viernes, 26 de febrero de 2021

HOY ES MI CUMPLEAÑOS Y RECUERDOS DE UNA VIDA

Hoy es mi cumpleaños, y este año  cumplo 66 años. Ya estoy jubilada. Con mi familia lo celebraremos el sábado junto con mi marido que cumple el día 1 de Marzo. 


Recibiendo el regalo de mi familia

Apagando las  velas 
Con mi nuera Nuria

      
Este post lo voy sacando según  he ido cumpliendo años.  Con un continuará...

Hoy es mi cumpleaños y esta mañana me ha dado por mirar mis álbumes de fotos. Mirándolas nos vemos desde niños, a la edad de hoy como vamos cambiando. Es una barbaridad toda una vida en unas pocas fotos. 

Tarta que he hecho  para celebrar mi cumpleaños con mis hijos


unos meses 
Cuando eres pequeña no eres consciente de tu vida pero, ya sabemos que recibir mimos y caricias por los padres y abuelos siempre es lo mejor.  
       



   
 2 años y medio.
1 añito. 
Vas creciendo y tus padres te llevan al fotógrafo para hacerte unas fotos, para que tu vida y tu niñez se quede reflejada. Recurren a fotógrafos de calle en las ferias, no tenían maquinas de fotografiar como tenemos hoy en día.                                                                                                        
  En la escuela de  La Farrapa  en  Olivenza 6 añitos.
                         
Te llevan a la  escuela para que aprendas, para que el día de mañana sepas leer, escribir y te hagas una persona completa en sabiduría y educación. Que maravillosos años y cuantos recuerdos. Pero los contaré  en otros  apartados.                                       
                                                                                                                    
Mi primera comunión 7 años
El día de mi comunión con 7 años fue un día especial. Aunque hubo una muerte en la familia materna y mi madre no pudo almidonar mi vestido. Un vestido que nos prestaban en el colegio a las familias que no tenían recursos para comprarlo. Mi abuela paterna fue la encargada de llevarme al colegio para hacer mi primera comunión. Que la hice en Olivenza. 
Este año en junio viajamos a vivir a Eibar. 

En la escuela de Urkizu con 11 años soy la segunda  a la derecha.

Acabo de subir esta foto ya que ha sido una sorpresa para mi ya que no la tenía. La subieron en una página de Eibar de fotos antiguas y la subo aquí  para no perderla.
                                                                             
Con mis padres y mi hermana  aquí unos 12 años. 

Con mis padres ya llevabamos unos años viviendo en Eibar.  Éramos felices con poco. Mis padres con pocos recursos, siempre hacían que no nos faltara nada necesario, y eso que en esos años, a mis padres les tocó trabajar mucho para salir adelante.                                 

Paisaje al óleo (40 x 30 cts.) pintado por mi, con 13 años

Ya en el colegio la señorita Lolita, era nuestra profesora, nos orientaba a cada niña hacia lo que nos gustaba en mi caso el dibujo y la pintura. Ella descubrió lo que a cada una nos gustaba y nos sacó partido con sus enseñanzas. Tengo un recuerdo maravilloso de este Colegio Urquizu. Estaba enfrente de mi casa, solo tenia que pasar un puente para cruzar el río.

                                   
15 años.
                                                                                           
Cuando llegas a la pubertad y mi madre me confecciona un vestido, recuerdo que era de flores amarillas con puños y cuellos blancos. Ya te crees que eres mayorcita, pero todavía eres una niña

                       
Sales con amigas, te vas independizando de tus padres, eres mas autónoma y te diviertes, vas al cine, al baile, conoces chicos y salen en cuadrillas. Tiempo aquellos que recuerdos muy bonitos.

  Con  mis  amigas Chelo y Elena 14 años.
Vas de boda y unos meses mas tarde tu vecino se declara por que se enamora de ti, y quiere ser tu novio. Ya no te deja ni sol ni a sombra.                                   
                                                                       
 Con Pepe mi vecino 16 años 
         
El amor llama a tu puerta tu te enamoras, te haces novia de él, salimos juntos y nos compenetramos. A él le llaman a hacer la mili y se tiene que separar de ti. Estamos un año y medio de separación donde cada día recibes una carta, cuando no eran cuatro juntas y escribes otra y otra. Todas de mucho amor, con dibujos de corazones, postales que aún conservo. Tuve guardadas muchos tiempos las cartas unas 4000 recibidas.

 18 años.
Cumples 18 años y sacas una foto para tu novio que esta en la mili te guarde en su cartera y te mire por las noches. ¿Cuántos besos recibiría esta foto?.
 Con 19 años. 
Nos invitan a otra boda de la familia, y a mi novio le dan permiso. Te acompaña a la boda, te daba un beso y como de una boda sale otra mas tarde es la tuya.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                     
Tenia 20 años cuando me casé.

Siempre hablábamos de casarnos en el año 75. Cuando mi  novio terminó la mili nos casamos en el año planificado, con mucha ilusión. Mientras, preparaba el ajuar, que en esa época las chicas bordábamos sabanas y toallas, y poco a poco íbamos comprando la vajilla, cristalería, cubertería, etc...
Eramos muy jóvenes para casarnos, pero nos queríamos mucho. Con el matrimonio llegó mucha felicidad, mucha responsabilidad  por que llegaron los hijos.
Con mi 1º hijo Alberto recién nacido. 
Cuando nació mi hijo mayor Alberto, justo un día después de hacer nuestro primer aniversario de boda. Que maravilla después de pasar el parto es lo mas bonito de una mujer puede sentir "ser madre".

  25 años.  
Cumples 25 años y la vida te deja un sabor de que al tener el primer hijo tan joven, te quiere divertir y con ayuda de tus padres algún día nos vamos de fiesta. 

 En una 2º parte con otros 25 años.

 Continuará...........

Tarta de piña y jengibre. 

Por mi cumpleaños siempre le he hecho alguna tarta, la que más nos gustan son las de manzana y que es lo que más me piden que les haga. 






 Tarta de almendras 
Pastel de calabaza.
Y cada año que pasa un año más de vida vivida. Un año más de experiencias y un año que pasamos con nuestras familias.
Aquí en la maternidad con 26 años mi 2º hijo Sergio recién nacido.


Sin darnos cuenta seguimos cumpliendo años. Con el cuidado y el cariño de los padres van creciendo nuestros hijos.



Retratos Alberto y Sergio  cuando tenían 1 año pintado  a la técnica de pastel. 


De vez en cuando le hacia hacía otro tipos de dulces para cualquier celebración o comida familiar.

Azubías rellenas de cabello de ángel.

Buñuelos de calabaza rellenos de crema 
Con los niños viajamos por distintos lugares de España, recorridos culturales o de naturaleza. Nos acompañaron hasta que se hicieron mayores.

En Segovia. 
 Camping de Royal en Tánagos Cantabria

Con mis hijos celebrando cumpleaños es una forma de reunirnos.  





     

Me regalan flores.

Flanes de queso.





 
Me regalan centros


Y la vida sigue y vamos creciendo todos juntos, disfrutando de la familia y de celebrarlos cumpleaños juntos.



¡¡Espero que os haya gustado!!



continuará.......


Otro año más y me estoy haciendo mayor. Ya cumplo un año más, 65 y me queda unos 10 meses para poder jubilarme.  Deseando que este año pase pronto para poder descansar. Espero poder cumplir mis sueños de seguir viajando y poder pasar mis  cumpleaños con mi marido y mis hijos.







Seguiremos celebrando mi cumple en familia como cada año.

Continuará....

domingo, 14 de febrero de 2021

Entre amor y la risa.


Son un matrimonio de costumbres, intentan no caer en la  monotonía. Cada día el marido echa mano del humor para hacerla reír.  A ella lo que no le gusta, es estar en una rutina diaria. 

Pero llegó la pandemia, lo cambió todo. Cuando no están confinados, lo recomendable es salir de paseo al aire libre por lugares poco concurridos. Ellos salen por la mañana a caminar durante una hora para estirar las piernas, antes de comer.  A veces van a dar la vuelta alrededor del pueblo, otros días pasean por el bidegorri  que sale aledaño a la carretera y al río hacia el límite del pueblo colindante. Hoy salió el sol después de unos días lluviosos y hacia una temperatura agradable. Mientras caminaban Martín le pregunta a Paula: 

  — ¿Estudias o trabajas?

  — ¡Vaya hombre, qué pregunta!

 — Es que no hablas nada y de algo tenemos que hablar, ¿no te parece?

  — ¡Anda, anda! disfruta del paseo. Y mira el rio como nadan los patos.

 — Sabes que me gusta decirte algo, por cierto... ¡Hoy estás muy guapa!

  — ¡Bah, ya estás otra vez con lo mismo! ¡Qué  zalamero estás!

Cada día Martín no deja de decirle palabras bonitas, lo guapa está y que está muy enamorado de ella. Durante el camino se cruzaron con tres chicas conocidas.

—¡Adiós! Les saludan, Martín les hace un saludo con la mano como si fuera de la realeza. Y se queda con la mano en alto y dice:

  — Hay que saludar así ahora. ¿No?

 Y las chicas le imitan y se van riendo. Paula le  comenta:

 — ¡Como eres, tienes para todas!

 — ¡Como tú no dices nada! Ja, ja, ja, se ríe.

 

Un poco más adelante, se cruzaron con una pareja, Martín, comentó:

— Te acuerdas de esos.  Él iba a mi clase; está gordo y calvo; era de la Jet-set; vestía con buenas marcas y ahora ¡quien la ha visto y quién le ve!

— Bueno... ¿a ti hay que verte eh?, tienes más pelo pero a también se te cae, los dejas en la almohada.  Le dice Paula. Y se ríe.

La caminata de ida y vuelta son unos seis kms, escasos, en una hora aproximadamente llegan a casa.

Entraron en el portal y en el ascensor Paula se sujetaba la entrepierna. Abrió la puerta de la casa y fue directamente al baño.

— Tendrán que poner WC públicos en este camino.

— Pero si siempre que entras en el ascensor te pasa lo mismo. Ya es un clásico tu forma de llegar a casa.

 

 Llegó la hora del almuerzo y mientras comían, Martín mientras mastica, canturrea, y ella le protesta:

 — ¡Deja de cantar! es molesto aunque a ti no te parezca. Vaya una manía que tienes...

 — ¡Pues habla algo!  ¿No te das cuenta que estamos en silencio?

— Bueno, es que comiendo no se habla, ni se canturrea.

— ¿Cómo te pones? ¡Chica! Hoy todo te molesta.

 

Por la tarde Paula fue a la estética a hacerse una limpieza de cutis. Su marido la esperó a la salida. Cuando la vio le dijo: 

 — ¡Vaya! ¡Qué guapa te ha dejado! se fijó bien pero... solo te ha quitado quince días.

  — ¿Y, qué esperabas, que  me convirtieran en una pipiola? ¡Vaya, vaya!

 — Cuando fui a la ciudad, ¿te acuerdas...?  Cuando me invitó una amiga de internet a una reunión de estética, me hicieron un tratamiento que solo me quitaron unas horas. Eso sí, pero las risas que pasamos, se rieron de mí y conmigo  toda la tarde. 

Para evitar que la vida diaria se convirtiera en monotonía Martín mantenía conversaciones irónicas y la mujer ya estaba acostumbrada. Él le sacaba cada día una sonrisa.

Cuando se acostaban no lo hacían juntos, a veces se iba ella antes y otras él. Pero anoche fueron juntos. Se acurrucaron en forma de cucharita y él le acariciaba, ella se quedaba quietecita como una gatita. De las caricias pasaron a los besos y de los besos a lo otro...

 Martín le tocó su punto débil y ella reaccionó. 

 — ¿Te gusta eh?

 Ella le besa y le toca su cosita.

 — ¡Claro! todavía tengo vida.

 — Pero... ¿no decías que estaba muerto?

 — ¡No, qué va! estaba de parranda.  Se rieron un buen rato. Y se quedaron dormidos. 

Pero Paula cuando se levantó por la mañana, posó con el pie izquierdo, estaba enfadada, ya que recordó que era el día de los enamorados. Su marido se levantó como de costumbre temprano para ir a hacer deporte y a ella no le llamó. Siempre  lo hacía y le daba un beso antes de irse. Cuando volvió Paula tenía la cara larga y le dijo:

— Martín hoy te has ido sin decirme nada, y ni te acordaste de que hoy es nuestro día. 

— ¿Qué día es pues? 

— Un día especial, que siempre lo celebramos, como estas de despistado que ni te has acordado esta mañana. Es el día de San Valentín, día de los enamorados. El aniversario de cuando nos hicimos novios.  Como se nota que ya no estás enamorado.  Solo estamos adaptados.

— ¡Oh, cariño! ¿Cómo me ha podido olvidar? menos mal que es temprano y se puede remediar.

Y le dio un achuchón y un beso. Ella  se quedó tranquila,  

Él se marchó a hacer recados, volvió con un gran regalo en una caja. 

— Este es mi regalo de San Valentín, espero que te haga mucha compañía.

Paula abrió la caja y un hermoso perrito le miró con unos ojos amorosos.

 

898 palabras

 

 

 

 

 





miércoles, 10 de febrero de 2021

Al cobijo de la encina



Con el paso del tiempo, llegaron eras de sequías que duraron años seguidos. Los campesinos se arruinaron en el campo. Al no poder recolectar cosechas y no ganar lo suficiente para el sustento de sus casas, las tierras fueron abandonadas. Los hombres emigraron a otros lugares de Europa a buscar trabajo para poder mantener a sus familias.

Una tarde de setiembre en la que la temperatura era soportable fuimos hacia la carretera que conduce a un lugar de fábula. Nos desviamos por un camino de tierra, buscando un cortijo cuando, a lo lejos, divisamos un castillo. Hacía tiempo que me habían contado un cuento y quizá éste fuera el lugar. Al acercarnos, vimos una puerta con una verja roñosa y destartalada. Parecía un recinto deshabitado. Nos asomamos a su interior y en el patio del cortijo, vimos varios perros poco cuidados, unos patos, gallinas y unos pavos que picoteaban en el suelo. El lugar estaba muy sucio. Sentimos pena por esos animales solitarios y encerrados. 



De repente, uno de los perros se dirigió a nosotros:

    —Abrirnos la puerta que no estamos conformes con estar aquí encerrados— Se quejó de su miserable existencia. 

Nos contó el animal que su vida ya no era la soñada, que en tiempos de sus abuelos, los animales de allí tuvieron mejor vida. En el castillo vivía mucha gente, amos y criados, tenían mucha alegría y opulencia en este lugar.

Pero llegaron otros tiempos y el lugar quedó abandonado Después de la muerte de sus dueños, los herederos dejaron de vivir en el campo y las tierras fueron descuidadas. Incluso los que vivían en el castillo dejaron de interesarse por el campo.


   —¿Y ahora quién se hace cargo de esto?— pregunté.

—Viene un hombre cada tarde a traernos comida y agua. Pero no salimos de este patio y estamos aquí siempre aburridos. 



  —Ya ni nos crían para ser vendidos en Navidad— dijo el pavo.


Una de las gallinas que estaba en un rincón leyendo “Revolución en la granja” de George Orwell comentó: 

—Vamos a hacer lo que hicieron en esta granja, una revolución y si metemos ruido, nos van a escuchar.



Los patitos picoteaban sin parar y al escuchar a la gallina, asistieron con su cabeza y dieron saltos de alegría gritando, cua... cua... cuaaaaa.  

Entonces les dije —Es muy buena idea, nosotros vamos a ayudaros a salir de aquí. Cuando venga ese hombre le conminaremos a que os deje salir y vosotros aprovechad la ocasión para escapar.

Al poco, llegó el hombre y le preguntamos:

  —¿Es usted quien les da de comer a estos animales? 


—¡Sí! ¡Pero esto es un desastre! Nadie, ni los dueños, vienen a dar de comer a estos pobres animales. Si no fuese por mí, hace ya tiempo, hubiesen desaparecido. La vida en el campo ya no es lo que era. Los nuevos dueños de este lugar viven en Madrid. Arrendaron las tierras a varios campesinos. El trabajo se hace con máquinas y ya no se utilizan animales. Antes aquí se vivía del campo y con el trabajo que éste producía muchas familias lograban el sustento. Los dueños del castillo tenían muchas criadas y se hacían muchas fiestas. Había mucha vida, muchos animales: caballos, burros, cabras, ovejas, toros, vacas, gatos... y de todos se sacaban beneficios. Hoy solo quedan estos perros, estos dos pavos, estos patos y unas pocas gallinas que están aquí solitarios y tristes.

    —¡Qué pena! que se haya ido la gente del lugar. 

 —Mi abuelo Kea me contó que en otros tiempos eran muy felices. Todos los animales estaban muy alegres— rememoró uno de los perros —Salían del castillo a pasear todas las tardes con una niña que iba a por agua, montada en una burra y todos los animales iban tras ella cantando.
  

  —¡Pero hombre! estos animales quieren vivir en libertad y ellos no desean vivir aquí, siempre encerrados— le espeté —Con que podría abrirles la puerta para que salgan a pasear campo a través de vez en cuando. 

  —Pero ellos están acostumbrados a vivir así y vuelven por las noches a la casa ¡Son cómodos! Mientras les traiga su bebida y comida… 
   —se lamentó el hombre.

  —Ya pero ellos preferirían otro modo de existencia, más dinámico pues no hacen sino quejarse de aburrimiento— intenté disuadirle...

  —¡Bah, que se vayan! De ese modo, no me veré obligado a venir a echarles de comer. Entonces veremos cómo se las arreglan.

Los animalitos salieron y se fueron todos juntos hasta el borde de un riachuelo donde, había una encina muy grande. Debajo se refugiaron y pasaron la noche. De día, correteaban por el campo y cuando tenían calor buscaban la sombra de la encina. 


  —¡Vamos chicos a ver quién corre más! Vamos al río a bañarnos y, a lo mejor, hasta pescamos algún cangrejo— dijo el perro.

   Cuando al mediodía apretó el calor, juntos volvieron a la vieja encina. Ya no estaban solos, una piara de cerdos ibéricos comían bellotas plácidamente. El mayor de los gorrinos les dijo:
     —La encina es muy grande y cabemos todos, pero tengo que poner varias normas.

 —¿Qué normas?—Preguntó el perro con curiosidad.

 —Tenéis que respetar el espacio y la hora del descanso.  Y no hacer ruido...

Y cuentan las crónicas que, de esta manera, vivieron muy contentos y felices. En libertad. Ah, y, como en todos los cuentos, comieron perdices.

 


Moraleja: “El que a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija”

900 palabras