miércoles, 18 de octubre de 2017

Olivenza mi esencia, Relato "Solsticio Templario"



Universidad Laboral de Eibar

Jacinto, catedrático de Hª Medieval en una universidad vasca, ha agotado casi todos sus argumentos para que Azucena abandone la pretensión de doctorarse con una tesis acerca de los Templarios. Le previene de la habilidad de un proyecto que o bien puede discurrir por cauces oficiales, suficientemente trillados por la historiografía, o bien profundizar en archivos esotéricos en cuyo caso se expone a la chanza de los miembros del tribunal.
Azucena, a pesar de las evidencias provenientes de otros campos del saber, la Ciencia mira hacia otro lado cuando ciertos postulados amenazan con socavar los contenidos religiosos o morales, firmemente asentados en la tradición cultural.

Jacinto se quita las gafas, impregna de vaho los cristales y dirige una mirada miope a su alumna mientras frota los cristales con un pañuelo. La muchacha, recién licenciada, muestra la bien alineada blancura de sus dientes en una sonrisa pilla que rivaliza con la expresión de sus grandes y oscuros ojos.

- ¿Acaso te crees que los investigadores omitimos la cuestión relativa de dónde procedieron las inmensas riquezas que, en un relativamente corto período de tiempo, trasformaron en auténticos magnates de la sociedad medieval a aquellos sencillos monjes-guerreros de Tierra Santa?

El despacho del profesor se ha impregnado del olor balsámico que la brisa del atardecer transporta desde los cercanos eucaliptos, mitigando el calor de la víspera de San Juan.

- ¡Claro! no hay otra convincente explicación que la que nos proporcionan los textos esotéricos, esto es, los Templarios descubrieron en Jerusalén algo que inquietó, algo que atemorizó sobremanera a la iglesia…

  
Azucena, sin abandonar la sonrisa, extiende su brazo hacia Jacinto invitándole a que concluya la revelación que acaba de dejar en suspenso.

- Habían hallado la tumba de Cristo, es decir, no había resucitado, - el profesor hizo una pausa recuerda el texto de San Pablo: Si Cristo no resucitó, vana es nuestra fe. 
La iglesia les colmó de honores y riquezas a cambio de su silencio.

- Sí, querido profesor, elaboraré y defenderé con tu ayuda mi tesis doctoral sobre los Templarios. La decisión es firme.

El catedrático se dirige a la ventana e inspira el aroma del verdor que preside el campus universitario. Conoce lo suficiente a Azucena como para temer su impulsividad y, a su vez, confiar en su inteligencia.

- De acuerdo, te dirigiré la tesis. Más aún, si todavía imaginas la posibilidad de que la lanza, enterrada junto al templario desconocido, sobrevuela esa iglesia de Olivenza a partir de las doce de la noche del veinticuatro de junio, en coincidencia con el solsticio de verano, como asegura el alquimista medieval Von Eschenbach en este fragmento del Parzival.
Agita un pergamino amarillento ante el rostro de Azucena.


- Te acompañaré a esa iglesia. No quiero perderme semejante prodigio aunque me cueste la cátedra, - apostilla con amarga ironía.

La chica, que no ha apagado su sonrisa ni un solo instante, le arrebata de las manos el documento con un mohín afectuoso en su semblante y, a continuación, le señala unos fragmentos que traduce del texto latino: El alma de fe henchida, a los ojos prestará profundidad debida. No ose el necio con su burla contemplar la buenaventura.



El coche de gran cilindrada, conducido por Jacinto, devora kilómetros en las llanuras recalentadas por el sol cuyo ocaso enciende las nubes con matiz púrpura por encima de las hileras de encinas que, a ambos lados de la carretera, se suceden a gran velocidad. 

Azucena ha encendido la radio desde la que una emisora pre-programada está ofreciendo la sinfonía nº 9 de Mahler. Poco familiarizada con la música clásica está tentada de pulsar otra tecla pero desiste al recordar la melomanía de Jacinto por los autores clásicos. El viaje está a punto de finalizar. El trayecto de unos largos  800 kilómetros los ha cubierto en  siete hora.

- ¿Estás convencida de que a medianoche va a surgir de esa tumba la lanza del templario, como asevera Wolfram Von Eschenbach?

La respuesta firme y escueta de la alumna.

- ¡Sí, yo sí!,- configuran el único diálogo que han mantenido a lo largo del trayecto.
 
  
Atardecer en Olivenza

Han aparcado el automóvil en Olivenza. Son las veintidós horas y quince minutos. Es martes y en los restaurantes, algunos llenos de gente cenando y otros, ya no sirven cenas. La incierta deambulación les ha conducido hasta una callejuela en la que el dueño de un bar bosteza repetidamente con la soledad de un programa de televisión sobre piragüismo. Examina con desconfianza a la pareja que le pregunta si pueden cenar.


- A estas horas solamente les puedo servir ensalada mixta y tortilla francesa,- responde, cansino.

Conscientes del recelo del dueño, que ha cambiado el canal deportivo por otro que desarrolla una trama policíaca, Jacinto y Azucena intercambian opiniones y comentarios, en voz suficientemente audible por el tabernero, acerca de aspectos intrascendentes de la universidad. Al poco rato, el propietario del local deja de mirarles de reojo y centra su atención en la película.

Lugar de aparcamiento
Acaban de cenar. El tomate estaba demasiado duro y la tortilla con exceso de aceite. Pagan y abandonan el bar. Aún restan cuarenta y cinco minutos para la medianoche. Pasean bajo la noche estrellada por el Paseo Grande lleno de gente mirando las muñecas de trapo que estaban a punto de ser quemadas a media noche. En la lejanía les ofrece el majestuoso espectáculo de unos fuegos artificiales pero también el innecesario estruendo de unos cohetes con los que, en algún lugar, festejan la noche sanjuanera.


Quema de las muñecas de San Juan 

Comedor del Maila 
      

  












-¡Jacinto, cuando quieras! ,- agita en la mano dos llaves de diferentes tamaños. 

- He logrado que me las prestaran hasta las doce y media de la noche, a condición de que se las restituya a esa hora a una persona amiga mía y emparentada con el sacristán. Cuando le he expuesto mi interés por fotografiar el interior de la iglesia, sirviéndome de la especial tonalidad que procura la noche de un solsticio de verano, para mis trabajos de la universidad, ha adoptado una expresión idéntica a la que hubiese configurado si le llego a confiar que voy a viajar por la galaxia a bordo de un ovni. 

Afortunadamente. Bebe un trago de agua de un botellín que ha extraído de su bolso,

- no me ha preguntado nada.


A las doce menos cinco, mientras Jacinto simula fotografiar a su compañera en el atrio del templo, Azucena abre la puerta de la iglesia de Stª María del Castillo valiéndose de las dos llaves. Se han acercado a la losa de mármol de la sepultura templaría.

- Azucena, ¿confías, como profetizó Von Eschenbach, en que algo vaya a salir de esta tumba esta noche?
Puerta de Sta. María
A pesar de la obstinación del catedrático, Azucena le obsequia, una vez más, con su sonrisa más candorosa.

- Jacinto, estoy convencida, plenamente persuadida, de que algo prodigioso ha de suceder a no tardar.
           
Cuando la torre comienza a desgranar las pesadas campanadas, Azucena se ha transfigurado. Con la boca muy abierta, sus ojos fulgurosos se hunden en la tumba. Echa su cuerpo hacia atrás al tiempo que cubre la cara con los dos brazos. Al instante, comienza a girar el cuerpo como si acompañara con la visión algo que se moviera en círculo alrededor de ella.

Las campanas de la Iglesia Sta. Mª
Jacinto exterioriza su sorpresa, confusión y temor con una progresiva lividez cadavérica en su rostro.

- ¿Qué te ocurre…? ¿Qué es lo que estás viendo…? -acierta a balbucear con trémula voz.

La chica, que prosigue con sus giros corporales hacia un lado y otro del interior del templo, articula con dificultad.
La lanza de los  templarios
-La lanza…., la lanza…, está escrito…., grabado, Ego, Longinus…, imperii romani…, cierra el puño ante sí como si aferrara algún objeto,- miles, hac lancea…


- ¡Sigue, continua…, no te detengas!…,- Jacinto toma notas con excitación en un bloc.

-Iudeorum regem necavit…,-¡date prisa! ¡Fotografíalo!- le urge Azucena. 



- Fotografiar… ¿qué? ¿Dónde…? ¡Yo no veo nada…!- Aún y todo, dispara la cámara fotográfica del móvil en todas las direcciones posibles.

Al punto, Azucena permanece inmóvil un breve instante y, a continuación, se derrumba en uno de los bancos de madera. Jacinto, empapado de sudor le acaricia las mejillas y el cabello.
Apenas han transcurrido un par de minutos, cuando la muchacha abre los ojos, se despereza y recorre con la mirada el interior de la iglesia.

- ¡Qué extraña esta sensación de bienestar, Jacinto! ¡Qué paz interior! Y ¿la tumba? Ahí está…, intacta. No ha ocurrido nada extraño, ¿no es así, profesor.


La tumba
Jacinto, recuperándose todavía del intenso sobrecogimiento, efectúa una larga pausa para restablecer el ritmo respiratorio. A continuación le relata detalladamente todo lo ocurrido desde que comenzaron a sonar las campanadas de la  medianoche. Le advierte que todo ha ocurrido en no más de cinco minutos.

- ¿Recuerdas siquiera el texto inscrito, según tu vacilante expresión, en la lanza del templario?

- No sé de qué me hablas...

- Yo, Longino, soldado del Imperio Romano, maté con esta lanza al Rey de los Judíos.
              
- Si no te viera como…impresionado, aseguraría que estás bromeando.- ¿Por qué me embarga esta dicha?- se abraza a su compañero.

- Pocos datos objetivos de la experiencia que has vivido vas a poder aportar en la defensa de tu tesis. Por cierto, tampoco recordarás tu exigencia de que fotografiara…qué sé yo qué…

- Mira,- Jacinto le muestra su móvil.- no hay más fotos que las de las paredes y el techo de la iglesia.

-¡Anda!, vamos a entregar las llaves.

Anochecer  en la torre del homenaje

lunes, 16 de octubre de 2017

Olivenza, mi esencia, pueblo de estilo portugués

Hola compañero/as, ya estoy de vuelta, has sido cortas mis vacaciones solo una semana, pero todavía me quedan dos tandas de más de 12 y 17 días. En estas, tres días estuvimos en Olivenza (Badajoz) mi pueblo natal, a visitar a mis primos y familia y, por supuesto pasear por este pueblo que, a pesar de extenso es muy bonito y limpio. Os aconsejo visitarlo.

Olivenza tiene 4 hoteles, dos en el centro y dos en el exterior. Cuando iba sola a visitar mi pueblo, me alojaba  con mi  familia. Cuando voy con mi marido preferimos alojarnos en un hotel. Nosotros durante los años que hemos visitado Olivenza nos hemos alojado, la primera vez, en el hotel Heredero y otras veces muy cerca en la misma calle, en el  hostal  Los amigos, mas corriente pero muy familiar. Se come muy bien. En el hostal Dosca hemos estado solamente una vez, es pequeño está frente a la Iglesia de la Magdalena y frente al ayuntamiento, está muy bien situado, los que lo llevan es una familia, pero que están un poco desvirtuados.  El que más me gusta y es donde me ha alojado más veces, está muy céntrico, es el Hotel Palacio Arteaga, pero cuando llamé para reservar habitación, está cerrado desde hace un año.

Hostal Los amigos 

Fachada  del hostal los Amigos 

Hostal Los Amigos, está sitiado a las afueras de Olivenza a 900 mts. del centro frente al Hotel Heredero. Es pequeño pero muy familiar y el precio es de 45 €. más o menos con desayuno. Se come muy bien. Merece la pena por la calidad-precio. Desconozco si hay camas de matrimonio, siempre que hemos ido nos han tocado habitación doble. Es de planta baja. Los que lo llevan son muy amables.

Habitación del hostal  Los Amigos
Baño el hostal los Amigos 



Comedor del hostal los Amigos
La comida es casera y merece la pena comer en el hostal, es barato, tiene menú con buena calidad y buen precio.
                     Hotel Heredero 3*                          

El hotel Heredero de 3* es muy grande y tiene mucha capacidad de alojamiento, había 4  autobuses en este momento, estaba completo. Está a 1100 mts. del centro. Calidad-precio es buena, para mi es caro, nos costó 186€ tres noches, no merece la pena por la misma distancia me gustó más el hostal Los Amigos. El precio nos salió mucho mas caro que cuando nos alojamos en el Hotel Palacio Arteaga de 4*. El Palacio lo reservábamos por Travel Club y con los puntos me salia a 50€ noche con desayuno.


Baño de la habitación del hotel
 Ninguna libre de matrimonio y dos camitas está bien


En un rincón de las escaleras 
En  el pasillo del 2º piso

En el hall del  hotel donde está la recepción  


El hotel dispone de muchos salones y comedores y discoteca, que he ido una vez con mi prima cuando iba sola.
Hostal Dosca
Exterior del Hostal Dosca muy céntrico
Hostal Dosca está muy céntrico frente el ayuntamiento y la Iglesia de la Magdalena es muy familiar. Llamé para reservar habitación, pero no supe si había habitaciones libres. Su hija preguntaba a su madre que era la que llevaba las reservas, quedaron en llamar y no llamaron. Solo estuvimos alojados una vez, tuvimos que irnos por que les fallo el agua caliente por una avería que no tenía pinta de solucionarse en el día. Nos enviaron al hostal Los Amigos. Cuando llegamos a Olivenza fuimos a la agencia de viajes que tiene mi primo. Ellos llamaron para reservar y tampoco tuvimos respuesta. Ya os dije que son muy poco avispados para acoger a los huéspedes. 

Habitación  y baño 
Cama de matrimonio


Baño con ducha

Hotel Palacio Arteaga 4*
Fachada del palacio de noche 

A mi me gustaba más alojarme en el centro del pueblo. Sobre todo en el Palacio Arteaga convertido en hotel de 4*. Es muy acogedor y bonito. Lo cerraron hace ahora un año, dicen que por mala gestión, porque en temporada y fines de semana estaba siempre lleno. Es una maravilla de hotel. Espero que alguien lo abra de nuevo es una pena que se pierda este lugar al estar mucho tiempo cerrado. Tiene varios tipo de habitaciones: moderna, clásica, rusticas, de estilo Luis XV, y una habitación  suites que coincidió al lado de la nuestra y allí se alojó para la boda del torero Alejandro Talabante que se casaron el 5 de Julio. El jugador del Real Madrid, Sergío Ramos y Pilar Rubio, asistieron a la boda junto con mas toreros y famosos. Dos días después  de que ellos se marcharan a nosotros nos alojamos una noche en la suite. 

Habitación moderna
Habitación  de estilo clásico


La cama es ancha  y cómoda
Cúpula del palacio y acceso  a las habitaciones


 
                                   
                                                                                    
Centro del Palacio donde desayunamos
Salón en la planta baja


Entrada al palacio comprobar los azulejos y el suelo auténticos.En las pareces  hacen exposiciones.
La suite es una maravilla y consta un apartamento con habitación, salón y baño con hidromasaje.


Como veis está decorado muy moderno, en colores  muy actuales y finos. Para acceder al baño hay  unas  escaleras. Es lo que más incomodo vimos.


Habitación Suite

Cuando nos dieron esta habitación y nos dijeron que  era un regalo como clientes para la primera noche, pensamos que sería una broma pero si que la disfrutamos y nos cobraron el mismo precio que la que nos dieron al día siguiente. Pasamos una semana ya que  el sábado teníamos una boda. Bromeamos con la chica que nos acompañó y nos dijo que hacia dos días se había  alojado  Sergio Ramos y su  esposa.  


Foto del día de la boda 


En las escaleras que da paso a la suite

Los  desayunos a la carta y  muy  variado en frutas, quesos, embutidos, bollería y dulces típicos de Olivenza.

Macedonia de frutas y surtido de quesos 

Tomando un buen desayuno
















El hotel  palacio a la  izquierda

La calle baldosines a la derecha  antigua y a la izquierda hay otro edificio que pertenece al palacio y  todavía está  sin restaurar.



























































El hotel Palacio Arteaga está situado en la céntrica y antigua calle de los baldosines, es la C/ Moreno Nieto, peatonal junto con la plaza del ayuntamiento.


 Salón y comedor
Armario en recepción



Tengo muchas fotos del pueblo que cada año hago más. Este añ hice estas fotos desde  el balcón  de la habitación del Hotel Heredero donde estuvimos alojados estos días. El hotel está a las afueras del pueblo, lo que nos hacia caminar mas de la cuenta, pero de vacaciones viene bien unas caminatas, después de ponerme bien  en el buffe del desayuno.  Os lo muestro  fotos sacadas al amanecer y por la mañana con sol.









Cuando volvíamos al hotel por la noche después cenar paseando era agradable disfrutar de la luna llena y las estrellas.






Una luna y el cielo estrellado
                     
Os subo unos enlaces de Olivenza que tengo en mi blog que tengo en WordPress:

https://mamenpiriz.wordpress.com

https://mamenpiriz.wordpress.com/2015/11/23/olivenza-mi-esencia-3-iglesia-de-sta-ma-de-la-magdalena-retablo-principal-2

https://mamenpiriz.wordpress.com/2015/11/12/olivenza-mi-esencia-iglesia-de-sta-ma-del-castillo/

https://mamenpiriz.wordpress.com/2015/11/12/olivenza-mi-esencia-2-iglesia-de-sta-ma-del-castillo

https://mamenpiriz.wordpress.com/2015/11/09/la-olivenza-medieval/

¡¡Hasta aquí este Post, espero que os guste!!