domingo, 31 de julio de 2016

ARRUGAS EN LA SABANA " Ellas charlan en el estudio" y " Se encuentran" I y II entrega del 16º Cp.


                                                         Ellas  charlan en estudio
Estudio de  pintura
                                                  
El comienzo del año significa para Salvador un cambio en su trabajo, con la incorporación al nuevo puesto en el periódico. Tiene que desplazarse todos los días a Donosti. El trabajo le absorbe todo su tiempo hasta que se ponga al día en el cargo. La relación que puede mantener con Carmina es a través del teléfono y no le permite mantener los encuentros con la asiduidad y periodicidad que ellos deseaban. El periodista le llama por teléfono cada vez que tiene la oportunidad.


Mientras tanto el tiempo pasa, Carmina sigue con su familia, la preparación de su próxima exposición y trabajos en el estudio. Entre otros, la realización del retrato de Charo. Un día, convenido de antemano con la pintora, Charo acude a su cita para posar.

 — ¡Hola! ¿Qué tal pasasteis las fiestas?-le saluda la pintora.

 — Muy bien, las pasamos  tranquilas en familia -le respondió Charo- ¿Y vosotros?

 — Nosotros también, con los hijos. -¡Charo! Siéntate en la silla, gira el cuerpo a la derecha, baja la cabeza y mira hacia el mi.- le indicó la pintora-

 ¿Así, Carmen?

Si quédate así en esa pose.- Carmina comenzó a trazar la silueta en el lienzo
                      
Ejercicio de dibujo de cara 
                       
Carmina y Charo, mientras tanto, retomaron la conversación que habían iniciado la anterior vez que se vieron.

 ¿Qué tal va lo vuestro? ¿Ya ha ido al médico tu marido?-le preguntó la pintora.

— ¡No, qué va! Que yo sepa no, ya se lo dije, pero no me hace caso, en nuestra relación seguimos igual de pasivos que antes. Además ahora, que pasa más tiempo en Donosti y con su nuevo cargo, casi ni nos vemos.

  Tendréis que trasladaros a vivir allí toda la familia ¿no?

  ¡No! De momento no, yo tengo que cuidar a mi madre, que cada día está más delicada y no la puedo dejar sola. Y mis hijos estudian los dos en la facultad en Bilbao y les resultaría más larga la distancia de vuelta a casa -¿Has vuelto a ver a mi marido?-Le pregunta de repente.

 No, hace tiempo que no lo veo.

 Oye, Carmen, no sé qué te ocurre, pero te comportas como una pésima embustera.

   La pintora la miró con sorpresa, y con el carboncillo en la mano se acercó a ella:

 — No, siéntate y cuéntame lo que te ocurre a ti ¿Se trata de una aventura que tienes con él? ¿O es una de esas pasiones que destrozarán nuestra amistad? ¿O... se trata más de un capricho pasajero que pronto se os ha de pasar por lo que no vale la pena preocuparse?

   Carmina no contestó. Pasaron varios minutos más, como si no tuviera nada que ver con las preguntas que ella le había hecho, pero ella si sabía perfectamente que si lo tenía.

 — ¡No, mujer, por favor...!

   Carmina permaneció en silencio un momento. Cuando finalmente hablo lo hizo muy serena.

 Lo que acabo de oír no es agradable Charo. No podrá serlo para ninguna mujer ansiosa de conservar intacto el respeto por su marido.

 Pero yo ya te dije que me sentía capaz de soportarlo todo y lo haré con tal de tenerle a mi lado. Mira si estoy dispuesta a todo que te voy a pedir un favor: Creo que tienes suficiente confianza con mi marido, y te ruego que seas tú la que le recomiendes que acuda al médico. Quizás te hará más caso a ti que a mí.

 —  Charo, hace mucho tiempo que no le veo. He mantenido con tu marido una buena amistad, no lo voy a negar. Es muy buen amigo mío y le considero un caballero, pero de ahí a ser yo quien le recomiende acudir al médico, me parece excesivo.

     — Pues yo creo que tu recomendación va a ser más efectiva que la mía.

   Carmina se levantó de la silla y fue al armario, cogió la máquina de fotos y le sacó una.

   — Con la fotografía y el boceto que te he hecho creo que me arreglaré por ahora y cuando necesite que poses otra vez te llamaré.

   — ¿Y... me llamarás si decides hablar con mi marido del tema?

   — Me lo pones muy difícil pero lo intentaré por lo  menos.

   Charo se vistió el abrigo y se despidió de Carmina con un no te olvides por favor...



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                                                Se encuentran
                                                        
pintura de Ernest  Descals

Carmina y Salvador pasaron casi dos meses sin verse físicamente, desde el día que le llevó el regalo al  estudio. Se encontraron por casualidad en la calle cerca del estudio de ella. Al verse el deseo de estar juntos surgió en sus miradas y no lo pudieron disimular. Se saludaron con un apretón de manos y un beso en la mejilla. Salvador mantuvo las manos de Carmina entre las suyas. Al notarlas frías las frotó para calentárselas. Carmina las retiró al darse cuenta que estaban en la calle, a plena luz del día. Sin duda, Salvador quiso retener el contacto pero al darse cuenta del movimiento brusco de ella, su rostro palideció y no parecía ahora tan tostado.
Salvador notó cierta tensión en ella y le preguntó:

 ¿Tienes alguna cosa que hacer? ¿o tienes prisa?

 Si... Iba a casa a comer que tengo un poco de hambre. –le respondió ella dudosa.

  Él le invitó a tomar algo en un bar cercano y aprovecharon ese encuentro para hablar sobre su nuevo trabajo. Mantuvieron una cordial y amena conversación mientras esperaban la llegada del camarero. Salvador era un hombre increíblemente bien informado sobre arte y literatura y de agradable conversación y no el aburrido galán que le había contado Charo. El periodista se fijó que Carmina lucia en su cuello el colgante que le había regalado y le comentó que lo tenía un poco torcido. Se lo enderezó, le acaricio la cara y después le cogió la mano. Estrechaba la mano de Carmina con firmeza y aunque el apretón había sido cordial, su rostro no lo reflejaba. Era como si Carmina estuviera huyendo de él dejándole frio e impasible. La cordialidad que había en el apretón de manos no era ya una corriente, sino el resto de la que quedaba de ella.

Por fin, llegó el camarero y les sirvió un café, una banderilla y un botellín de agua.
Salvador le preguntó por sus hijos y Carmina se reprochó que hubiera estado centrada en sí misma y en su relación con él y se sentía que había abandonado su faceta como madre.

Eso es absurdo- replicó Salvador amablemente, necesitas un tiempo para ti, los hijos viven su vida de estudiantes... además son unos chicos magníficos...

Salvador le dijo que la necesitaba y le pidió poder estar un rato juntos e ir al estudio. Salvador levantó la vista de la mesa, tenía un resplandor inequívoco en la mirada y captó la expresión de Carmina. Ella le escuchaba mientras bebía un sorbo de agua. Estuvo a punto de atragantarse porque la propuesta no la entendió como un rasgo de humor sino, más bien, le había sonado como una llamada angustiosa.

 Permaneció silenciosa un momento, suspiró como si estuviera meditando lo que le había pedido Salvador. Cuando finalmente habló, lo hizo con un tono suave y serio:

   — Salva cariño, tenemos que hablar. Ya sabes que tu esposa me ha visitado en el estudio porque, le estoy haciendo un retrato. No quería romper la confidencia que me había contado ella pero es una oportunidad perfecta para decírtelo.

   — ¿Qué te ha dicho?

   — Quiero decirte algo, debo comentarlo Salva, pero...creo que Charo está muy alterada, porque sexualmente no le haces caso. Me dijo que no hiciste el amor con ella, ni antes ni durante, ni después del viaje.

   — ¡Tienes razón! -le afirmó moviendo la cabeza a la vez-

   —  En la visita me dejó entrever que sospecha algo de lo nuestro. Además me pidió que te aconsejara que visites al urólogo, porque cree que me harás mas caso.
   
   — ¿Crees que debo ir?

   — Yo creo que sí, ya no por Charo sino por ti mismo.  

  —Yo iría al urólogo por ti, si estuviese o viviera contigo. Pero lo que pasa, es que si voy y lo sabe mi esposa, ya no podría disimular ante ella. Cariño, con ella no tengo relaciones sexuales desde que te he conocido a ti.

   — Pero es tu esposa y sé que la quieres, y debes de tener alguna relación ¿no?

   — ¡No! Con ella ni se me sube, ya no me atrae como mujer. Solo me atraes tú.

 Carmina se volvió a quedar pensativa, sabía que le decía la verdad. Se lo había demostrado muchas veces, pero también notaba que en sus relaciones sexuales fallaba en la penetración y ella no se atrevía a decírselo tan directamente.

 Salva, cariño, eres un hombre relativamente joven para que tengas unas relaciones sexuales tan limitadas, llevamos dos meses sin vernos físicamente y té echo mucho de menos.-le susurró suavemente - No te obligo, si no quieres no hagas nada, solo te recomiendo por la edad que tienes, te hagas un chequeo. Que sea él el que diagnostique o descarte lo que te pasa.

  Iré algún día a un buen urólogo y me haré un chequeo. Pero ahora necesito estar contigo ¿Vamos a tu estudio?

 No, no puedo. Ya nos veremos más adelante, cuando resuelvas tus problemas.


Continuará.........






derechos registrados

ª  Carmen Píriz García - registro: 0910304797905Entrega anterior



sábado, 30 de julio de 2016

LO QUE OS HE MOSTRADO ESTA SEMANA

    Hola amigos ya estamos a sábado y como pasa la semana. Entre las fiestas, el trabajo,  ir a la playa se me ha pasado volando. Ahora  estoy preparando el recordatorio de lo que  he  editado esta semana. 

   El domingo os puse otra nueva entrega de mi novela Arrugas en la Sabana y lo podéis leer  Aquí


    El lunes por invitación de Kirke  me ha nominado a un reto de "tres días, tres citas" y esta es mi propuesta para para mi primera cita " La vieja Sirena " de Jose Luis Sampedro. y la podéis leer  Aquí


                                                                         

    El martes como fue día de Santiago os mostré una tradición de las fiestas que me gustan mucho en Ermua, pueblo vecino de donde resido. Viví durante un tiempo allí recién casada y mantengo buenas amistades.  Mis hijos  viven allí. Os lo muestro  Aquí


                                                 

    El jueves os mostré una poesía que escribí ya hace mucho tiempo dedicada " Al Antibiótico" es simplona pero dicen que  está  muy simpática. Os la muestro Aquí

                                                        


   Así que esta semana he hecho menos  post, ya que entre que hace buen tiempo, trabajo por la mañana, me gusta aprovechar la  tarde,  ir a la playa de Deba. Está  mas cerca de mi casa y cuando está la marea baja es cuando más me  gusta ir. La podéis  ver  Aquí

 

     Bueno amigos espero que os haya gustado lo que os he mostrado. Hasta pronto y pasar un buen  fin de semana. El que se vaya de vacaciones pasar unas  buenas y felices vacaciones y a  disfrutar......

jueves, 28 de julio de 2016

POESÍA " Al Antibiótico "

Al antibiótico



A mis venas entras
con fuerza galopante,
como trotar de caballos
como cuchillos flotantes.
Yo aguanto, sufro y callo
 las punzadas afiladas

con un taponcito en la mano,
entreteniendo los dedos
para restar el impacto.
A mis venas entras

con fuerza galopante
para sanar lo no curado, 
por una mala corriente
o un calor abochornado.


 



Esta poesía la escribí cuando estuve malita ingresada

 en un hospital en 1993.


Mº Carmen Píriz García -Código 1102208541503



Imagenes obtenidas de internet si su autor quiere puedo retirarlas




lunes, 25 de julio de 2016

RETO TRES DÍAS, TRES CITAS I

He recibido una nominación de Kirke Leer, el remedio del alma es un blog que os encantará y os quedaréis en él prendados. Kirke me ha nominado y yo como una buena bloguera he aceptado su invitación gustosamente. Pensar en una cita de un libro que he leído ¡madre mía! con todas las citas que he leído tan buenas, algunas las he anotado y otras ni me acuerdo. He recurrido a que suelo marcar citas en los libros que leo y os voy a  hablar de "La vieja Sirena" de José Luis Sampedro. Este libro me lo regaló una abuela de la residencia, que ella era una buena( ahora vive pero sus ojos ya no le permiten leer) lectora coleccionaba muchos, y este me lo prestó para que lo leyera y al final me lo regaló. Tenía en borrador la sinopsis del libro para sacar algún día y aprovecho al sacar la cita para hablaros del libro.


Una de las  muchas citas que  tengo  marcada  son estas:

"El tiempo es la vida y no la eternidad! El tiempo nos hace como somos, amamos  tanto porque arrastra, para olvidarnos de él, en la desesperanza de ir deshaciéndonos, nos agarramos al ancha del amor"


"El amor se bebe por la piel"


 "Tengo curiosidad por saber que piensa la reina. Las mujeres no se aprecian unas a otras, sobre todo cuando valen. Seguro que me señalará defectos. Y claro que Zenobia los tiene, como todos, pero es la esposa ideal para un monarca"



  Terminé hace poco “La vieja sirena” de José Luis Sampedro e inevitable y afortunadamente su magia me envolverá durante mucho tiempo. Mientras la leí me reafirmé que era uno de los mejores libros que había leído y ahora, una vez finalizado, lo recomiendo a pesar que es muy largo. Creo que si tuviera que definirlo con pocas palabras estas serían: poesía, sensibilidad y sensualidad.


 Sinopsis:


   En la Alejandría del s. III Sampedro nos narra la historia de Glauka, la esclava con pasado en parte desconocido incluso por ella misma y cuya vida cambia al conocer a Ahram el navegante, hombre poderoso de Alejandría con quien vivirá una maravillosa historia de amor. Porque sí…”La vieja sirena” es una historia de amor, del AMOR así, con mayúsculas. Es también la historia de la otra gran fuerza que domina el mundo: el ansia de poder. Y es ¡ cómo no !  para poner la guinda a las grandes pasiones una novela llena de erotismo y sensualidad.


   El otro gran protagonista es Krito: el retórico, el racional y para mí, el más dulce de todos porque es el que más sufre a pesar de su aparente frivolidad. Juntos formarán un trío indestructible a pesar de las vicisitudes a las que se enfrentarán tanto en sus vidas personales como en aquellas derivadas del marco histórico en el que se encuadra la novela con un Imperio Romano en pleno declive.

    Todo ello narrado con una prosa tan deliciosa, tan sensible, tan rica en vocabulario, tan apasionada…que he llorado como Glauka, he sentido como ella, he vibrado con ella, he podido sentir su amor hacia Ahram como si fuera yo misma quien compartía su vida porque había momentos en quien era yo quien quería abrazar a ese hombre fuerte, poderoso, que no le teme a nada salvo a perder al amor de su vida…
  Creo que podría estar hablando horas y horas sobre lo que he sentido leyéndola pero me limitaré recomendarla encarecidamente. A pesar de ello debo admitir que al principio estuve a punto de abandonar, lo dejé un tiempo, llegué a mi límite de las 100 primeras páginas sin que la novela ni me apasionara ni me disgustara y lo retomé el verano pasado, la leía en mis momentos de playa. a y aún quedaban otras 500…aún así no creía que Sampedro pudiera defraudarme y desde luego no lo ha hecho.  Dejaré en mi biblioteca y lo releeré en algún momento a pesar de su extensión.

  Si os animáis a leerlo espero que os envuelva la magia, la poesía y la sensualidad de esta novela y que la disfrutéis tanto como yo.


Y ahora  mis nominados, que no están obligados a aceptar el reto solamente si quieren colaborar en el reto
Los nominados son:

 Josep Mª Panades Blog cuaderno de  Bitácoras
 Isidoro Arias Valcarcel  Blog  Cuentos Naweb
 José Carlos García Blog La  burbuja  literaria



¡ Hasta  el próximo  reto !





domingo, 24 de julio de 2016

ARRUGAS EN LA SABANA " En casa de Carmina" IV entrega y final del 15º Cp.

                                        En casa de Carmina
                                                            Mesa de Navidad  

  Aquella noche de Nochebuena poco después de cenar y brindar en familia. Los hijos se marcharon a casa de unos amigos. Carmina y Joan se quedaron como de costumbre solos en la sobremesa:

¿Te gustó la película de la tarde?-Le preguntó Joan-

 No mucho, me pareció muy lenta y larga -le contestó Carmina- aquella tarde había ido con una s amigas al cine.

   Después se quedó mirando al vacío, la fijó en un punto determinado del mantel rojo, jugaba con las migas de pan derramadas en el mantel, como a veces se hacía cuando no pensaba en nada.

  Se levantó a recoger la mesa. Los recuerdos de la película iban pasando en su mente mezclados en su memoria con la cita que mantuvo con Charo, mientras dejaba los platos en el lavavajillas. También Joan estaba entretenido mirando el televisión. El silencio más profundo reinaba entre los dos, sólo era interrumpido por el ruido de los cubiertos y los platos.  Un poco más tarde, Joan se retiró al dormitorio, mientras Carmina recogía la cocina y puso el lavavajillas en marcha.
          Sonó el teléfono, no dejó que sonara la 2º llamada. Cogió el aparato con energía:

    — ¡Sí, dígame!

— ¡Hola, mi amor! ¿Qué tal estás? 

— Bien... estoy bien, pero... No puedo hablar ahora cielo -le dijo en una voz 

    apenas perceptible.  Están en casa y no puedo  hablar ahora-

    — ¡Quiero verte mañana! Necesito verte... -Le dijo-

    — No puedo... no puedo -le contestó Carmina y colgó   el teléfono-

Carmina se quedó de pie, cerca de la ventana mirando la calle. Caía una espesa nevada. La noche oscura, solo iluminada por la blancura de la nieve en la calle. La capa de nieve escondía todos los bancos del paseo. Apenas circulaban coches por la carretera, pasó uno y marcó la rodada de las ruedas, nevaba tan intensamente que se volvió a tapar la carretera. La ventisca pegaba en el cristal de la ventana pegándose en ella.

Carmina se sentó en la sala y se quedó pensativa. Hacía tiempo que mantenía esa maravillosa relación con Salvador y escrutaba el fondo de su corazón, para saber que sentía hacia su marido, le quería pero su corazón estaba desolado, vacío hacia Joan. Sólo la violenta y forzada concatenación de sus difíciles pensamientos y borrosas asociaciones de ideas le pasó aniquilando todo, pero sin encontrar el dato más insignificante que pudiera justificar su instintiva y primera sospecha que había brotado de su alma desde el primer instante. Sin embargo, cuando más profundizaba en aquella idea tanto más insegura le parecían ahora sus elucubraciones. Carmina se fue a la cama, con la mirada tímida y  triste:

    — Pero... ¿Qué te pasa esta noche Carmina? Le dijo Joan mirándole a los ojos, Carmina se apresuró a huir de aquella mirada como si aquello ojos oscuros, tan penetrantes le adivinaran sus pensamientos de infidelidad y pecado con la penetración de un hechizo.

   — He cenado mucho y tengo un poco dolor en el estómago -le contestó-  Dio dos bostezos y se dejó caer en la cama cansada. Entonces le pareció que en vano huiría antes esas dudas y en ese instante en el que Joan se le acercó y le hundió las manos en los muslos, la acarició, volvió a sentir el latido de su corazón en aquel momento. Algo le oprimió la garganta y hubiese querido gritar, como si sus nervios se debatiesen en las convulsiones de un sentimiento irreprimible. Cerró los ojos y apretó las manos sobre la sábana y se dejó llevar por ese instante mientras le temblaban todos sus miembros. Hicieron el amor lentamente, como nunca y se quedó tan extasiada como si le hubieran tocado los rayos del miedo, de la culpa consciente y del placer.
    

                                                                                Tarjeta de Navidad, niños en la  nieve


Carmina se levantó tarde, abrió la ventana de la cocina, a través de la ventana entraba el aire gélido. En el parque de enfrente unos niños jugaban con patines sobre el suelo helado. La blanca mañana de Navidad se llenaba con los gritos infantiles. Fue al cuarto de sus hijos y estuvo observándolos desde la puerta, dormían. Cerró la habitación y regresó a la cocina. Mientras vaciaba el lavavajillas, sus reflexiones giraban siempre en torno al mismo asunto. Lo que más temía, era al remordimiento que le torturaba el alma. Hubo un instante en los que la voz de la conciencia torturaba su alma con insoportables congojas. No obstante, cayó al mismo tiempo en el extremo opuesto y se sumergió con deleite enloquecedor en el amor por Salvador. Musitaba:

    — Les contaré, les diré que me he enamorado de otro hombre que no es su padre, pensaba como tantas veces. Fue al cuarto de sus hijos, los observó, dormían plácidamente. A la vez temía la negativa de su razón.

  — ¡Hay Dios mío! ¿Qué puedo hacer? -se preguntó, soltando un gran suspiro-

Se acercó a sus hijos y les tapó con la manta los brazos desnudos.

  — ¿Qué derecho tengo yo a darles ese disgusto? Ahora que tenemos una vida tranquila y ordenada. 

Mientras estaba plantada ante la cama admirando la dulzura que rebosaban mientras dormían, el pequeño se despertó y le dijo:

 ¡Buenos días mamá! ¿Qué haces aquí?

Vine a veros y a taparte para que no te enfríes.

¿Qué tiempo hace hoy? ¿Sigue nevando?
— No, no nieva pero hay una gran helada, he mirado por la ventana y hay un manto blanco de nieve heladora. Las aceras están resbaladizas, no anda nadie, sólo unos niños que juegan en el paseo con sus patines nuevos que les ha traído el Olantzero.

— ¡A propósito! ¿No habéis abierto anoche vuestros regalos?

— ¡No, ama! Vinimos tarde y con mucho frío, preferimos dejarlos para abrirlos todos juntos por la mañana. Y ahora mamá déjame dormir un poco más.

   Carmina se acordó del regalo de su amado y decidió ir a buscarlo lo tenía en el  bolso. Abrió el paquete, lo desenvolvió, cogió el colgante y lo sostuvo entre las manos manteniendo la idea en no aceptarlo. Pero se lo colgó al cuello y se miró al espejo:

  —Sí, me gusta, me lo llevaré puesto, diré en casa que me lo compré en el viaje.

   Las fiestas de Navidad las pasaron tranquilas en familia. Carmina pensó durante la larga semana antes de Reyes qué podría regalarle a Salvador y por fin sus dudas quedaron desvanecidas con un mechero grabado con la marca de su equipo favorito que vio en un escaparate.
                         
                                                      Mechero



Continuará.....




 Imagines recogidas de internet si su autor, las  retiraré de inmediato

derechos registrados

ª  Carmen Píriz García - registro: 0910304797905Entrega anterior