miércoles, 17 de enero de 2018

Exposición Monográfica de José Kareaga



Hoy os voy a hablar de un artista de los que en Eibar, ha sido toda una institución y un gran trabajador. En diciembre  fuimos a ver la exposición monográfica de José Kareaga.  Desde niño le gustaba el dibujo y ya con 11 años iba a aprender a dibujar. Además fue el padre de mi profesora de la Escuela de Dibujo y pintura Leire Kareaga.

La exposición dedicada al pintor y grabador estará en Portalea desde el próximo día 15 al 7 de enero.





Inauguración. Un amplio número de artistas asistieron a la muestra monográfica dedicada a José Kareaga. Foto Félix Morquecho

Una exposición monográfica mostrará una parte del trabajo artístico de José Kareaga, dedicado principalmente a la pintura y el grabado, coincidiendo casi con el 10 aniversario de su fallecimiento. A lo largo de su vida participó en múltiples exposiciones de pintura, tanto individuales como colectivas. Por ello, la muestra se compondrá en gran parte de las obras pictóricas, al óleo, cronológicamente ordenadas según el momento que realizó en vida, así como otros modelados, cincelados, dibujos, bocetos a lápiz y acuarelas. También se podrán ver catálogos, dossieres de prensa, libros, fotografías y herramientas de trabajo empleadas por Kareaga. Igualmente, se reserva una zona para proyectar un audiovisual con conversaciones y declaraciones realizadas por él a los programas Eibartarren Ahotan- Ahotsak.

José Kareaga en su  trabajo de  grabador 

Nacido en la calle Errebal, lugar que se refleja en varios de sus cuadros, el 9 de marzo de 1930, su casa distaba muy poco de otra, en la que nació el ilustre pintor eibarrés Ignacio Zuloaga. Hijo y nieto de maestro grabadores, a los 11 años ingresó en la academia municipal de Dibujo, regentada por los profesores Gregorio Muguerza y el gran pintor Jacinto Olave. Después, a los 13 años, en el taller de grabado de su padre Mateo Careaga, inició bajo su experta mirada, sus primeros pasos en el arte del modelado y grabado. El fue su verdadero maestro. A los 15 años alcanzó la certera convicción que su vida debía girar por ese rumbo y a los 16 ingresó en la Escuela de Armería, por un espacio de tres años, donde adquirió conocimientos de álgebra, dibujo industrial… Un año después obtuvo el primer Premio Provincial en modelado en cera y vaciado en escayola, en Donostia, y a los 18 años, por la misma técnica, le otorgaron en Madrid, a nivel nacional, una Mención Honorífica.




En esta faceta de grabador destacan sus trabajos de medallería, troquelería, placas conmemorativas, trabajos de joyería. Toda la vida dedicada al grabado hizo que en el año 1994, la Cámara de Gipuzkoa le otorgase un diploma a su trayectoria artesanal en el mundo del grabado.

Más de 400 trabajos al óleo

En blanco y negro  pintado muchos caseríos 

Naturaleza ,  caseríos, oficios
Bocetos







Algunos de los retratos 








No obstante, a la hora de analizar su trayectoria, desde el primer momento, se extrae que Kareaga guardaba una verdadera pasión por la pintura. «Creo que llegué al mundo, cautivado por el arte y la naturaleza. Desde muy niño fue cuando comencé a degustar los encantos de esas maravillas. Mi abuelo paterno, Cayetano Careaga, supo también conjugar en su vida, esos preciosos elementos», comentaba, en vida, Kareaga. Quedó impresionado, cuando apenas contaba 6 años, con el pintor callejero, que luego, en el andar del tiempo llegaría a ser el gran artista Bay- Sala, quien pintaba y vendía en el arenal de Bilbao. También su tía Mercedes, promotora de los Talleres Protegidos Cayetano Kareaga (hoy Gureak) le regaló un estuche de acuarela y a partir de ahí tomó apuntes con esta técnica. Ni siquiera su padre, temeroso de que esta afición le apartase del oficio del grabado, pudo con su vocación pictórica.
Acuarela
A los 19 años, acudió a Bilbao a la academia del pintor Miguel Marañon a perfeccionarse. Aquí aprendió la técnica al carbón. Tomó contacto con jóvenes pintores eibarreses, como Paulino Larrañaga, Ignacio Iraegui, Dunixi Murua.. y juntos partían periódicamente al campo, provistos del instrumental de trabajo. Su escenario preferido era el Duranguesado. Siguió la tradición ‘plenairista’ de los impresionistas, comenzando el cuadro ‘in situ’ aunque reelaboró luego en el estudio la primera impresión. Mir, Sisley o Vázquez Díaz.. entre otros eran sus referentes.

Premios y exposiciones

      

Los premios se sucedieron en todos los pueblos en los que participó, especialmente, en los certámenes al aire libre. En todos obtuvo algún primer premio. Y en exposiciones de pintura colgó sus trabajos en muchas salas más. Su pintura se situó en la frontera entre el impresionismo y el expresionismo. Sus pinceladas iban ordenadamente modelando las formas, trabajos con un claro propósito constructivo que hacía recordar a los cubistas, influencia probablemente de su formación en el modelado. La temática giraba en torno al paisaje, sobre todo el vasco, donde trató siempre de captar los difíciles grises y verdes de sus tierras y cielos, los hayales y la arquitectura popular de sus viejos caseríos. Toda esa pasión le llevó a realizar más de 400 óleos, y que se han podido ver en diferentes exposiciones tanto individuales como colectivas. 
Reportaje obtenido de El Correo y texto escrito por Alberto Echaluce

 

 

 


Las fotos de los  cuadros los hice  con mi móvil en la misma exposición.


La familia del pintor está llevando a cabo un trabajo recopilatorio de su obra para diseñar una página web con la que difundir sus trabajos.



Mi  profesora Leire nos explica  la exposición.
 

Mutruku

Mis compañeros de pintura  atentos al vídeo de José Kareaga
  
Rincones de Eibar
  
Es solo una pequeña parte de los cuadros que  ha pintado José a lo largo de su  vida,  y en la sala  había  una gran muestra de  ellos. 

lunes, 15 de enero de 2018

Microrrelato " El banco "

Un banco solitario en la nieve
Hoy ha nevado en Eibar. Hemos subido a Arrate, está a una altitud de 531 metros, allí la nieve ha cuajado más que en la ciudad. En la campa donde paseamos muchos días en el verano, hay más de medio metro de nieve. Algunos niños juegan con sus esquís y con plásticos, se deslizan por las cuestas de bajada. La nieve reposa en las ramas de las hayas, desnudas de hojas. Debajo de ellas, el banco solitario medio cubierto de nieve. Ahora está frío como el témpano, no invita a sentarse en él.

En verano, le da el sol y la sombra de los árboles. Desde allí, el paisaje del entorno se contempla precioso. Recuerdo la primera vez que me senté en el banco. Acababa de subir por el camino de Azitain nada más llegar, el descanso se hacía necesario. No sé por qué este banco es mi favorito, quizás, es porque tiene un lugar privilegiado, al ser el primero que hay al dejar la última subida, o por las vistas.

De frente, el monte Karakate, por un lado, la campa en toda su extensión. Por el otro lado, la subida a la cruz. Detrás, el Santuario de la Virgen de Arrate, que nos guarda y protege a todos los eibarreses. Mi memoria ya no alcanza tantas veces como he visitado el lugar. Cuantos recuerdos tengo al mirar el banco, hoy tan solitario y frío, desde él, hoy el paisaje nevado es majestuoso. Me he sentado a lo largo de mi vida en el viejo banco, más de mil veces.

Cuántas historias podría contar, si pudiera hablar. Cuántas promesas de amor y cuántos besos nos dimos de novios sentados en el banco. Al pasar el tiempo, cuántas veces mis hijos han jugado en él. Todavía los veo tan pequeños jugando, con sus cochecitos, sus juguetes llenos de hojas y flores, mientras yo leía un libro.

Miro otra vez el banco, al estar cubierto de nieve, casi no me doy cuenta que lo han cambiado, es uno nuevo. Y seguirá ahí hasta que lo cambien de nuevo, guardando muchas más historias que no estarán escritas.

354 palabras