viernes, 29 de julio de 2022

Recetas de cocina: Bavarois de piña

Esta vez os hago un postre fresco para una comida familiar en un día de calor. 

           

Ingredientes: 

Un bote de piña de medio kilo.

4 hojas de gelatina neutra.

200 ml de nata para montar.

5 cucharadas de leche condensada.

2 chucharas de azúcar.

1 limón.


Preparación:

En el molde donde se va a cuajar el bavarois, se puede poner azúcar, se hace el caramelo Cuando se enfríe, se colocan la piña en rodajas.

Después se mete las gelatinas en un poco de agua para que se ablanden. Se tritura en resto de la piña. 

Se calienta el resto del líquido de la piña con el zumo de limón. Sin que hierba. Se ponen las hojas de gelatina para disolver.

Se deja enfriar y se mezcla con la piña triturada.

En un bol se bate la nata con las 5 cucharadas de leche condensada y con el azúcar. 


Una vez se monta la nata y se mezcla con el resto con movimientos envolvente. Se echa en el molde donde se lleva a cuajar en el frigorífico. Yo lo tengo toda la noche.





¡¡Espero que lo hagáis y os guste!!

miércoles, 27 de julio de 2022

Fiestas de Santiago de Ermua 2022

Después de dos años de pandemia sin fiestas en Ermua este año se celebran. Estamos de fiestas en Ermua. El día 23 fuimos al concierto de  la oreja de Van Gogh en la plaza de San Pelayo. La temperatura era muy bueno y había mucha gente. Pudimos ir y volver en tren nocturno. El concierto comenzó  sobre las 23:30 h. y volvimos después en el tren de las 2:00 h.


Con la magnífica voz de Leire al frente, Pablo Benegas (guitarra), Xabi San Martín (teclados), Álvaro Fuentes (bajo) y Hariz Garde (batería): La Oreja de Van Gogh publicó en 2008 A las cinco en el Astoria, que consiguió doble platino y cuatro nº1 en España


No cabía un alfiler en toda la plaza.


Fue divertido aunque el sonido se escapaba y a veces se oía mal donde nosotros estábamos.
 
Vídeo grabado en directo por mi.


El día 24 fuimos al chupinazo y ver el desfile de cuadrillas y ver como se mojaban. Le echaban agua desde los balcones en las calles donde pasaban. 

El chupinazo lo echaron esta cuadro deportistas de Ermua.

No puedo de momento poner  el vídeo del chupinazo de las fiestas de Ermua. En cuanto pueda lo pondré. 


Por la mediodía Sardinas y concurso de paellas.

El alcalde preparando la paella de su cuadrilla

Los Brincos.

El broche de oro del final de las fiestas  actuaron los Brincos  después del castillo de fuegos artificiales.


lunes, 25 de julio de 2022

ARRUGAS EN LA SABANA " La Nochebuena " III entrega del 15º Cp.

                         

— ¡Feliz Nochebuena! ¡Pásalo bien!

— ¡Sí! Pasadlo bien todos y sobre todo tú, Rosa-

Salvador se ha dirigido agitando un lápiz en la mano a su compañera de redacción.

—¡Que pasado mañana tiene guardia...!

La joven periodista, que aparenta la treintena de años, cubre parcialmente la cabeza con un gorro de lana marrón desde el que permite descubrir un mechón de flequillo pelirrojo sobre la frente surcada por un mohín de contrariedad.

— Eres un encanto Salva, Dios te ha dado el don de la oportunidad-
Espeta a su interlocutor mientras recoge el bolso y unas cuartillas mecanografiadas. Le saca la lengua por toda despedida y de un suave portazo abandona la oficina.

Salvador ojea el teletipo antes de desenchufarlo en tanto se viste la prenda de abrigo. La pantalla repite las intrascendentes noticias que ha presidido toda la jornada. Baja las persianas de las cristaleras y apaga las luces.

Encogido por el frío camina por una calle iluminada por decenas de estrellas, cirios y símbolos del pentagrama que rivalizan en alegre policromía con la negrura del avanzado atardecer. 
Acaba de entrar en una cabina telefónica en cuyo aparato deposita un par de monedas. A punto de iniciar el tecleo de la serie numérica golpea el interruptor, permanece pensativo unos segundos y sale sin recoger el dinero. La llamada no se realizó.

Fiel a su hábito de paseo, sean cual sean las condiciones térmicas o atmosféricas, emprende una rápida marcha por el itinerario habitual.
Tan incuestionable como que las caminatas le ayudan a mantenerse en una aceptable forma física, es el balsámico efecto que ejerce sobre su espíritu el encuentro consigo mismo por medio de sus pensamientos, gozosos unos, elocuentes otras, no pocos contradictorios y casi todos, sea cual sea la calificación, convergentes en Carmina y el claro punto de inflexión de sus relaciones cuando unos meses atrás el coche en el que viajaban sin rumbo fijo dejó atrás la ciudad y parados en el polvoriento recodo de una carretera apenas transitada, estrecharon sus cuerpos en un abrazo sin condiciones al tiempo que sus labios sellaron con pasión el amor que hasta ese instante se resistía a descorrer el velo de la pudibundez convencional. Quizá sea ese el único sentimiento que, entendido como motor de todos los demás y fin en sí mismo, justifique casi todos los medios. 


— ¡Aita, que no te enteras...! ¡Te he pedido el platillo de jamón y me pasas la jarra de agua, antes te he preguntado tres veces si habías visto mi servilleta y me entregas las croquetas de tu plato... ¡Joder, aita, baja ya de las nubes que estamos cenando en el comedor...! Sonríe con sarcasmo su hijo menor.

— Té extrañas, que entre que habláis todos a la vez y el sonido del televisor no llego a entender nada de lo que me dices...

Intenta salir del paso el periodista sin la más mínima convicción. Así pues, antes de que la silenciosa pero a la vez encantadora mirada de su mujer alcance el nivel de sospecha reservado a la intuición femenina, se forja el firme propósito de concentrarse en la familiar cena de Nochebuena hasta que el turrón, los licores y cánticos establecen la frontera entre el condumio y la no menos tradicional partida de cartas. Salvador ha esperado este momento con ansiedad. La familia conoce bien la escasa afición a los naipes, si se exceptúa el juego de mus con los amigos en la sociedad, de modo que sus excusas no intuyen en la demasía. Llega a su casa un poco antes de cenar con su familia.

    Mesa de  Nochebuena
      
— Familia yo he aportado ya mi colaboración en estas tres jugadas, pero después de lo que he comido no me vendría mal un pequeño paseo en el frescor de la noche. Regresaré pronto. Venga chavales, a ver si despellejáis a la madre y a la abuela. Sólo éstas responden a su despedida sin levantar la vista de las cartas que ordenan cuidadosamente. 
La noche es gélida. El cielo muestra un encapotamiento grisáceo como el acero, premonitorio de una copiosa nevada. Las calles desiertas mantienen el acogedor colorido de la iluminación navideña. Salvador abre la puerta de su coche aparcado en la cuesta de una callejuela que dista una manzana de su domicilio.


El automóvil se dirige a las afueras de la ciudad. Aborda la carretera general y a los pocos minutos se detiene en una localidad separada de la suya, por sólo un par de kilómetros. Ha aparcado en lugar prohibido por propiedad privada y es que tampoco aquí resulta tarea sencilla buscar un lugar adecuado para dejar el coche, pero, sobre todo, ha aparcado ahí porque desde ese lugar puede contemplar las ventanas de la vivienda de su amada.
El salto de un gato sobre los contenedores de basura o el sordo eco de alguna canción entonada en familia tras las ventanas cerradas de las casas, enturbian a intervalos el recolecto silencio de la medianoche.

Salvador apaga las luces del vehículo, baja la ventanilla hasta dejar abierta una pequeña ranura y enciende un cigarrillo sin apartar la mirada ni un sólo instante de uno de los ventanales con la persiana bajada del piso alto de muro gris de las viviendas.

Conecta la radio en el instante en que una emisora difunde las notas del popular villancico Noche de Paz, Noche de Amor. Aplasta contra el cenicero el cigarrillo que enrarece el aire y abre la ventanilla hasta abajo.

— No es posible una noche de amor sin Carmina a mi lado-

Musita al tiempo que gira el dial de la radio hasta detenerlo en un espacio cultural donde una grave voz masculina alecciona acerca del interés antropológico de las canciones navideñas del África subsahariana. Sin excederse en la somnolienta explicación, comienza a sonar una exótica melodía en la voz solista:

¡Tanaforeeee ono mooñe, ikoooo onoloniiii!

al que sigue un coro acompañado del son de tambores

¡Tanaforeeee ooooono moñe, iiiiko oooooonoloñi!

Sin apartar la vista de los altos ventanales, cavila el periodista sobre la belleza de los villancicos siempre que no se entiendan los textos.
Absorto en sus propósitos no ha reparado en la presencia de un coche policial que se ha detenido a una prudente distancia de donde se halla, hasta que el agente se dirige hacia él.

— ¡Buenas noche! -el policía se ha acercado hasta la ventanilla. Sopla el aliento en sus manos mientras las frota cerca de la cara -¿tiene algún problema?

— No, problemas no, ninguno. Salvador finge admitir con naturalidad la insólita situación.

— Está Vd. dificultando el acceso a una propiedad privada. Supongo que se ha dado cuenta de la existencia de una señal de prohibición -el agente repasa con la mirada el interior del vehículo.- ¿espera a alguien?

— Todos esperamos siempre a alguien, ¿no le parece? Aunque rara vez se presente la persona añorada en el instante que más le necesitamos -Comenzaron a caer gruesos copos de nieve. El policía arruga las cejas ente la imprevisible salmodia filosófica de su interlocutor.

— Bueno, si su presencia aquí no se debe a algún caso urgente, haga el favor de abandonar el estacionamiento- con el lacónico imperativo se dirige al coche policial y abandona el lugar sin comprobar la efectividad de sus órdenes.

— ¡Quiero verte, necesito hacerlo, besarte amor! ¿No habrá un saco de basura que bajar o algo que el azar disponga a mi favor? -Salvador se ha sorprendido así mismo hablando en voz alta.

Golpea con el puño el volante, cierra la ventanilla que, al instante, se cubre de la nieve que arrecia, apaga la radio, gira la llave de encendido del motor y enfila la carretera de vuelta a la ciudad. Conduce con prudencia. En el trayecto no se ha cruzado con ningún coche. Gira una vuelta alrededor de su casa. Sin poder encontrar un hueco lo suficientemente espacioso para dejar el automóvil y con esta intención se dirige al centro de la ciudad. Su conducción es muy lenta. A lo lejos, por la acera de la derecha se acerca una persona con pasos vacilantes. Se trata de una anciana que, hace un extraño gesto de distorsión hacia un lado y cae de bruces. Salvador abandona el vehículo en doble fila y se lanza a la carrera hacia el bulto inmóvil en la nieve.
                                 

  Caída en la nieve 
                     
               
— ¿Qué le ha ocurrido?

— ¡Ay! no sé, hijo, me duele mucho la espalda y la cadera, sollozó la mujer.-

— ¡Pero señora! ¿Cómo se le ocurre pasear a estas horas y con el frío que hace? -Le pasa la mano por el cuello y la incorpora ligeramente. La anciana le responde con una mirada de ternura y dolor, mientras musita con voz apenas audible.

— He acudido a la Misa del Gallo para requerir de Dios sus favores y pedirle buena suerte para el futuro.

— Ya, ya veo ya, abuela - Salvador se despeja de su prenda de abrigo y la coloca bajo la nuca de la maltrecha septuagenaria al tiempo que procura tranquilizarla sin poder encontrar las palabras apropiadas. Memoriza el número capicúa de la Cruz Roja mientras se planta con un par de zancadas en la cabina de teléfonos que dista pocos metros en línea diagonal. La impasible cortina de nieve alfombra la calle solitaria.

— ¡Diga!

Salvador se envara ante la jugarreta que le ha deparado el subconsciente. Ha marcado el número de Carmina y es su voz la que ha contestado -¿Carmina? Bueno, no era mi intención llamarte ahora... esto..., si, la verdad es que deseaba hablar contigo... pero mi propósito era marcar otro número... -explica aturdido.

— No puedo hablarte ahora, cielo- musitó la pintora cuya quebrada expresión llega mezclada en el fondo del sonido de un televisor.-
— No puedo estar sin ti, amor... ¡Pi, pi, pi, pi, pi, pi...! -Carmina ha colgado el teléfono.

Una patrulla de la policía municipal atiende a la anciana. Salvador habla durante unos minutos con el agente que le ha hecho entrega de su abrigo. Dirige sus apenados ojos hacia la mujer que yace inmóvil en brazos del segundo policía y lentamente se aproxima a su vehículo.

Algunos curiosos se han asomado a las ventanas. Continúa nevando suavemente.

 Continúa  nevando suavemente 

            
Continuará...





derechos registrados

ª  Carmen Píriz García - registro: 0910304797905Entrega anterior

viernes, 22 de julio de 2022

Receta de cocina: Gazpacho de sandía.

Hoy os voy a proponer una sopa fría que en estos tiempos de calor viene muy bien para refrescar. 

En Andalucía, Extremadura, en Castilla la Mancha, en Levante. tienen muchas variantes de la receta. En mi casa nunca les ha gustado el gazpacho. Pero esta que les hice le ha encantado.

Gazpacho de Sandía.

Ingredientes:

Medio kilo de tomates  (en este caso de rama)

Medio kilo de sandía (a ser posible sin pepitas)

Medio pimiento rojo.

Un ajo, sal,

Aceite de oliva virgen.

Vinagre de manzana.


Preparación:

Se pican los tomates y la sandía y el pimiento, se van triturando. Se le añade el ajo, la sal, el aceite de oliva y el vinagre. 

Cuando esté todo triturado se cuela para para evitar posibles pieles o pepitas. 

Se mete en el frigorífico hasta la hora de tomarlo.


Opcional Huevo cocido y jamos en trocitos.

Gazpacho de Sandía sin tropiezos.


¡¡ Espero que lo hagáis y os guste!!

martes, 19 de julio de 2022

FELIZ 46 CUMPLEAÑOS ALBERTO

¡¡Muchas  felicidades Alberto!!.





Alberto en distintas  edades 





Como pasa el tiempo y cada años por esta fecha es tu cumpleaños, cuantos recuerdos en el camino. El día 18 de Julio  que era nuestro primer aniversario cuando tuve que ir a la clínica a tenerte, te resististe hasta el día siguiente 19. Naciste a las nueve de la noche, nos hiciste felices. Todos te dimos la bienvenida con alegría. Fuiste el primer nieto para tus abuelos (mis padres). El primer nieto varón de los abuelos (mis suegros) y nuestro primer hijo, el primer sobrino. Desde entonces te criamos con mucho amor, jugamos contigo, te dimos la mejor educación que pudimos y eras un buen estudiante . Has sido un niño inteligente, bueno, responsable. Te comportaste como un buen hijo siempre, aunque hiciste algunas travesuras de niño. Te dimos un hermano al que quieres con locura. Tuviste una adolescencia responsable y optaste por estudiar mucho. Hoy eres  Ingeniero electrónico. Ahora eres un hombre bueno, amable y trabajador. Trabajas de jefe de departamento de Informática. ¿Se puede más? que sigas así como eres, que seas una buena pareja para tu novia, que os queráis mucho y que me traigáis nietos.

Naciste muy pequeño 2900 kg.
                                
Aquí tenías  seis meses
                                                                 
Tu primer baño en el mar no te  gustó mucho.

Te criaste muy sanito, te gustaba  correr por la arena y el baño te fuiste acostumbrando al Cantábrico, tus primeros baños los distes en Laredo.


Poco a poco te ibas a costumbrando al agua.

Te gustaba mucho jugar con la arena, aquí en Ajo (Cantabria)
                         
              También  te  gustaba  mas  correr  por la arena  desnudo. 

Cuando tenías unos años ya comenzaste a darte cuenta de lo que te gustaba, lo que querías y lo que no querías.

  En la  batalla de  flores en Laredo, tenías 1 año.

  Conociste la nieve  muy pronto y te gustó jugar  con ella, subimos al alto de Areitio.
   
   Con 2 añitos  en invierno  solíamos ir  a ver el mar y tomar el sol  a Deba.

  Con los dos  abuelos en Laredo.

 En Almuñecar con amigos jugando en la playa el era un actor  "El niño de Papá"

     Te gustaba nadar en la  piscina, aquí en  Agua Dulce Almería.

Según ibas  creciendo  el mar te  gustaba más aquí en Donosti.

Siempre trasmitías  alegría.



En casa siempre estabas con tu osito Jaki no te gustaba separare de él.

Cuando te ibas a la cama no te separabas de tu osito yaki 

En Fiestas Vasca vestido de casero y de dantzari.  
    
   De casero  en la Fiesta  Vasca.  
      
    Con tus primos  Larraitz  y Eñaut.
      
De  dantzari bailando.

Un día  montaste  en un pony en el monte Igueldo

 Tuvimos que ponerte gafas para corregir un defecto de la vista ojo vago.    


 Te gustaba  Marimar desde pequeño decías que era  tu novia.
 

Te encantaba  bailar.

Cerca del colegio, eras un niño muy aplicado y te ha gustado  mucho estudiar. Sacabas  buenas notas.

                              Vestido de  payaso en los carnavales 
                                                                 


                           Con la cartera al cole.


Celebrando tu  43 cumpleaños.
                                      
Este año celebras tu cumpleaños con tu chica en el lago de Sanabria. Espero que lo hayáis pasado bien.

Se que no te gusta que ponga fotos tuyas. ¡¡Zorionak Alberto!!

Este año  pasaste  tu cumpleaños con tu chica en
Este año  celebras tu 44 cumpleaños Alberto Zorionak.



45 cumpleaños

Celebramos mi santo en Laredo el día del Carmen 





46 cumpleaños

Otro año más, hoy lo celebraremos en familia, como te gusta a ti. Con tarta de manzana que te hace mamá.

¡¡Espero que os guste!!