lunes, 24 de enero de 2022

ARRUGAS EN LA SABANA II " En otro lugar de vacaciones " 6º Cp.




En otro lugar de vacaciones.

       Fotografía de Guetaria de Mª Carmen Píriz 


Un camino en cuesta en el asfalto desgastado abre a la izquierda la entrada a una avenida antes de perderse en sinuosas curvas hacia una ruta vecinal de montaña. La avenida de construcción rectangular está flanqueada a derecha e izquierda por casas de tres pisos que le conferían una perfecta simetría arquitectónica. Al fondo un desvencijado caserón de ladrillo ocre, que a modo de palacete albergaba en el estío el permanente ocio de algún conde, duque o qué sé yo qué especie de parásito social, continua aún erguido, a pesar de su cochambroso estado, en un descuidado jardín donde la maleza y las hierbas trepadoras marcan los límites temporales de la fenecida sociedad gobernada por el paternalismo.



Salvador, acostumbrado a transcurrir la última quincena del mes de agosto en este pacífico pueblo costero, ha salido a pasear a la avenida en una medianoche de agradable temperatura. Escoltado por dos hileras de farolas amarillentas a ambos lados de la plazoleta, observa los guiños de la luna llena que aparece y desaparece entre el ramaje y las hojas de los altos álamos del jardín. Más allá de este, en la plaza baja del pueblo, la enigmática figura alada profusamente iluminada por imperativos del reclamo turístico recorta su silueta contra la baja playa de aguas mansas. ESTA ES LA VERA FIGURA DE NUESTRA BUENAVENTURA reza al pie del monumento circunvalado por misteriosas cruces templarías cuyo significado ha despertado la curiosidad del periodista, si bien su afán de investigador ha tropezado contra la desgana e ineptitud de la concejalía de cultura del ayuntamiento.

  Fotografía de Guetaria de Mª Carmen Piriz.
                                                         

Tic-tac... tic-tac... Salvador escucha el sonido de sus recios pasos en el silencio de la noche, roto de vez en cuando por el maullido de un gato hambriento o por la efusión de la popular celebración de un gol, que estalla con estrépito en la calle a partir de algún tardío noticiario televisivo. Busca la soledad, el rencuentro consigo mismo y en sus reflexiones tras una jornada de algarabía, ruido y gente.

La imagen de Carmina irrumpe en su mente con la velocidad del rayo y la claridad de un relámpago. Hace días que se despidió de ella y desde entonces no ha dejado de acumular una sensación de desazón y de creciente ansiedad. Ha llegado a amar profundamente a esta mujer, desearía estar con ella y abrazarla. Querría susurrarle que no es feliz sin ella, que no hay más bálsamo para su entristecido corazón que sus palabras y sus labios. Dirige la mirada al cielo estrellado y pregunta a las constelaciones, con cierto rubor racionalista dónde está y que destino han trazado para los dos.
Una joven pareja se ha acercado a la avenida y han tomado asiento en un banco. Ella con pantalones vaqueros y él con bombachos. La chica se ha sentado de cuclillas y roza con sus rodillas los muslos de su amigo. Cuando Salvador se acerca a ellos bajan la voz y al tiempo que el muchacho observa furtivamente al periodista, ella no aparta su mirada de los ojos de su compañero. Es morena como Carmina y la expresión de sus ojos le recuerda al de la pintora cuando están a punto de besarse. Salvador enciende un cigarrillo, algo que nunca sucede cuando pasea, aspira el humo un par de veces, lo arroja al suelo y aplasta la llama con el tacón. Una suave brisa asciende desde la playa, la luna continua con sus juegos de escondite entre las altas ramas. Los muchachos acaban de despedirse con un beso. El periodista abre con una llave la puerta de entrada al portal de su casa que se cierra a sus espaldas con un ruido sordo. 
La avenida ha quedado vacía. Las luces van desapareciendo de las ventanas. Solamente el recuerdo de Carmina aletea entre la brisa y los rayos de luna.                                   


Colección Galaxia pintado al óleo( 65 x 54 cm.) por Mamen Píriz.

             
                                                


Continuará...

Entrega anterior

Derechos  registrados

Mº Carmen Píriz García - registro: 0910304797905

jueves, 20 de enero de 2022

Receta de cocina: Rapé a la americana.


 

Ingredientes:

Un rapé  mas o menos de kilo y medio.

Gambas.

Cabezas de langostinos. 

Una cebolla, un puerro.

Salsa de tomate.

Una copa de Brandy.

Un poco de Fumet de pescado. Para fumet, unas verduras  cebolla, puerro zanahoria. 

Aceite de oliva virgen y sal.


Preparación:

Se corta los trozos de rapé y con la cabeza y las verduras se hace el caldo  fumet.

En una cazuela con aceite de oliva y se sella el rape  ya con la sal y se retira. En ese mismo aceite se fríe la cebolla y el puerro. Se le añaden las cabezas de los langostinos y de las gambas y se dora todo, se le añade el brandy, se deja que se evapore el alcohol.  Se añade el  fumet y la salsa de tomate. 

Se pasa el todo por un pasador y se le añade en una cazuela con el rapé y las gambas peladas. Se cocina muy poco para que el rapé no se quede seco. Y a servir.  

Es muy sencillo y rico el rapé así cocinado.


¡¡Espero que os guste.!!


lunes, 17 de enero de 2022

ARRUGAS EN LA SABANA "Las vacaciones " 1ª entrega del 6ª Cp.


         Las  vacaciones

     Chalupas en el mar pintado al óleo (61 x 50 cms.) por  Mamen Piriz.

     
Las vacaciones de agosto en una ciudad bañada por el mar Cantábrico, son para Carmina una de las más relajadas que puede imaginar. Días de playa sin demasiado calor, unos días nublados y otros cálidos, que le dejan disfrutar de buenos paseos por las tardes. En la primera quincena, los días se le hicieron demasiado largos sin tener ninguna noticia de Salvador. En sus paseos diarios continuamente le tenía en su pensamiento. No verlo aunque fueran cinco minutos cada día, era lo que más la inquietaba. Una tarde paseando por malecón del puerto, a Carmina le dio un vuelco el corazón, unos metros delante de ella iba una pareja, el hombre tenía la fisonomía de su amado, le pareció que podía ser Salvador, pensar que podría ser él. La manera de andar de aquel hombre, similar a la del periodista, corpulento, más bien alto, con el corte de pelo parecido, al pintora no hizo más que acelerar el paso y al acercarse a su altura se percató de la confusión. Quedó asombrada de su error. Aquella tarde de agosto a Carmina se le humedecieron los ojos y los tenía tristes, por la añoranza.

En la luminosidad del sol en el puerto quedó mirando un barco pesquero que salía hacia alta mar en dirección a nordeste. En su partida dejaba tras él, una línea de espuma blanca en forma de oleaje. La pintora se imaginaba que el pesquero navegaba hacia el lugar donde se encontraba Salvador, o quizá pescarían por noche en algún banco de pesca, con otros barcos del mismo puerto pesquero donde veraneaba el periodista.

La pintora se quedó fija mirando el mar, en él se reflejaba el color de los ojos de su amado. La imagen confundida de los ojos sin rostro se perdió entre las brumas invisibles del horizonte. Su hijo le sacó del letargo en la que estaba inmersa.

   —¡Mamá! esta noche saldremos a pescar con papá, mi hermano y yo y vendremos aquí.

   
—¡Me parece estupendo hijo! -espero que pesquéis la cena de mañana -les contestó sin ni siquiera volver la cara.

La cálida tarde invitaba a dar un largo paseo, después de los chaparrones que habían caído a la mañana, en el puerto todavía quedaban charcos de agua en el suelo. Carmina y sus hijos recorrieron todo el espigón antes de regresar a casa para cenar.

Después de la cena, sus hijos y su marido se fueron a pescar. Ella salió a la terraza, sentada en una hamaca miró al firmamento. Quedaban algunos cirros fragmentados, muy altos y los primeros rayos de la luna plateaban los bordes, asomaban algunas estrellas.

    —¡Una noche perfecta! -dijo en voz baja - ¿Quieres decir que el cielo es perfecto, a pesar de cambiar cada segundo? - Se contestó a sí misma, ¡Sí! agregó- y el mar es perfecto, las nubes son perfectas a pesar de moverse constantemente y dejar paso a ver las estrellas.

Carmina se fijó en Venus(lucero del alba) que brillaba con más intensidad. Se imaginaba y deseaba que Salvador desde su terraza estuviera mirando la misma estrella. La miraba, titilaba como si le hablara. Se quedó mirándola como si quisiera que se acercara a ella, cada vez más y más. Allí en la serenidad de la noche, lo sentía muy cercano. Cerró los ojos, se sintió abrigada y lúcida bajo el cielo y bajo varios millones de estrellas que tal vez fueran ilusiones, pero bellas de verdad.

Se estremeció sintió frío, se quedó destemplada y decidió ir la cama. En ese mismo instante sonó el móvil:

      —¡Hola!, ¿Carmina podemos hablar?

      —Si, si en estos momentos estoy sola, mi familia han ido de pesca, ¿qué tal, como van tus vacaciones?

     —¡Vamos bien!, tranquilas, hace un verano como me gusta a mi, no hace demasiado calor y es el clima perfecto. ¡Amor! cuánto te hecho de menos, necesito verte pronto. Pero bueno enseguida llega setiembre.

    —Sí, pronto nos vemos, como me gustaría que estarías hoy aquí, estaba mirando las estrellas y está el firmamento tan hermoso, pesaba en ti, mirabas al cielo y viendo a Venus, pensaba si tu la estarías mirando.

     —Si, ahora mismo veo esa estrella, al verla me acordé de ti, bueno me acuerdo de ti en todo momento. Salí un momento solo y estoy dando unos de mis paseos, ya sabes que en vacaciones pocas veces puedo estar solo. Por eso aproveche a llamarte, lo que no sabia que tu estuvieras sola. Llamé con dudas, y ¿qué tal, como llevas esta vacaciones?

     —Bien, solo me faltas tu, amor... pero bueno, ya solo falta una semana. Nos vemos cielo, estoy muy cansada y me iba a la cama cuando llamaste. ¡Te amo cielo!

      —!J´aime!, agur.

Carmina se arrebujó debajo de la sábana y apagó la lamparilla de la mesilla y sintiendo el calor bajo la manta. Estaba contenta por la llamada.

En las paredes blancas del dormitorio vio reflejado mil veces el rostro de su amado, que aparecía y desaparecía. De todas las esquinas de la habitación le parecía oía su voz que la llamaba, era la voz grave, penetrante, recordaba la llamada de teléfono, le decía que acudiese donde ella estaba.

La pintora no podía dormir, cogió la radio de la mesilla, la melodía Balada para Adelina de Richard Clayderman sonaba suave, la transportó al centro de una sala de baile pequeña, en ella, sólo ellos bailaban al compás de la música. Él la sujetaba delicadamente por la cintura y ella se dejaba llevar suavemente, los movimientos acompasados del ritmo lento, la mirada altamente sugestiva de ella, la atracción de los labios de él, se sellaron con un beso que la volvió a la realidad. Movió la aguja de emisoras de aquí para allá, sin saber lo que hacía, sólo buscaba el dial de su programa favorito para poder oír algún mensaje que le podría enviar su amado. Mientras esperaba, besaba los dibujos imaginarios de su rostro en las paredes en penumbra del dormitorio.

Ya amanecía. El reflejo del sol entraba entre las rendijas de la persiana a medio cerrar. Despertó entre un resplandor rosado y sombras de oro, recordó a Salvador que estaba por lo menos a cien kilómetros de distancia de aquel lugar, más allá del horizonte.

Sintió una presión en el costado debajo de ella, era la radio que se había quedado encendida. Ofuscada, la guardó en el cajón de la mesita. Sintió hambre y se levantó, en la cocina calentó un poco café con leche en el microondas y tostó unas rebanadas de pan. No tenía prisa para desayunar le gustaba hacerlo despacio, cuando terminó se puso a preparar la comida del mediodía.

En la salita su marido dormía plácidamente en el sofá, como una marmota. Miró en la habitación de sus hijos y también dormían. Volvió a la cocina, preparó el desayuno para su familia y puso la mesa para que desayunaran en la terraza.

A media mañana ella bajó a la playa. Acomodó la toalla sobre la arena y se fue a tomar un baño, después de cambiarse el bañador, dio un largo paseo por la orilla del agua. En el reflujo de la marea baja aparecían conchas de varias formas y tamaños. A Carmina le gustaba recoger caracolillos pequeños y conchitas diminutas, que guardaba celosamente para Salvador. Recreaba mentalmente su historia con él. Le parecía que no podía vivir sin el periodista, le aterraba la idea de no volver a verlo. Sabía que éste era su primer alejamiento de un periodo mínimo, significaba mucho, pues se dio cuenta que el amor que sentía por él no era un mero entretenimiento, sino que salía desde el mismísimo corazón.

Cuando regresó al lugar donde había dejado la toalla, ya se habían añadido su marido y los niños, ellos se fueron al agua a tomar  un baño, mientras Carmina permaneció tumbada en la toalla. Su pensamiento era para su amado; la ausencia de no verlo le producía pena, pero tenia que ser así:

Notar su sonrisa con los ojos lo empapaba todo; Poder ver su cuerpo le excitaba, poder besar sus manos, era como besar el cielo en una noche de luna llena, el recuerdo de su presencia sin él. Le agolpaba la sangre en las mejillas, sin comprender lo que pasaba. Hasta que el sol le quemó los brazos y le obligó a darse un chapuzón.

En este mes de agosto el sol no calentaba lo suficiente como para derretir sus pensamientos.

 Pintado desde la Atalaya al óleo (46 x 38 cms) pintado por Mamen Píriz
                                                    


<Estas  pinturas las pinté  en mis vacaciones en un verano de  al natural> Todavía no iba a la  escuela de arte.  


Continuará...
Derechos  registrados

Mº Carmen Píriz García - registro: 0910304797905


lunes, 10 de enero de 2022

ARRUGAS EN LA SABANA " La entrevista" 5º Cp.


 La  entrevista

    Pintura de     Edward Hopper   
                                    

El cansancio del día anterior hizo que Carmina durmiera profundamente, se despertó despacio, amodorrada y relajada, abrió los ojos suavemente. Las primeras imágenes del día fueron para Salvador, se acordó que le tenía que llamar por teléfono. Se levantó de la cama después de dormir toda la noche de un tirón, había dormido como nunca. Después de desperezarse, fue directa al teléfono. Cogió el aparato telefónico y decidida marcó el número de la redacción:

—¡Rin-rin-rin! -desde el otro lado teléfono sonó una voz femenina;

—El Cultural, dígame...

—Sta. póngame con el Sr. Rabie por favor.

—¿de parte de quién...?.

—Soy Carmina la...

—Un momento, enseguida le paso. –La telefonista avisó por el megáfono.

—Salvador le llama por teléfono, la Sra. Carmina.

—Pasa la llamada a mi despacho, por favor Rosa.

—Sí, dime...

—Salvador, me dejaste un mensaje en el contestador.

—Carmina, cariño... ¿te acabas de levantar de la cama?

—Sí, todavía estoy un poco adormilada.

—Se te nota en la voz, ¡me encanta! esa vocecilla mañanera, que voz más dulce tienes. !Cómo me gustaría estar en ese momento junto a ti!


—Yo también lo deseo pero, ya sabes que en estos momentos es imposible ¡anda cielo! —No te pongas romántico a estas horas y dime ¿me llamaste para lo de la entrevista?

—Sí... quiero que vengas esta tarde a la redacción, te la hará la entrevista un becario que tengo a mi cargo, es un buen muchacho, se llama Eneko, y quiero que tu seas su primera entrevistada, ¿no te importa verdad?

—¡No!, no me importa, me parece bien, pero...? estarás tú presente?

—Si, estaremos los dos, verás cómo te hace una buena entrevista, confió mucho en él.

—Bien, vale, ¿A qué hora os conviene que vaya?

—Cuando puedas venir

—Bueno, iré sobre las 17:00 ¿Os viene bien?

—¡Si mi amor! te esperaremos a esa hora, te estaré esperando con impaciencia.


Carmina después de colgar el teléfono, fue al baño, tomó una ducha y se vistió. Después de desayunar, fue a la compra como de costumbre. Hizo los trabajos de la casa y se fue a su estudio, tenía que embalar las últimas obras, para enviarlas a poner los marcos.


Por la tarde después de dejar todo a punto se puso un vestido que le quedaba como un guante, se dirigió a la redacción a la hora acordada. Le estaban esperando Eneko y Salvador.


—Eneko, esta es la pintora Carmina. -Salvador la presentó.

—Carmina, este es el joven becario que te va a hacer la entrevista. -Se dieron la mano en señal de saludo.

—Bien Carmina, toma asiento, Eneko puedes comenzar la entrevista cuando quieras.

—Eneko tomó su bloc de notas y comenzó a interrogar a la pintora:

—Carmina, ¿Cuántos años lleva pintado?
—Me dedico a esto desde hace 10 años más o menos pero, desde niña ya me gustaba pintar, aunque, no he pintado en todas las etapas de mi vida.


—¿Ha aprendido a pintar en algún sitio?
—Si, desde la escuela de primaria me gustaba mucho pintar, mas tarde fui a la Escuela de Arte y hoy es el mejor hobby que tengo.


—Sigue pintando en la escuela, o tiene un lugar donde pintar? 
 —A veces voy a escuela, antes pintaba en mi casa, pero la pintura huele y es molesto para los demás, ahora tengo un estudio y allí paso mucho tiempo entre mis creaciones.

—¿Qué opina su familia de este hobby?
—Mientras me dediqué a cuidar a mí familia alternaba mis ocio con la pintura. La volvió a retomar cuando ya mis hijos no me necesitaban tanto. Me animan a que siga, les gusta lo que hago pero ya no le dan tanta importancia.


—¿Desde cuándo pinta profesionalmente?
—Desde hace unos seis años, dedicarse a esto profesionalmente no es sencillo.


—¿Qué técnicas utilizas en sus cuadros?
—Varias, empecé con carboncillo y sanguina, pastel, acuarela, óleo, acrílico y plumilla...

—¿Qué temas plasma en sus cuadros?
—Paisajes, abstractos, hago retratos e experimento con otros materiales. Primero hago fotos a los paisajes que me gustan y los pinto. Me encanta pintar al aire libre y del natural.


—¿Qué siente cuando pintas?
—Es una sensación que no se puede describir, depende del momento, también de lo que estés pintando, si te sale lo que quieres representar, si ese día tienes duende...


—¿Qué quiere significar con duende?
—Es como la magia, la fuerza que te impulsa a plasmar en el lienzo tu interior, lo que sientes, lo que quieres exteriorizar a través de tus pinturas.


—¿Ha expuesto muchas veces?
—Hice una exposición hace dos años y vendí diez cuadros, no da para ganarme la vida con esto, pero puede mas la afición y me da muchas satisfacciones.

—¿Qué cuadros presenta en esta nueva exposición?
—Una mezcla de todo, desde figurativo, paisaje y bodegón, en modalidad de óleo y pastel, así como retratos.

—¿En qué sala de exposiciones presentará las obras?
—Próximamente a finales de agosto en la Sala de Arte SKF de Madrid y después en septiembre en la costa, en la Galería de Arte de Zubieta de Donosti.


—¿Qué espera de estas exposiciones?
—Bueno, lo principal, darme a conocer en otros círculos, no sólo los de mi entorno. Espero que en Madrid asista gente entendida en arte y se me reconozca mi estilo y mi trabajo.

—¿Por cuánto ha vendido el cuadro más caro?
—Por trescientas mil pesetas, para mi es un lujo que alguien valore tu obra y la compre. En el mundo del arte no puedes pretender llegar mucho mas lejos.

Claro que gusta vender y llegar a que te reconozcan, pero para mi lo más importante es pasarlo bien pintando.

—¿Existen apoyos para los artistas que quieren exponer?
—Bueno si en mi entorno, expongo en los pueblos cercanos y la gente te conoce, por eso ahora quiero dar un salto a que me conozcan en Madrid.


La entrevista de Eneko llegó a su fin.


—Bien, Carmina, yo creo que con lo que tengo, más la información que me ha proporcionado Salvador es suficiente. Gracias, voy a pasarlo al ordenador y ya te avisaremos cuándo lo vamos a publicar.


Eneko, salió del despacho de Salvador cerrando la puerta con suavidad. Quedaron en silencio, mirándose un breve rato sin parpadear. La pintora observó lo desmesurado que le parecía Salvador allí, en su despacho, sentado en su butaca, le parecía más importante, su mirada era más cautivadora, pero él le sonrió en ese instante y rompió esa atracción. Carmina se atemorizó. Sintió ansiedad y se estremeció. Salvador se dio cuenta y le dijo:


—Carmina, ¿Qué te pasa?


—¡Oh!, No me pasa nada. Sólo he sentido un escalofrío. -Rompe el hielo —comenta Eneko tiene madera de periodista.


—¿Tienes frío?

—Un poco, pero estoy bien.
Salvador se recostó en su sillón, y abriendo los brazos, le invitó a Carmina a que fuera hacia él.

—Ven pocholita, ven aquí, dame un beso.

—¡Pero Salva... aquí! ¿no entrará Eneko?

—No, tiene trabajo para un bien rato.

Carmina se acercó y le dio un beso en la mejilla. Salvador la rodeó por la cintura y la hizo sentar en su regazo.

—Siéntate aquí, yo te daré calor.

—No, no, cielo que me da apuro, aquí no...

Pudo más la seducción que la negativa y se dieron un beso tras otro. Hasta que...

—¡Crash...!, ¡pum...! -la silla se venció y se
cayeron al suelo.

—¡Oh...!, ¡hay...! ¿te has hecho daño, mi amor...?

—¡Uff!, ¡no...!, ¡No-cielo!- ¡ja, ja, ja! A la pintora le entró la risa.

—Ssss... ssss... silencio, ¿Nos habrá oído Eneko?

—No creo, él estará en su departamento y desde allí no habrá oído nada.

La pata de la silla se venció y ellos cayeron al suelo, no se hicieron daño, sólo la silla sufrió el desperfecto, hasta el extremo de quedar inservible en un rincón.

 Pintura de   Edward Hopper

                            

Continuará...



Derechos  registrados

Mª Carmen Píriz García - registro: 0910304797905