lunes, 25 de mayo de 2020

Alicia, la mariposa, la estatua y el gigante



Todas las tardes iban a jugar al jardín dos hermanas, se sentaban en un banco a la sombra de una higuera. Mientras María leía en alto un cuento, Alicia pintaba un dibujo. 

“En un jardín solitario se alzaba la estatua de un príncipe. Estaba revestida de oro fino. Tenía por ojos dos centelleantes zafiros y un gran rubí en el puño de su espada...”

En el lienzo Alicia pintó una estatua. En la parte izquierda, dibujó un camino y un gran jardín donde revoloteaba una golondrina que se posé sobre la estatua. Al fondo una bonita arboleda a orilla de un río. Su hermana seguía leyendo mientras Alicia coloreaba el dibujo. 

Alicia se quedó dormida, en el sueño iba caminando hacia la estatua.

 — ¡Es tan hermosa! dijo Alicia admirando la estatua. Una voz le contestó: 

  — No sabes cómo me resguarda de la lluvia esta estatua dorada. —dijo la golondrina.

 — ¡Qué curioso! —Exclamó— no hay ni una sola nube, está el cielo azul.

Pero al ir a resguardar su cabeza bajo su ala le cayó otra gota de agua. La golondrina miró hacia arriba y vio al príncipe que lloraba.

  — ¡Por qué lloráis!—preguntó la golondrina—

 — Allí abajo, en una callejuela hay una pobre vivienda. En la ventana abierta, veo a una mujer con rostro triste y afligido, sentada ante una mesa. Tiene sus manos enrojecidas, llena de pinchazos de la aguja porque ella es costurera. Borda flores sobre un vestido de raso, es un encargo y se le ha gastado el hilo. Tiene a su hijo enfermo y necesita el dinero para comprar medicinas. Así sin hilo no puede terminar el vestido.

Alicia caminaba hacia casa, de repente. La niña se adentró en una niebla espesa en un bosque de moreras.

Debajo de una hoja se encontró un gusano que comía plácidamente en la morera y ella le preguntó:

 — ¡Hola gusanito! ¿Me puedes indicar como podré salir del bosque?

 — En estos momentos con esta niebla, mejor que te quedes aquí, come un poco de estas hojas y descansas si no, te perderás entre la niebla. 

Alicia aceptó la comida que le ofrecía el gusano y se quedó dormida. Cuando se despertó no podía caminar y se arrastraba como una oruga.

Ella le contó al gusano lo que pasaba a la señora, que necesitaba hilo de seda. El gusano reunió a los demás gusanos y se pusieron a tejer ovillos de seda.

Cuando se juntaron muchos, Alicia que se convirtió en mariposa. Llevó los ovillos de seda a la mujer y pudo terminar el vestido.

Alicia muy contenta en el jardín lleno de flores revoloteaba como una mariposa entre las flores y allí era muy feliz. Los pájaros, posaban sobre las ramas, cantaban deliciosamente y las niñas interrumpían sus juegos para escucharlos.

María seguía leyendo:

 "En el bosque vivía un gigante. Había ido a visitar a su amigo el ogro, residiendo siete años en su casa. Al cabo del tiempo decidió volver a su castillo..."

Al llegar vio a las niñas en el jardín.

 — ¿Qué hacéis ahí?— les  gritó con voz agria.

Y las niñas huyeron, asustadas.

 —  ¡El jardín es mío, es para mí solo! no permitiré que nadie pasee por mi jardín.

Entonces lo amuralló y puso un cartel de prohibida la entrada.

Las niñas ya no tenían sitio de recreo y se fueron a jugar a un camino que estaba polvorienta y no les gustaba nada.

Llegó la primavera, cansadas de no poder entrar en el jardín, un día se asomaron al muro y allí estaba todo nevado, en el jardín del gigante seguía el invierno. Nunca hubo primavera, ni verano, ni otoño.

Los pájaros desde que no había niños en el jardín, no tenían interés de cantar y los árboles se olvidaban de florecer.

Los únicos que se alegraron en el jardín fueron el hielo y la nieve. Exclamaban:

 — Gracias a este invierno vamos a vivir todo el año. La nieve extendió su manto e invitó al viento del Norte, al granizo.

 —No comprendo por qué la primavera  tarda  tanto en llegar— decía el gigante cuando se asomaba a la ventana y veía el jardín nevado.

Un día Alicia y los niños se colaron por una grieta de la tapia. Por donde pisaban los niños, la nieve se iba derritiendo y crecían los brotes verdes. 

El gigante desde su ventana oyó una música deliciosa, era un pardillo que cantaba ante su ventana. Y como no había oído tanto tiempo cantar a uno, le pareció que oía música celestial.

 —Creo que ha llegado por fin la primavera— dijo el gigante.

Se asomó a la ventana y vio todo el jardín lleno de niños que jugaban y se encaramaban en los árboles. Todo se había cubierto de flores. Los pájaros revoloteaban de un lado para otro, cantando con delicia y las flores reían irguiendo sus cabezas en el césped.

 Alicia había pintado un bonito cuadro. 

Sólo en un rincón apartado era invierno. Allí se encontraba un niño muy pequeño que no había podido llegar a las ramas y se paseaba llorando amargamente.

Al verlo el corazón del gigante se enterneció y levantó al niño a la rama más alta.

 — ¡Qué egoísta he sido! —pensó—. Ya sé porque la primavera no ha querido venir aquí.

Tiró el muro y dejó de nuevo que todos los niños jugaran libremente en su jardín. 

Estaba arrepentido de lo que había hecho.

900 palabras.

  

martes, 12 de mayo de 2020

Acuarelas en mi confinamiento 2

Me ha dado por pintar acuarela. Unas mirando como se hacen por expertos pintores y otras por una foto. Intento ir aprendiendo, unas salen mejor que otras y otras se estropean  y las lo intento arreglar. 


Campos de lavanda (32 x 22 cms. ) papel Guarros 350 gr. aprovechando el reverso

Os muestro unas acuarelas de paisaje de campo y  otras paisajes  de marinas.

Un camino en el campo (32 x 22 cms. ) papel 350 Gvuarros gr.  grano gordo.
                                   
Campo extremeño
Campo extremeño en primavera (20 x 15 cms.) en papel acuarela con lápices acuarelables. 

Paisaje de  un lago relajante (32 x 22 cms. ) papel Gvuarros 350 gr.  grano gordo.

Acantil ado  con un mar  revuelto  (32 x 22 cms. ) papel Gvuarros  250 gr. aprovechando el reverso

Rocas y gran oleaje  (32 x 22 cms. ) papel Gvuarros 250 gr.  grano gordo.

Molinos con espejo en el canal  (32 x 22 cms. ) papel Gvarros 350 gr. aprovechando el reverso


Estas son varias de las acuarelas que he pintado esta semana.

  1. ¡¡Espero que os  guste!!

domingo, 3 de mayo de 2020

Receta : Bacalao a la portuguesa

Hoy os voy a presentar un plato que he cocinado para el Viernes Santo que me ha quedado delicioso. Era una receta de mi madre, que hacía tiempo que no hacía. Ayer vinieron mis hijos a cenar y les hice este manjar.  A ellos les gustó mucho, lo que sobró se lo llevaron para comer hoy. 


Bacalao a la portuguesa

Ingredientes: 
Unos buenos lomos de bacalao.
Dos patatas.
Un pimiento rojo.
Un pimiento verde.
Una cebolla.
Dos dientes de ajo.
Harina para rebozar.
Una cucharadita de pimentón dulce.
Una pizca de azafrán o colorante.
Aceite de oliva. 
Poco de sal.

Preparación:
Se desala en agua el bacalao en lomos no muy grandes el tiempo correspondiente.(3 días cambiando el agua tres veces cada día). Yo como la anterior vez que hice bacalao al pil pil, me quedó un poco salado lo he tenido un día más cambiando agua. Una vez escurrido y seco reservar.
Freír las patatas redondas como para patatas panaderas y ponerlas en el fondo de una bandeja.
Freír los pimientos cortados en tiras y reservar.
Freír la cebolla muy pochada y suave con dos ajos. Añadirle sin quemar el azafrán (o polvos colorante) y el pimentón una vez apagado el fuego.
Rebozar el bacalao en harina y freír solo para sellar, muy poco. Colocarlo encima de las patatas panaderas. Colocar los pimientos entre las tajadas por encima del bacalao poner la cebolla pochada.  Cocinar en el horno a 180º durante 20 minutos o media hora dependiendo el grosor del bacalao. 

Una buena receta para estos días de Semana Santa. 


jueves, 30 de abril de 2020

Angustia. Relato para la XXI edición del Tintero de Oro





Fui al cine con mi chico a ver la película "El Exorcista".  La película era de miedo, a mí no gusta nada ver películas de terror pero, le acompañé, porque sé que a él le gustan mucho. 
En la sala mientras la película transcurría, de repente sentí frío y comencé a toser. Tuve que salir al baño a beber abundante agua y volví a mi butaca. Al salir hacia casa fuimos dando un paseo y comentando la película. A mí no me había gustado nada. Las escenas fueron muy desagradable sobre todo cuando la niña expulsó aquella mucosidad verde durante el desayuno, me dio nauseas. Salí con mal  cuerpo. Yo estaba aterrorizada y me agarré a mi chico. 

En casa comencé a sentirme mal y me fui enseguida a la cama. No podía  dormir y  cuando lo hice, soñé con la película que vimos por la tarde. Toqué mi cara y descubrir los estigmas de mi piel frente al espejo del baño. Desperté temerosa.  Fui al servicio y comprobé ante el espejo que no tenía marcas. Me dio de nuevo otro ataque de tos. Sentía calor, me tomé la fiebre, tenía 39º. Tomé un Paracetamol y me acurruqué en la cama, me dormí enseguida. Volvieron las pesadillas y me desperté sobresaltada. Tuve miedo.
La noche fue larga, el calor no remitía y la fiebre subía. Soñaba y deliraba no sabía dónde me encontraba.

— ¡Cariño que te pasa, estás muy inquieta! Y además estas ardiendo. Voy a llamar al médico.

Lo último que oí fue un hombre a mi alrededor que me auscultaba. Noté que me acostaron sobre un colchón duro y frío. La angustia, no me dejaba respirar, me asfixiaba, el aire no me entraba en los pulmones. Intenté coger una bocanada de aire que me faltaba. No notaba mi  cuerpo y perdí el conocimiento.

En mi subconsciente me encontraba envuelta en una niebla  espesa y sentía frío, mucho frío. Oía muy lejanos una sirena y mi cuerpo levitaba hacia una luz clara, potente, resplandeciente. Perdí la orientación y la pérdida de la realidad. Soñaba, esta vez vi al demonio que llevaba de la mano a mi abuela, ella me alargaba su mano y quería tocarme. Oía su voz, me llamaba con un susurro a través de una luz roja intensa que me deslumbraba.

Solo dormía, soñaba, esta vez con unos gatos negros que me miraban con esos ojos amarillos desafiantes. De una forma maligna me clavaron sus garras en la garganta. Noté el dolor que me taladraba.  Advertí una cosa punzante, como uno pincho muy afilado en mi cuerpo. Sentí un miedo aterrador y cerré los ojos. Tuve pavor. Estaba paralizada. Tenía el ánimo bajo, estaba muy sola. No sé cuánto tiempo estuve dormida. Ni cuantos días han pasado.

Los sueños esta vez eran más tranquilos, muy hermosos. Se me acercaban gatos blancos de pelo largo, eran suaves como de angora, me rozaban con su pelo la cara. Ya me siento mejor. 

Cuando me desperté tenía miedo de abrir los ojos.  Los abrí. Vi unas personas disfrazadas de no sé  de qué, me miraban entre cristales.

No sabía dónde me encontraba. Miré alrededor y me vi conectada a unos tubos que me enviaba el aire de un respirador. En mis brazos tenía pinchada una aguja conectada a un suero. Una mujer con voz suave se me acercó y me dijo que estaba en buenas manos, que todo iba a ir bien. Cuando tuve conciencia de lo que me pasaba estaba a mi lado una enfermera,  vi sus ojos observándome dentro de una pantalla.  

— ¿Dónde estoy? ¿Qué me ha pasado? pregunté.

— ¡Tranquila! están con nosotros, en el hospital, te recuperas muy bien. Has cogido un virus muy contagioso. Como tienes bronquitis crónica te ha afectado al pulmón y tienes una neumonía severa. La medicación ya está haciendo su efecto, ¡mejorarás! Si todo va bien irás a planta.

— ¿Y lo sabe mi familia, dónde están?

— Están en casa, pero todos los días llamamos para informar de cómo te encuentras.

— ¿Y por qué no vienen a verme?

— Porqué este virus es altamente contagioso y les podrías contagiar. Pero en dos días si estás mejor, te llevamos a planta y te irás  pronto a casa.

Estaba asustada, pero sé que si mejoro me irá a casa y todo quedará en una pesadilla.

719 palabras


Tema: El relato deberá contar con, al menos, uno de estos requisitos (podéis elegir uno, dos o los tres): 
  • Escribir una historia de Terror sobrenatural: Posesiones, fantasmas, sucesos paranormales...
  • Un relato en el que se mencione con sentido la novela El exorcista o al autor, William Peter Blatty.
  • Un relato en el que la acción transcurra en un cine mientras proyectan El exorcista.


  Extensión: 900 palabras como máximo.

  Publicación: Deberéis publicarlo en vuestro blog en este mes de abril.