viernes, 28 de julio de 2017

Monasterio de Batalha en Portugal



Hoy voy a seguir mostrando lugares que hemos visitado en nuestras vacaciones en el país vecino. Desde Nazare  fuimos a visitar el Monasterio de Santa Maria Vitoria  en Batalha en Portugal. Patrimonio de la Humanidad desde el 1983.

Batalha es sede de un municipio con 103,56 km² de área y 15 002 habitantes (2001), subdividido en 4 freguesias. El municipio está limitado al norte y oeste por los municipios de Leiria, al este por Vila Nova de Ourém, al sureste por Alcanena y al sudeste por Porto de Mós.     

 


Es sede de un municipio con 103,56 km² de área y 15 002 habitantes (2001), subdividido en 4 freguesias. El municipio está limitado al norte y oeste por los municipios de Leiria, al este por Vila Nova de Ourém, al sureste por Alcanena y al sudeste por Porto de Mós.


Monasterio  dominico de Santa María de la Victoria

El Convento de Santa Maria da Vitória (también conocido como Monasterio de Batalha) se sitúa en Batalha,y fue mandado edificar por el rey Juan I como agradecimiento del auxilio divino y celebración de la victoria en la Batalla de Aljubarrota. Es uno de los mejores y más originales ejemplos de la arquitectura gótica tardía en Portugal, mezclado con el estilo manuelino. Se sorprende al espectador con su profusión de frontones, chapiteles, pináculos y contrafuertes. Se ha convertido en un símbolo de orgullo nacional.

Pepe ante el impresionante Monumento


No son muchas las grandes empresas constructivas de en época gótica en Portugal, contra lo que ocurrirá luego con el arte manuelino. Sin embargo, una sobrepasa a todas: el monasterio de Batalha, levantado a partir de 1387 para conmemorar la victoria contra los castellanos en Aljubarrota. Constituido en emblema político fue utilizado como lugar de enterramiento por el mismo rey que lo mandó levantar. La presencia de elementos del perpendicular inglés y la presencia como arquitecto entre 1402 y 1438 de un tal Ouguête, han hecho suponer que no era portugués sino inglés. El conjunto, inmenso e impresionante, continuó en obras hasta el siglo XVI, con importantes partes manuelinas.


        





















La portada, construida en 1509, muestra en la arquivolta una profusión de 78 estatuas, repartidas en seis filas, de reyes y reinas del Antiguo Testamento, profetas, santos y ángeles, algunos con instrumentos musicales medievales. En las jambas se representan a los doce apóstoles, entre los que hay uno que sujeta al demonio con cadenas. El tímpano muestra un pantocrátor y un tetramorfos de los cuatro evangelistas con su símbolo característico cada uno. El conjunto se remata con la coronación de la Virgen Maria las figuras humanas aparecen bajo doseletes.





La iglesia, que posee 80 m de longitud, 22 m de ancho y un vano máximo en la flecha de 32,5 m, revela un sistema proporcional relativamente simple. La diferencia de altura entre las naves laterales y la nave central está en una razón de 3:2 o razón sesquitércia, corriente en el gótico. La misma «razón» fue adoptada para determinar la relación entre la anchura del templo y su longitud – desde la puerta axial hasta al arco triunfal y más tarde, para determinar la dimensión de la Capilla del Fundador que, así, forma un cuadrado que ocupa tres veces el cuerpo de la iglesia (cabecera excluida).

  











Nada más entrar, a la derecha, se encuentra la Capela do Fundador, una impresionantemente alta sala cuadrada con cúpula de estrella iluminada por una linterna octogonal. En el centro se encuentra la tumba de D. João I y su esposa inglesa Philippa Lancaster, cuyo matrimonio supuso en 1387 una fuerte alianza entre Portugal e Inglaterra, con dos esculturas de los dos monarcas dándose la mano. Las tumbas de sus cuatro hijos cubren la pared sur de la capilla.







Claustro Real
Fue construido por Afonso Domingues en un estilo gótico sobrio, pero cuenta con añadidos manuelinos de Diogo de Boitaca. Cada uno de sus arcos es un ovillo de elaboradas tallas de símbolos manuelinos. Los tres hermosos cipreses del patio central reproducen la forma de las torres góticas de la Sala do Capítulo.




El panteón del rey Duarte, también conocido por las Capillas Inacabadas fue diseñado teniendo en cuenta una lectura rigurosa del testamento de Juan I, que optó por crear su propio espacio funerario. Así, el rey Duarte dio inicio a la edificación de una rotonda detrás de la cabecera. De cualquier modo, las obras, dirigidas también por Huguet, no fueron terminadas, ya que, iniciadas notablemente en 1434, el monarca falleció 4 años después dejándolas incompletas. Pero el trazado estaba ciertamente diseñado, y las obras de los reinados siguientes fueron lentamente intentando acabar el edificio, dejando, sin embargo, por hacer lo principal: el lanzamiento de la gran bóveda central. Al contrario de lo que se podría juzgar, esta operación no tendría grandes problemas técnicos ya que el vano a cubrir es poco mayor que el existente en la Sala Capitular.




Se trata, efectivamente, de un edificio con un cuerpo central octogonal y entrada por el eje (articulada en una cabecera con un atrio abovedado), a la salida del cual se disponen siete capillas radiantes. Surgiendo de los grandes macizos polistilos que conforman la estructura, se levantaría un cuerpo octogonal provisto de grandes ventanales, abovedado y debidamente escorado en arbotantes, previsto para configurar un amplio espacio de planta centrada completamente unificado. Las capillas existentes se abren al recinto a través de grandes arcos apuntados angrelados, poseyendo cada una de ellas un coro recto y un techo prismástico de tres caras, con un solo ventanal de dos luces en cada cara y cubierta de bóveda enervada. Entre las capillas, sirviendo de refuerzo, se abren seis pequeñas áreas de planta triangular, sin acceso, más bajas que las capillas y decoradas exteriormente con un ventanal. En 1528 fue nombrado maestro de obras de este Monasterio al arquitecto cántabro Juan de Castillo. Sus principales obras se corresponden con la loggia y la unión de la cabecera de la iglesia con las capillas imperfectas.


                     

Se encuentra ubicada al este de la Claustro Real. Es del siglo XV y contiene una bonita y colorida vidriera del siglo XVI. La enorme bóveda suspendida de 19 m2 se consideraba tan peligrosa que para su construcción sólo se emplearon prisioneros condenados a muerte. 

                                                       

Esta sala da cobijo a las tumbas de los soldados desconocidos, que son custodiadas por un guardia de honor permanentemente. El interior cuenta con un estilo gótico abovedado sencillo y de grandes dimensiones, y se encuentra iluminado por las coloridas vidrieras.
Detalles

Fuente del Claustro Real 
 



    
   Os subo unos vídeos

Información de Wikipedia. Alguna foto es de internet, si su dueño desea la retiraré.

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