acompañan.


   A la iz, tengo el video y el tocadiscos para amenizar mis trabajo. En la balda de arriba carpetas y archivos de trabajos que no me apetece desprenderme de ellas, como pequeños dibujos y libros de pinturas y pintores  famosos. Las fotos de mis padres y en primera posición una muñeca de porcelana, debajo hay otra muñeca de porcelana vestida de caserita que me regaló mi  marido.  Tengo otra más pequeña una muñequita rusa que me regaló una abuela a quien cuido  hoy  todavía en la residencia donde  trabajo.  En las  carpetas rojas de la iz, hay recibos de luz, agua, teléfono, hacienda y ayuntamiento. Y  escritos que  tengo en papel.

   
    En estas baldas tengo libros de autoayuda, y pequeños diccionarios, una taladradora y una grapadora de El Casco empresa que trabaje más de 11 años y en su día los montaba. Un trofeo que me regalaron de pintura en cristal, la impresora  y  folios. Abajo  bolis,  la  foto mia  y de mi marido, lápices, mi botellita de agua, y en una cajita que apenas  se ve a la derecha de la botella de agua  algunos bombones. (Es un secreto).

  
    Esta es la parte más descarada del lugar una cama nido para cuando pueda  hacer falta que hace efecto sillón y una mesa. En el rincón y no lo puedo remediar cuadros de gran tamaño, unos pintados y otros para pintar. El armario es un zapatero que antes lo tenia en el cuartito que he  arreglado y lo he pasado  aquí.

  
   Esta  vitrina  ya  está en la habitación de al lado en la sala donde  guardo mis  discos, mis libros, y hasta un gato que  me  regaló  mi hijo  dónde  queda muy bien. En la esquinita  un altavoz que se escucha la música y encima una lamparita que la hice yo reciclando una lámpara a modo de  quinqué y cositas que te regalan en las  bodas.
  
           
  
   Debajo del escritorio como tiene mucho fondo, escondo mis útiles de pintura en cajas bien ordenadas para cuando salgo a pintar a los concursos como el caballete, pinceles, pinturas y demás utensilio. Todo el sitio muy bien aprovechado.
    Como  veis tengo una buena ventana para  cuando entra el sol o  llueve que me encanta  mirar. 

    
   En la otra pared  tengo un armario  donde  guardo los cuadros  que no he  vendido y ocupan su espacio. Antes los tenía repartidos en todas las habitaciones ahora  están aquí.

   Diréis....  ¿Y puede trabajar tantas  cosas encima del escritorio? si porque son cosas que las tengo mucha estima y me acompañan. Aquí antes solía pintar pero el olor a pintura no me gusta en casa. Solo pinto de vez en cuando alguna acuarela o a lápiz que no huele nada. 

 Pues  como lo prometido es deuda este es mi lugar de  trabajo, podéis opinar y decir si algo no es  gusta para quitarlo. 

lunes, 25 de abril de 2016

MICRORRELATO "Cenizas viajeras"

                       
                                          Parque de los Pintasilgos  en Olivenza

       Acuérdate de lanzar mis cenizas al mar, y no nos dejéis en el cementerio  de por  vida. 

      — ¡Pero .... si no os  gustaba el agua¡  - Mejor en la  tierra que os ha  visto nacer ¿no?- 

      —Recogeré  vuestras  cenizas  y  las  repartiré - !El  bote pesabas de lo lindo, ¡claro erais dos!

      —En el supermercado lo dejé  en el suelo  ¡casi os llevan como un detergente!

      —Anda que si  las llevan que  susto se iba a dar. 

      —Aprovecharé el viaje  a  vuestra tierra, allí  os daremos descanso eterno.  
      
       — ¡ Y quién  os  iba a decir que  subiríais de nuevo a vuestra casa y en ascensor!

                                                                               Allí quedaron las  cenizas, en estos Arboles y otras palmeras



MIS MANUALIDADES Y LABORES.

     Hoy os  muestro otro tipo de labores que aprendí y  fui realizando desde joven. Las que sois hoy jóvenes no hacéis el ajuar para casaros, hoy en día lo que hacéis es compra lo que  va haciendo falta. Pero las de mi edad o mayores casi todas nos hacíamos  el ajuar, lo cosimos y bordamos a  mano  o a máquina. Juegos de sabanas, manteles, tapetes y toallas  con iniciales. Después de salir del trabajo a mi me gustaba ir a aprender a bordar a máquina, en casa bordaba con bastidor a mano. 


         Estas labores  fueron trabajos  hechos a mano las que son servilletas y los dos son posavasos de lino y hechos ribetes a ganchillo. El paño de abajo son muestras que hice para aprender a bordar a máquina. La servilleta  azul es bordada a máquina y con puntillas cosidas en los  bordes. La  servilleta beig en punto de pasada, es un mantel con 12 servilletas para mesa de  12 personas  las  otras dos está  hechas a punto de cruz y son manteles individuales y la rosita  es un gatillo  bordado con dos telas, es un tu y yo.


  
  Estas labores  son hechas a punto de cruz  el mantel rosa es de  4 servicios, y los otros son pañitos para bandejas.


 Este mantelito rosa esta bordado con telas superpuestas  la hice para los niños. y la servilleta de cuadros en un mantel para el campo y playa con ribetes a  ganchillo.


   Estos son dos tapetes  camino de mesa  para poner  en el centro de la mesa  están cosidos  con puntillas
Este es un mantelito para la mesa de la sala cuando sirvo el café sobre la mesa de la sala está  bordad a maquina.





Esta es parte de mi familia, mi hijo y  su novia y los padres  de la novia en casa un dia cuando no los presentó. En este caso puse  el mantel de  punto de pasada.

viernes, 22 de abril de 2016

ARRUGAS EN LA SABANA I " El retrato" 11º cap.

    El retrato 
                
                 Pintado a pastel (70 X 50 cms.)  por Mamen Piriz 

       El reloj sonó como de costumbre a las siete de la mañana. Salvador totalmente dormido, se levantó y fue directamente a la ducha. Frente al espejo se untó la crema de afeitar en la barba. Contempló su reflejo en el espejo. La espuma le daba un aspecto de viejo, quebrantado por una vida entera de libertinaje. 
       Rasuró la barba, quitó el resto de jabón, se secó la cara y volvió a contemplarse. Ya no parecía tan viejo, su rostro estaba intensamente pálido. Recordó que no tenía que ir a la redacción esa mañana. Molesto consigo mismo por no darse cuenta de que no tenía que ir a trabajar, se metió nuevamente en la cama. A pesar de sus esfuerzos por permanecer bajo las sábanas durante una larga hora, no logró conciliar el sueño. Acabó por levantarse y prepararse el desayuno.

 No quiso ver los periódicos que estaban sobre la mesa, por si informaban algo sobre Argimiro. Cuanto menos pensara en él mejor, era mejor templar los nervios. Mientras daba sorbos al café, pensó en llamar a Carmina y citarse en el estudio para seguir posando para el retrato que ya llevaba un cierto retraso.

    —Quizá ya no necesite que vuelva a posar o sea el último retoque -pensó- Mientras apoyaba encima de la mesa la taza de café y comía una rebanada de pan.

    Salvador miró la revista El Cultural y en un recuadro en la portada aparecía titulado <Inauguración de la exposición del pintor de origen vasco en la sala de Turismo de Deba> El periodista volvió a tomar otro sorbo de café. Sonó el teléfono. Salvador cogió el  auricular. Era Carmina:

   —Me molesta llamarte tan temprano dijo apresuradamente- pero tenía muchas ganas de hablar contigo.

   —Si no tienes algo mejor que hacer esta mañana, ¿Por qué no vienes a mi estudio para poder dar el último toque al retrato?

   —¡Qué cosa más curiosa! -exclamó Salvador- parece que tenemos telepatía, precisamente hace un minuto estaba pensando en llamarte, para ir a posar.-

    —¿Cuándo podrás venir? –

   —Dentro de cinco minutos, en cuanto me vista. ¿Te recojo donde siempre? -le dijo-

   —¡No!, Ya estoy en el estudio. Te espero dentro de quince minutos

   —Desde luego- contestó con ironía- ¿No recuerdas con qué rapidez me vestía?

   —¡Recordar! -exclamó Carmina y le espetó con una risita- Los hombres se valen de estas palabras a manera de arma. ¡Hasta ahora, cielo

     Salvador entró en el cuarto de baño por segunda vez, se limpió los dientes. Antes de salir abrió la ventana y miró el tiempo.
 El cielo estaba teñido por un amanecer de fuego helado, las nubes palpitaban con colores delirantes, pero el explosivo crescendo callejero lo diluía todo. Fue al dormitorio y cogió una chaqueta de lana del armario.

   Al pasar miró a su mujer todavía dormía. Pensó en ella, ¡ahí está, firme en su amor por mí! Pero no dueña de sus íntimos secretos, ¡ahí está, durmiendo honestamente! Su mujer, que le daría la bienvenida y le diría como cada vez que regresaba a casa. ¿Qué tal te fue la entrevista?

   Las nubes se cruzaban ante la cara amarilla del sol. Se proyectaban extrañas sombras en el camino de Salvador, más alto aún que de costumbre por la sombra que alargaba su cuerpo delgado que se extendía por la acera. Se inclinó para coger la cajetilla de cigarrillos del bolsillo, se puso un cigarrillo en la boca, encendió el mechero y aspiró prendiendo el cigarro. Era el primer cigarro que fumaba después de estar en el hospital a pesar de la prohibición de su médico. Recordó que le dijo que fumaba demasiado, que debía dejarlo poco a poco, y si se sentía angustiado que fumara alguno pero, sin abusar.


                                                  Pintado a pastel ( 50 x  70 cms) por Mamen Píriz

   A paso ligero llegó al garaje a por el automóvil, antes de entrar en él, apagó el cigarrillo a medio fumar. Desde la acera de enfrente, escuchó una voz que le llamaba, giró la cabeza, era Eneko el becario del periódico:

   —¡Salvador, Salvador! – gritaba

   —¡Epá! Eneko, ¿Qué tal te va?
  
   —Muy bien, ¿Qué tal te encuentras, ya te has recuperado?

   —Me encuentro bastante bien, relajado por el descanso.
  
  —¿Sabes que en tu ausencia he hecho tu trabajo?

   —¡Siii, y muy bien! por lo que he podido leer en los artículos que escribiste. Has trabajado muy bien.

   —Me propusieron sustituirte durante el periodo de tiempo que estuvieras de baja laboral.

   —Cuanto me alegro de que aceptaras trabajar en nuestro periódico. -Le dijo-

   —Tu presencia me inspira confianza. Me hacen falta jóvenes como tú. Espléndidos, responsables y con ganas de hacer cosas nuevas. Recuerdas que te dije en una ocasión que me gustaba cómo trabajabas, que algún día me gustaría incluirte en el equipo.
  
   —Si, -respondió Eneko- lo recuerdo muy bien.

   —Pues has demostrado con creces tú valía por eso me alegro doblemente.

   —Te debo una cena, le agradeció Eneko.

—Eso está hecho, cuando quieras lo celebraremos.

 —Salvador miró el reloj, - dijo. - Muchacho, tengo que irme. ¿Vas lejos? Si quieres te llevo voy en dirección a la redacción pero no llegaré hasta allí.

   —No, gracias voy aquí cerca. Gracias y hasta otro día Salvador.

     Puso en marcha el coche y en diez minutos estaba tocando el timbre en el portal del estudio de Carmina.Esta vez las escaleras las subió reposadamente, de una en una, sin prisa. La pintora estaba detrás de la puerta entreabierta esperando. 

     Él la saludó y la rodeó por la cintura mirándola con cariño. La boca de la pintora era una fuente de excitación, pero sobre todo le aportaba una sensación de familiaridad que le proporcionaba una intensa satisfacción, casi más intensa que la pasión que despertaba en él. 
     Su cuerpo reaccionó, pidiéndole más, pero por el momento tendría que esperar. Salvador giró la cara hacia ella y permaneció un instante a centímetros de sus labios, sintiendo su respiración hasta que al fin ella lo besa. Le beso apasionadamente, hondamente, lo mismo que él a ella. Carmina gimió y él también. Salvador le abrazó con más fuerza, apretando su cuerpo al suyo, deseándola más, incapaz de saciarse. Entonces recuperó la cordura y se separó de sus labios.

      —¡Carmina! – susurró

   —¿Sí? -preguntó ella-

      —Salvador tragó saliva, y dijo- no es a esto por lo que he venido. ¿No tenemos que poner a trabajar?-

           —Tienes razón, debemos de hacer el trabajo. ¡Siéntate aquí y mira  fijamente a esta columna!
  
    Salvador se sentó en una silla. Levantando la mirada la clavó en el vacío. Allí en aquel mismo punto, donde buscaba el perfil adecuado, tímidamente miraba para la oscuridad. Carmina encendió un foco en la dirección oblicua al rostro de modo que una parte del rostro de Salvador le daba la sombra y se puso a pintar. Carmina sostenía el pincel sin el menor esfuerzo y hábilmente sobre el lienzo. Iba trazando unas claras pinceladas con femenina finura, no sin ciertas exageraciones y con disciplinada armonía. Los movimientos de su mano sujetando el pincel  que movía en distintas direcciones.

  —Cual bella estaba aquella mano sobre el lienzo -pensaba el periodista-

  —Cual bella es su mirada cuando se cruza con la mía, mirada dulce, penetrante y arrebatadora. -Estos pensamientos atravesaron rápidamente y confusamente el espíritu de Salvador al admirarle bajo sus ojos-

      El periodista no aguantó estarse quieto más de dos minutos los suficientes para que la pintora  unos rasgos trazara el rostro de él.

   —¡Sabes! -Le dijo Salvador- En la entrada del garaje me encontré a Eneko y dijo que ya trabajaba contratado en el periódico.

   —Si, ya he leído sus artículos en el periódico y en la revista, demuestra tener talento

   —Ha hecho un buen trabajo, y parece un buen muchacho.

     Estaban esparcidos por el sillón, varios periódicos, el diario Vasco, El mundo y algunos franceses. La noticia de la muerte de Argimiro figuraba en todas las portadas. (El director del diario asesinado en una emboscada) (Victima de una emboscada murió Argimiro Bourgeois a los 51 años) (Argimiro será enterrado en Bayona) Carmina no quería que él los viera, los recogió y se dirigió a guardarlos en el armario. Y disimuló buscando algo.

 —¿Qué buscas? -Le preguntó él-

      Ella no contestó, sino que siguió hurgando, buscaba la máquina fotográfica. Vio el sobre que Salvador dejó caer en el pasillo. Lo cogió y se lo entregó.

 —Este sobre lo traías el día que te dio el yu-yu-

 —Si, ¿no lo has abierto?

      —¡No!, lo guardé y no me he vuelto a acordar eso hasta que lo he visto ahora mismo.

Quiero que lo abras, examina tú mismo y después lo destruyes.

¿Por qué?

Aparecemos los dos en él, el día que estuvimos juntos en Donosti.

No tiene nada de extraño, en la inauguración nos hicieron un reportaje.

No, no se refiere a la sala de exposiciones. Míralo y a ver qué te parece...

¡Ha! Hablando de inauguración, esta tarde es la de tu colega Basilio Larrañaga en Deba ¿Vas a  ir?

Si, voy a ir. Estoy invitada.

Posiblemente acuda yo también.

Bueno, esto ya está bien encajado, por hoy lo dejamos, te voy a sacar una fotografía y así ya no tendrás que volver a posar.


Carmina introdujo los pinceles en el bote del aguarrás. Cogió la cámara fotográfica que la dejó sobre la mesita y le sacó unas fotos.

   —Cuando esté el retrato te lo enviaré a tu casa.

     —¿Ya no quieres que lo recoja yo? ¿O acaso no quieres que vuelva aquí?

    —No, no tengo ningún inconveniente en que vengas, al contrario me gusta que vengas.

     —Salvador se acercó a Carmina y la cogió por la cintura. Carmi, mi amor, jet' aime
         
         —Salvador, mi cielo, debemos de irnos, vamos a tomar algo a la cafetería, hoy es peligroso estar aquí, es festivo y puede venir Joan en cualquier momento.


 —¡Ah, sí! Es verdad, recordó y aflojó ligeramente el abrazo. -Su cuerpo ardía por ella, y estaba a punto de hacer caso omiso a su buen juicio-

 —¡Claro! Murmuró casi con voz quebrada, siempre habrá otro momento.

  —Otro momento- susurró él sin saber lo que decía- Sí, sí, otro momento-

         —No obstante, buscó su boca volvió a besarla   ardientemente.


   —¡Debemos irnos!, - dijo ella al cabo de   —Tienes razón, contestó él, mirándola fijamente-

   Pero ninguno se movió, se quedaron mirándose a los ojos. Al final con un suspiro angustiado y hondo, Salvador se separó de la pintora. Durante un instante, reinó el silencio más completo. Solo a través de la ventana abierta del estudio, llegaba de lejos el chirrido de los carriles del tranvía y el ruido de un coche que pasaba por la calle.
   Un instante después, Salvador salió al pasillo y cogió su chaqueta:

  —¿Nos vamos? -le dijo-
  —¡Sí, vámonos!


Pintado a  carboncillo(70 x 50 cms.) por Mamen Piriz


Continuará...




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Mª  Carmen Píriz García - registro: 0910304797905