domingo, 24 de marzo de 2019

Relato " El desaguisado"




Dorotea es una anciana de casi 100 años que acaba de llegar del hospital muy enferma. Ingresó hace pocos días en la residencia donde trabajo de auxiliar. Cada día viene una  enfermera del hospital, a curarle las  úlceras  que tiene en la parte del coxis,  producida por el prominente hueso y en los talones por rozamiento. En el parte de la mañana nos informan que hay que desinfectar la herida y tenemos que avisar cuando le hagamos el baño. La tratará la enfermera que viene de la atención hospitalaria a domicilio. Cambiamos la cama con ropa limpia y la dejamos acostada y preparada para que la atiendan. La enfermera no tardó mucho en venir. Me pidió ayuda para sujetar a la anciana mientras, que ella hace su trabajo. Le limpió las zonas afectadas y le puso un emplasto de pomada que parecía un mazacote. En vez de ponerle menos cantidad y estirarla con suavidad le puso mucha pomada.  Encima le colocó un apósito y se marchó más pronto que tarde. Me cogí un cabreo y llamé a nuestro jefe de enfermería para que le supervisara la cura. El enfermero vio el desaguisado y el vendaje que hizo la joven y me dijo:
   —Esta es nueva y no sabe por dónde le da el aire.


214 palabras 

viernes, 22 de marzo de 2019

Receta : Pollitos pimentones



Ingredientes:
Dos pollitos tomateros.
Ajo, perejil y sal.
Aceite de oliva  virgen,
Limón.
Vino espumoso.
Una patata.
Pimiento amarillo.

Preparación:
Se limpian los pollos y se le adoba con  un preparado de ajo, perejil y sal con aceite y se dejan que reposen para coger el sabor.  Se le introduce unas rodajas de limón. Se ponen en una bandeja de horno con verduras, si se desean. Yo le puse pimiento amarillo y una patata. Se  rocía con aceite  el vino espumoso. se  meten al horno.
El horno a 200º durante 45 minutos. A los 20 minutos se les da la vuelta para que se doren  y a los 35 minutos se les otra vuelta y se rocía con el líquido por encima. 
Se sirven calientes y crujientes con los trozos de pimientos y  la patata.  
Tenía unas  berenjenas rebozadas para acompañar junto con las  verduras.

miércoles, 20 de marzo de 2019

Relato: El tesoro




En primavera nos gusta pasar un mes en un pueblo de la sierra. Alquilamos una casa en la comarca de Olivenza. La casa es pequeña, tiene dos habitaciones, cocina comedor, un baño y un patio con un cobertizo, donde guardan la leña y los aperos de la labranza los dueños de la casa. 

La temperatura es muy agradable pero hubo unos días que llovió y enfrió mucho. Encendimos la chimenea con la leña del cobertizo. Escondido entre la madera encontramos soterrado un saco. Dentro encontramos una vasija de barro con unas monedas romanas y un mapa antiguo. 

Pasamos la noche sin dormir, intentando descifrar lo que nos mostraba el plano que estaba muy borroso y deteriorado por el tiempo.

Nos levantamos temprano y con ropa de abrigo y unas buenas botas decidimos tomar el camino hacia la sierra siguiendo las instrucciones que indicaba el mapa. Encontramos el camino marcado con una cruz en una piedra, sólo tuvimos que apartar el matorral. No tenía gran dificultad ni era demasiado escarpado. 

Seguimos el dibujo que indicaban unas cuevas. Caminamos por un laberinto de recovecos rocosos y escarpados entre matorrales. Encontramos la primera cueva, estaba sellada con piedras. No pudimos escavar sin herramientas y volvimos a la casa. 

Al día siguiente con el material necesarios volvimos a la cueva y con dificultad, pudimos quitar los pedruscos de la entrada. Encontramos un corredor lleno de grava. Tuvieron que volver varios días e ir excavando y sacando poco a poco, la tierra en sacos. Al final del corredor el plano marcaba una especie de dibujo Ininteligible. Era una casa con una bóveda llena de humedad, seguimos, en una habitación de la casa encontramos un sarcófago. Lo abrimos con cuidado. Guardaba una momia disecada y desgarrada. En  la mano sujetaba algo rutilante. Con cuidado sacamos una figura, parecía de oro.

Asombrados volvimos al pueblo, fuimos al ayuntamiento con la figura y explicamos dónde la habíamos encontrado. Nos dijeron que se sabía de una leyenda donde un campesino del pueblo gastó toda su fortuna en encontrar un tesoro que tuvo en un sueño. 

Se dice que cierta noche soñó con una vieja que le decía  que en la Sierra de Alor estaba enterrado un tesoro de un rey de preciado oro.

El buen hombre, impresionado con la denuncia  de ese tesoro, estuvo aprensivo, y al día siguiente, no pensaba sino en el sueño que tuvo, lamentándose de no haberse acordado antes de conocer más pormenores del ambicionado tesoro.

Durante las noches siguientes, al acostarse, pedía a Dios que el sueño volviera a  repetirse para mejor conversar con la  vieja hechicera; y como los sueños sean verdades, el pobre hombre pasaba las noches sin dormir.

Cierta noche, cansado, el sueño lo  venció  y sin que él  supiera como, el sueño volvió a repetirse así que vio la imagen de la vieja y le pidió en fervorosa súplica que le dijese la forma de desencantar la celebrada estatua del rey.

Entonces la vieja, fijando sus ojos en las pupilas del labrador le  dibujó un mapa y le dijo:

“La entrada para descubrir este tesoro está en los bajos de la Sierra de Alor, en las cuevas que allí están y tú bien conoces. Entra y levanta la tierra que te estorbe la entrada. Así que lo hagas, encontrarás un largo corredor, tapado igualmente de tierra; sácala toda, y luego verás frente a ti una casa abovedada con agua. Esa es la señal de que estás cerca; si consigues llegar al otro lado de la casa de agua, estarás en posesión de la casa del rey..."

Y la figura de la vieja se diluyó entre las sombras del sueño y nuestro pobre hombre quedó más intensamente ilusionado.

Un día intentó el labrador encontrar entre las cuevas de la sierra la verdadera entrada para descubrir el deseado tesoro, pero como no podía hacerlo solo él, contrató a varios trabajadores para así realizar la tarea que duró varios años.

Las carretas de tierra fueron, poco a poco, aumentando y el dinero del modesto labrador consumiéndose lentamente. 

Otro día, encontró el corredor después de varias excavaciones y su alegría fue enorme; pidió a los trabajadores que no dejasen de cavar hasta encontrar la casa de agua. ¡La felicidad del trabajador era completa! 

Gastó una fortuna  que llevaba ahorrando desde su juventud y ahora, por falta de dinero, tenía que abandonar la tarea, exhausto de fuerzas y de energías.

Dice la leyenda que todo se descubrió desde el corredor de la casa del agua, más la estatua de oro con la efigie del rey, esa nunca se encontró.

Más tarde, la muerte llegó al buen labrador y la leyenda de Moira como se llama en San Jorge, persiste y dura entre los campesinos, como un desengaño de los sueños, las imágenes y las brujas...

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lunes, 18 de marzo de 2019

Microrrelato "El espantapájaros



Un corazón de lana y acero comenzó a latir rítmicamente. Primero formamos el esqueleto con cañas de bambú que son muy resistentes. Después lo cubrimos con algodones y lo forramos con tela de colores. Vaciamos una calabaza y le recortamos la boca y los ojos. Se la pusimos como cabeza. La alumbramos con una linterna el interior. Como pies le pusimos unos patines conectando a la linterna y al corazón con un cable. Encendimos el interruptor y el espantapájaros comenzó a dar vueltas a sí mismo. Lo colocamos en la huerta al lado de los cerezos. Esperamos que ahuyente a los pájaros.

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