martes, 2 de mayo de 2017

Exposición de Renoir en el Bellas Artes

El jueves estuve con el grupo de la Asociación Pagatxa visitando el Museo de Bellas Artes de Bilbao, en esta ocasión fue a ver la Exposición Renoir: Intimidad. 
Como muchas de las exposiciones que exponen en el Museo me encanta, las pinturas de las colecciones permanentes me encantan. Cuando voy,  siempre me gusta  ir  a ver  alguna obra de las permanentes.

Pero en este caso voy a poneros algunas de las obras que están expuestas hasta el día 15 de mayo de Renoir.

                                               

Estas fotos las copié en internet ya que en las exposiciones casi nunca deja sacar fotos y en este caso no llevé ni cámara, ni móvil.

Esta exposición, sin embargo, muestra tan sólo algunas obras de su faceta impresionista, como el boceto que hizo para su obra más famosa de esa época, el "Baile en el Molino de la Galette", "Mujer al piano", "Mujer con sombrilla en un jardín" y los retratos de Monet y su mujer.

Mujer con Sombrilla 1875
Renoir: intimidad exposición reúne 64 obras del artista francés está organizada en torno a cinco bloques temáticos: impresionismo, retratos, paisajes, escenas domésticas y bañistas. En todos ellos el pintor se sirve de las sugerencias sensoriales como vehículo para representar la intimidad en sus diversas formas: social, amistosa, familiar o sensual.










Sr. Durand-Ruel  e hijo 
Lise con chal blanco 1872



















Introducción: intimidad
El nombre de Renoir evoca imágenes de diversión colectiva al aire libre, pero buena parte de su obra está centrada en escenas que se desarrollan en ámbitos privados: una figura caminando sobre un jardín, una mujer tocando el piano, dos muchachas leyendo... Esto refleja una actitud del pintor que su hijo Jean Renoir definía así: «no pintaba sus modelos vistos desde el exterior, sino que se identificaba con ellos y procedía como si pintara su propio retrato». El comienzo del recorrido introduce al espectador en el mundo pictórico de Renoir con cuatro retratos femeninos ejecutados entre 1864 y 1872.


Mujer al piano 1875
                                            

La familia ocupó un hueco fundamental en la pintura de Renoir desde el nacimiento de su primer hijo, Pierre, en 1885. Retrata no solo a su mujer Aline, sino a sus hijos.



                      Coco tomando su sopa, de 1905
 

        



Aline amamantando a su hijo



Jean como cazador 1910


Paisajes del norte y del sur



A diferencia de la mayoría de los impresionistas, Renoir fue sobre todo pintor de la figura humana, por lo que sus paisajes de pequeño formato fueron un campo de experimentación con la paleta y la factura pictórica. En esta sección se reúnen vistas de Normandía y sus alrededores como Colinas alrededor de la bahía de Moulin Huet, Guernsey, procedente del Metropolitan Museum of Art de Nueva York y de la Costa Azul o Provenza donde compartió motivos con su amigo Cézanne, como la icónica montaña Sainte-Victoire, o las vistas de su propia finca de Les Collettes, donde vivió sus últimos años. También aparecen diversas localizaciones del sur de Italia, como la bahía de Salerno.






Desde finales de los años setenta y a lo largo de la siguiente década buscó reconocimiento en el retrato de encargo, especialmente de mujeres y niños, y se convirtió en uno de los pintores más solicitados de la sociedad parisina. En esta sección se reúnen algunos de los más célebres retratos pintados por Renoir a lo largo de tres décadas. Destacan la serie dedicada a la familia Durand-Ruel y el que representa a la señora Thurneyssen y su hija. Dentro de esta sección se presentan también cuadros que, bajo el epígrafe Placeres cotidianos, están dedicados a mujeres solas o en grupo, generalmente jóvenes y en interiores concentradas en alguna actividad, como la música, la lectura o la toilette, que les hace desentenderse del espectador. En estas obras Renoir nos hace partícipes de un mundo privado, que nos invita a contemplar.

            
   
Madame Turneyseen 1910


Esta exposición, sin embargo, muestra tan sólo algunas obras de su faceta impresionista, y se centra con mayor detenimiento en su obra más intimista y más tardía, la que tiene lugar a raíz del nacimiento de su hijo Pierre compuesta por retratos familiares y de escenas domésticas que ocuparon buena parte de su producción artística.


 

Retratos de encargo


La Tercera Exposición Impresionista en 1877 fue la última en la Renoir participó personalmente. A partir de entonces se distanció del grupo para, sin abandonar del todo el lenguaje impresionista, iniciar una renovación de su estilo con referentes en la tradición clásica y añadiendo a sus composiciones una mayor preocupación por el dibujo. De este modo se inspiró en la pintura del siglo XVIII Fragonard, Watteau o Boucher, en el Renacimiento Miguel Ángel o Rafael y, en el caso del tema de las bañistas, en la obra de Tiziano o Rubens, y en la de otros artistas del siglo XX Bonnard, Matisse, Modigliani o Picasso.





Ninfa junto a un arroyo (1869-1870)



Bañistas

El desnudo femenino es uno de los temas centrales en la pintura de Renoir desde los inicios de su trayectoria. Asociado a la tradición académica, este género no se prestaba a los intereses de los impresionistas, que, a excepción de Degas, apenas lo abordaron. Renoir fue el primero en hacerlo, tal y como se aprecia en Ninfa junto a un arroyo, perteneciente a la National Gallery de Londres. Más tarde, al alejarse del impresionismo en la década de 1880, el desnudo adquiriría aún mayor importancia. Los desnudos tardíos de Renoir no son fáciles de clasificar. Se ha dicho que el pintor aspiraba a la unión del cuerpo femenino con la naturaleza, pero algunos de esos desnudos aparecen en interiores. También se ha destacado la atemporalidad de sus bañistas, pero a algunas les acompañan vestidos y sombreros modernos. Lo cierto es que estas figuras de pequeña cabeza y cuerpo grande, desproporcionadas y monumentales, emulan a Miguel Ángel, Tiziano o Rubens, y, además, suscitaron la admiración de Bonnard y Matisse, Modigliani y Picasso, que fue propietario de Bañista sentada en un paisaje, llamada Eurídice.

 

El cineasta Jean Renoir escribió que su padre “miraba las flores, las mujeres, las nubes del cielo como otros hombres tocan y acarician”. Frente a la concepción habitual que reduce el impresionismo a la “pura visualidad”, la exposición Renoir: intimidad, la primera retrospectiva en España en torno a la figura del pintor impresionista Pierre-Auguste Renoir (1841-1919), destaca el papel central que ocupan las sensaciones táctiles en sus lienzos, y que pueden percibirse en las distintas etapas de su trayectoria y en una amplia variedad de géneros, tanto en escenas de grupo, retratos y desnudos como en naturalezas muertas y paisajes.



                 

        
Las fotos del pintor las recogi de internet, sin alguien es su dueño y no quiere que las muestre si me avisa las retiro.


Obra invitada del Museo

Esta nueva edición del programa La Obra Invitada presenta, gracias al patrocinio de la Fundación Banco Santander, una obra del artista contemporáneo bilbaíno Javier Pérez. Se trata de Carroña, una instalación realizada en 2011 y compuesta por diez cuervos disecados posados sobre los fragmentos de una suntuosa lámpara roja de cristal de Murano.


Grupo de pagatxa en el museo
Obra invitada " Carroña" de Javier Pérez


               
Entrada del museo de bellas Artes



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