viernes, 9 de diciembre de 2016

Microrrelato " Una cita inesperada"


Pareja pintado al óleo 
                        
Una cita inesperada
Amaneció un día lluvioso que se adivinaba pasar el día en casa, viendo la tele debajo de una manta al calor del hogar. No esperaba ninguna llamada y Luis me llamó, quedamos en vernos por la tarde. Hacía tiempo que no estábamos juntos. Nuestra amistad fue siempre estupenda. Mantuvimos una relación muy cercana, pero poco a poco nuestros quehaceres nos han ido alejando meses sin vernos. Acordamos vernos en su casa. Salí de la mía vestida con mi vestido rojo favorito que me quedaba como un guante, zapatos de tacón alto, arropada con una gabardina y un paraguas para la lluvia. Ya en su portal, toqué el timbre y él me recibió con un beso y me dijo ¡Qué guapa estás! Mantuvimos una charla muy cordial recordando añorados momentos, mientras tomábamos un aromático café. Nunca pensé que nuestros recuerdos de antaño podrían llevarnos a un amor que teníamos guardado en el corazón y que tendría tanta fuerza aún. Las miradas furtivas, las palabras, los roces de las manos y el deseo formaron una mezcla, como cuando en un alambique, ponemos unas hierbas aromáticas para hacer colonia con buen aroma. El resultado de esta mezcla fue explosiva, nuestros cuerpos hablaban por si solos. Las miradas cada vez más intensas. Nos besamos, su lengua se introducía en mi boca y yo me comía la suya. Le acariciaba su cabeza, mientras el me susurraba al oído palabras de amor. El roce hizo que sus manos se posaron en mis muslos y subieron directas a la pelvis, las introdujo entre mi tanga y acarició mi clítoris. Me hizo reaccionar, el roce encendió el fuego y mi cuerpo ardió en deseos. Me levantó en sus brazos y me llevó a su cama. Nuestros cuerpos se unieron el afán y las caricias culminaron en una explosión nuclear, que nos llevó a entregarnos el uno al otro como si fuéramos un solo cuerpo, acariciándonos suavemente sin prisas. Nos gozamos mutuamente como dos enamorados adolescentes. El tiempo se agotó y tuve que irme, al salir me dijo esto hay que repetirlo más a menudo.

347 palabras

 Relato para  el concurso de Relatos compulsivos con las palabras: Alambique, nuclear y gozar





Publicar un comentario