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jueves, 26 de febrero de 2026

EL DÍA QUE NACÍ YO



      Es la calle donde  nací 

El día  que nací  no  fue  un día  normal, sino más bien un día muy especial. Nací  un  26 de Febrero de 1955 sobre las 9 de la noche. Ese día, invierno intenso, hacía mucho frío y soplaba un aire huracanado. Probablemente ese día era sábado o domingo, mi padre estaba en casa porque no  había ido al trabajo, y en el pueblo había funciones de teatro y cine.

Mi madre por la tarde rompió aguas y comenzó a tener dolores de parto. Mi abuela puso agua a calentar y preparó la cama y sábanas para el parto. El alumbramiento era eminente y llamaron a la médico y éste avisó a la comadrona para ayudar a mi nacimiento.

Mi madre aguantando los dolores pacientemente mientras las contracciones eran cada vez más seguidas. Ya al anochecer llegó la partera quejándose del vendaval que había en la calle que cada vez era más  fuerte.
Al poco tiempo llamó a la puerta una vecina  portuguesa, muy amiga de la familia, la llamábamos "Sesa".  Venía  asustada y avisando que en el pueblo la guardia  civil había suspendiendo  el teatro y el cine y avisaron a los oliventinos que se irían a sus casas y se encerraran en casa, que cerraran bien las puertas y las ventanas y que se aproximaba algo imprevisible. No se sabía era un huracán o algo peor un terremoto.

La comadrona al oír tal noticia, se acordó de sus hijos que los había dejado en el cine y se fue en su búsqueda. Mi padre enfadado le dijo: Cómo iba a irse en ese momento sí ya su mujer estaba de parto y próximo  el nacimiento.  Ella hizo caso omiso y se fue dejando a mi madre con mi abuela. Mi padre salió tras ella. Cuando regresaron, mi madre ya me tenía entre sus brazos. Nací muy pequeñita y muy morena.

Las circunstancias de lo que acontecía en el pueblo, dio momentos colectivos de histeria y a la población con el caos de confusión, contravenian las indicaciones más sensatas que informó la guardia civil. Algo de eso debió de ocurrir en mi pueblo según me han contado a lo largo de los años. Hubo gente que cargaron con todos los enseres y pertenencias que pudieron y salieron a los campos. Otros se dirigieron al cementerio, a saber con qué finalidad y, no faltaron quienes sacaron a sus mayores enfermos e inválidos. Otros se ataron en el parque a los árboles y otros obedeciendo a las autoridades, se quedaron en casa, cerraron puertas y ventanas. Como mis padres que al nacer yo, con la alegría de mi nacimiento se olvidaron de que algo malo pasaba  en allí fuera. 

En los días siguientes la guasa y las bromas salpicaron de obligados comentarios entre los habitantes del pueblo, ya que afortunadamente, no hubo ni terremoto, ni huracán. Pasó un tornado en las afueras del pueblo, hizo algún daño en árboles y tejados. 

Estoy segura que un huracán de alegría llenó de felicidad a mi humilde familia del primer nacimiento de la hija de Antonio y Maria. 


Quizás ese día marcó mi personalidad inquieta y revoltosa sea deudora de la agitación y revuelo que me acompañaron en mi venida al mundo. Toda mi familia me ha contado esta historia a lo largo de los años.


registrado en Safecreative  - registro: 0910234740538

domingo, 4 de agosto de 2024

RELATO POÉTICO ¡ERES HERMOSA, SIN DUDA!


  Eres hermosa, sin duda: morena más que hermosa. Viste encajes blancos y miras con mestizos ojos de porcelana a los estrictos y pulcros que te observan. En ti se observa, bello cuerpo que tienes en sí misma, reflejadas en cuerpos menos bellos... Nada más verte aparecer por mi pantalla te añoré. A pesar de todo, no descendí hasta ti, divina divina..., presentida y desconcertante al mismo tiempo. Te contemplo desde lejos. Te deseo y te alargo mi mano. Nunca tendremos una ocasión como esta: 
Eres mi único paraíso perdido. Tú, y yo, nos encontraremos mucho más próximos, quizás porque desde que te he visto aparecer presiento que te he sentido siempre. No sé tu nombre, familiar y travieso como un niño que juega así, tan cerca, nunca.... Por eso, para siempre has de ser, para siempre el amor de mi vida. Estar cerca de ti, unido a tu lindo cuerpo, será como un sueño eterno. Porque no es el desdén, sino el amor lo que me aleja. El deseo de verte, como hasta ahora, anclada en mí, sin el fracaso de la desilusión, de la caricia no correspondida, de la nostalgia de lo que es y sería... El deseo luminoso, aún más, incandescente, sin hervor y sin tedio, sin la probable sombra de mí dentro de ti.... 


Quisiera ver en tus ojos 
      la brillante luz del amanecer,
porque sólo bastaría una
 sonrisa como la tuya para
dar felicidad, una caricia
para sentir placer, y una
simple mirada para poder
decir lo que sientes…..


domingo, 5 de mayo de 2024

¡MAMÁ! ¡CUANTO TE QUIERO! ¡Feliz dia de la madre un beso a tu estrella !

 Felicidades mamá en el día de la madre,  aunque para mi el dia de la madre era el dia 8 de diciembre y siempre en esas fechas tenías mi regalo. Pero el mejor regalo para mi es el amor que me diste y todo lo que me enseñastes sobre todo a dar amor, ser honesta y trabajadora. Siempre me decías cumple tus sueños, que son los míos.

Recordando el día que te llevé a Lourdes y pasamos el dia bajo el paraguas y de misa en misa para que pudieras descansar.
Qué bien disfrutabas en la playa y cuantos paseos dimos ese verano. 

Este año si  hubiese vivido mi madre hubiera cumplido 101 años. Pero ella no llegó a cumplirlos, ella murió con 79 años.
  Hoy es el 22º aniversario de la muerte de mi madre, cada año la recuerdo y le hago un homenaje. Fue esposa resignada, una buena madre y maravillosa abuela. Una  mujer que se hacia querer por por todas las personas que la conocían. Ella era: tranquila, paciente, dulce, cariñosa, simpática, conversadora y muy trabajadora. Ella no leía mucho, escribía poco, solo aprendió las cuatro reglas en su época en la escuela, tenia unas manos prodigiosas para la costura, fue una buena modista, siempre la recuerdo cosiendo. Su vida transcurrió entregada a su marido y sus hijas. Cuando cumplió 60 años nos dimos cuenta que se olvidaba las cosas, se perdía en la calle, no controlaba  el dinero y hacia  cosas raras. Le diagnosticaron Alzheimer esa dura enfermedad que nos lleva los recuerdos.


  Dejé de ser hija para convertirme en su madre. Cuidarla durante más de nueve años en su casa. Contaría muchas anécdotas de ella, seria interminables mis recuerdos. Un día entró en la residencia donde yo comencé a trabajar un año antes, en verano. Un año más tarde entramos las dos a la vez, yo a trabajar y ella como residente. Allí la cuidábamos entre todas mis compañeras, a mi me tocaba mucho cuidarla en mi grupo, la atendía como una más. Siempre que me tocaba arreglarla la dejaba para la última y así le dedicaba todo mi tiempo antes de irme a comer, me gustaba pasar  tiempo con ella.

  Aquel día nada presagiaba su muerte porque ella estaba bien. Solo su enfermedad era la que tenía postrada en la cama (ya no me conocía). Después de asear y arreglarla le dije, cuanto la quería y la comía a  besos, le hice mil cosquillas. Mientras la vestía su limpio camisón, le hablaba de su casa, le decía que la habíamos comprado para vivir nosotros en ella, le decía que un día cuando estaría terminada la iba a llevar a casa para que la viera. Pero el día de hoy hace ya 21 años, Dios la llevo a su vera.

  Esa tarde estaba yo en mis clases de pintura, me llamaron por teléfono. Mi madre había fallecido esa fue la noticia. Me quedé paralizada, me acordé del rato que estuve con ella, no le había notado nada anormal ese día, se estuvo riendo a carcajadas. Se  fue de repente y sin hacer ruido.

  Cada persona reaccionamos de una manera, unos lloran, otros se ponen nerviosos, otros sale corriendo. Yo me quedé paralizada, solo seguí pintando. Mi profesora me dijo:

  — ¡Carmen deja eso y vete!
 le dije 
  —tengo que terminar este fondo luego me voy.

  No lloré, no la vi muerta, no la vi en la caja, evité ese recuerdo. Solo tengo el recuerdo de aquellas risotadas quedaron en mi corazón ese día.


  Jarrón de frutas  pintado al óleo (130 x 90 cms.) 

  Este era el cuadro que pintaba ese día del fondo amarillo. Era un encargo que nunca entregué. Lo tengo puesto encima de un aparador del comedor que conservo de mi madre.


TE SENTÍAS PRINCESA

Mirábamos por la ventana
 ya había amanecido,
en el paisaje contemplamos
el divino colorido.
La lluvia había cesado,
  el sol había salido
los colores irisados por la
 ventana reflejaban entretenidos

Yo te daba un masaje
en tus pies doloridos
tu te sentías princesa
en un sillón muy mullido
Hoy, me siento princesa
¡Hija mía! Que a gusto me encuentro
¡Hija mía! ¡Qué bonito!

Que bonito está hoy el día,
que cielo más glorioso
que maravilloso paisaje
¡Qué reflejos tan bonitos!
Mirabas al arco iris,
con colores  presumido

Quizás sea un mensaje
que envía tu ser querido
para que te sientas princesa
en este día tan colorido
ahogues así tus penas
y tus miedos infinitos
para que no te sientas sola 
  en este día tan magnifico.
Código 1701310486209

  Esta poesía se la hice  cuando estaba ya ingresada en la residencia.






















  


  Foto y poesía del recordatorio escrita por mi la podéis leer en poesías Tu último atardecer.


           Ramillete de flores  pintado al óleo por Mamen Píriz


derechos  registrados Código 1701310486209

lunes, 13 de febrero de 2023

"Manolito"para el concurso del tintero de oro 13-2-23

   

CONCURSO DE RELATOS 35ª Ed. LA CONJURA DE LOS NECIOS DE John Kennedy Toole


BASES DE PARTICIPACIÓN DEL CONCURSO DE RELATOS:

Tema: Escribir una historia protagonizada por un personaje enfrentado al mundo, excéntrico y único.
Extensión: Máximo 900 palabras.
Plazo: Del 1 al 15 de febrero de 2023.
Participación: Abierta a todo el mundo. Eso sí, deberéis contar con un blog donde publicarlo y añadir el enlace en los comentarios de esta entrada. Los únicos que no pueden participar en esta edición son los tres ganadores de la pasada edición y un servidor, como receptor exclusivo de los votos.
Votación: Los autores participantes deberán votar siete relatos otorgando siete puntos al que más os guste; seis, al segundo; y así sucesivamente. Se enviarán por correo electrónico a eltinterodeoro@hotmail.com del 16 al 25 de febrero. No enviar los votos supondrá la descalificación del relato.
Premios: El 28 de febrero se celebrará la Gala de Premios anunciando los ganadores. Los tres primeros relatos recibirán un diploma digital acreditativo del mismo.


 Mi aportación al concurso del Tintero de Oro en su 35 edición. Después de estar unas cuantas ediciones sin concursar. 

Manolito

   Manolito creció en una familia pobre, fue el primer hijo de los tres que tuvo el matrimonio.  En los años cincuenta había poco trabajo en su pueblo natal. Como muchas familias, emigraron a otra provincia para buscarse la vida y poder mantener a sus hijos.

  Los padres trabajaron muy duro para darles la mejor educación a sus hijos, que no les faltara de nada.  Su madre cuando eran niños los trataba por igual, si uno de los hermanos hacia una trastada, el castigo era para los tres. 

 Manolito en su adolescencia fue un brillante estudiante y quiso estudiar en la Escuela de Armería Maestría Industrial. La industria era el motor de la zona donde vivían. Para entonces cuando terminó los estudios la industria ya comenzaba a estar en crisis y a pesar de todo, creó una empresa junto con su hermano pequeño. 

  Manolito de joven era muy guapo, pero de tan guaperas era creído y engreído, miraba a la gente por encima del hombro. Pensaba que como él no había nadie. Decía que había que trabajar con la cabeza para no trabajar con las manos. Su madre creía en él, le llamaba el magistrado.  Le dio poder para manejar los ahorros de la familia. La madre era la que económicamente sostenía a la familia. A Manolito se le subió los humos al creer ser un buen empresario. Pero fue todo lo contrario, no le gustaba trabajar duro, el trabajo duro lo hacía su hermano. 

  Cuando  Manolito  salía a buscar trabajo para la empresa. Decía que se dedicaba a los negocios. Cuando encontraba algo, se mostraba al firmar algún contrato tan altanero, que los otros empresarios no querían tratar con él, mostraba un porte altivo y de muy mala educación. Eso le llevaba a perder contratos. Y si conseguía alguno trabajo, nunca lo hacía él, los dejaba en manos de su hermano que era el obrero y el que trabajaba. Su hermano era muy responsable y trabajador. A pesar de que muchos meses no cobraba, seguía trabajando. Manolito decía que no llegaba para pagar las deudas. Y se mostraba tan altivo y exigente y además quería rapidez para que el trabajo saliera a tiempo. Pero él, no daba un palo al agua.

  A Manolito le encantaban las mujeres, como se creía tan guapo, se pensaba que las mujeres guapas eran todas para él. Las conquistaba, las usaba y las dejaba a su antojo. Era un pica flor, pensaba que todas iban a bailarle el agua. Hasta que dejó a una chica embarazada y se tuvo que casar. Fue a casa de los futuros suegros exigiendo el ajuar para su futura esposa. Se casó cuando la muchacha estaba ya de ocho meses. Al mes siguiente dio a luz una niña, cuando lo que él quería era tener un niño, Manolito no se conformó con eso y cada año le hacía una hija.  Pobre mujer se pasó una parte de su vida pariendo niñas, hasta tuvo siete. Parecía una coneja (como le decía su padre). Al final tuvo un hijo después de varios abortos Pero Manolito a pesar de tener tantos hijos, no dejó de ser un conquistador, durante su matrimonio salía con otras mujeres engañando a su esposa. 

 Su hermano ya cansado de aguantarlo, se fue de la empresa. Manolito partir de ahí, negocio que empezaba, negocio que arruinaba. Y con el tiempo las deudas iban a más. Con cada negocio que emprendía, su madre le avalaba. Probó de todo, vinatero, camionero y recadista.

  Un día vio un traspaso de un bar en la costa, y lo cogieron. Él quería que su hermana y su madre lo llevaran durante el verano. Manolito pasaba el fin de semana para hacer las cuentas y retirar el dinero. Hasta que su hermana se dio cuenta y no quiso trabajar más con él y abandonó. Su madre solo se desvivía por él y poco aprecio tenía para los otros hijos, Hasta que se descubrió que él no era hijo de su marido. 

  Más tarde montó un restaurante en la zona de ambiente. Su madre era muy buena cocinera y llevaba la cocina. Durante un tiempo el restaurante le iba bien con ayuda de su mamá.  A los años su madre se murió de agotamiento y de tanto trabajar, cuando lo que le tocaba era descansar después trabajar tanto toda su vida.

  Traspasó el restaurante y montó una marisquería homenajeando el nombre de su madre. Pero no le fue bien y apenas tenía clientela, porque tenía fama de cobrar mucho y los pocos clientes que entraban a comer no volvían por las hostias que les metía en la factura.

  La marisquería estaba siempre vacía, No le daba ni para pagar la luz. Así pasaron los años y el negocio siempre estaba ruinoso. Se decía que era una tapadera porque, tenía un club de alterne de mujeres, se decía que vendía droga. Las hijas nunca quisieron trabajar con su padre por que las explotaba y el negocio fue a menos. 

  Con el paso del tiempo ya envejecido, gordo y canoso había perdido su belleza natural y mantenía un aspecto horroroso. El restaurante después de unos años lo cerró al término de su vida laboral. Jubilado, volvió a su pueblo. 

 Hoy en día se le ve pasear por el pueblo cabizbajo con la mirada perdida hacia el suelo. Con un aspecto muy de estar a olvidadiza o tener Alzheimer. 

900 palabras


 ¡¡Espero que os guste!!

 



martes, 31 de enero de 2023

Queridos Reyes Magos. Ejercicio para el Taller de literatura. 31-1-23

          Queridos Reyes Magos: 

  Este año se me olvidó escribiros la carta a tiempo para mi, pero como vosotros sois mágicos, tengo fe en que vuestra magia  sea efectiva. 

  Para este año mi gran deseo no es para mi, sinó para el hijo de unos amigos íntimos. Esta familia están pasando por unos momentos muy difíciles y delicados. Mi mayor deseo es que su hijo se cure. 

  Hace unos días se le ha detectado a través de un excaner un tumor en la cabeza. Las noticias es que es maligno y este tumor está alojado en un lugar muy delicado de erradicar. Yo solo os pido que a pesar de la dificultad que tienen los médicos de Cruces para poder erradicar este tumor, que le déis el poder de operarlo sin tener consecuencias para el hijo de mi amiga. 

  Sólo os pido eso, curación y mucha salud.

 Ya que la salud es lo más preciado para cada persona. Pido salud de paso para toda persona que esté pasando con un momento como este. 

Hoy es el día clave de esa operación en el Opus de Navarra. A estás horas están operando a ese chico y es una operación de muchas horas, alto riesgo y muy delicada.

 Espero que vuestros poderes sean efectivos y que los médicos puedan curar al hijo de mis amigos.

                                            Atentamente: 

                                                                                              Mamen



miércoles, 10 de febrero de 2021

Al cobijo de la encina



Con el paso del tiempo, llegaron eras de sequías que duraron años seguidos. Los campesinos se arruinaron en el campo. Al no poder recolectar cosechas y no ganar lo suficiente para el sustento de sus casas, las tierras fueron abandonadas. Los hombres emigraron a otros lugares de Europa a buscar trabajo para poder mantener a sus familias.

Una tarde de setiembre en la que la temperatura era soportable fuimos hacia la carretera que conduce a un lugar de fábula. Nos desviamos por un camino de tierra, buscando un cortijo cuando, a lo lejos, divisamos un castillo. Hacía tiempo que me habían contado un cuento y quizá éste fuera el lugar. Al acercarnos, vimos una puerta con una verja roñosa y destartalada. Parecía un recinto deshabitado. Nos asomamos a su interior y en el patio del cortijo, vimos varios perros poco cuidados, unos patos, gallinas y unos pavos que picoteaban en el suelo. El lugar estaba muy sucio. Sentimos pena por esos animales solitarios y encerrados. 



De repente, uno de los perros se dirigió a nosotros:

    —Abrirnos la puerta que no estamos conformes con estar aquí encerrados— Se quejó de su miserable existencia. 

Nos contó el animal que su vida ya no era la soñada, que en tiempos de sus abuelos, los animales de allí tuvieron mejor vida. En el castillo vivía mucha gente, amos y criados, tenían mucha alegría y opulencia en este lugar.

Pero llegaron otros tiempos y el lugar quedó abandonado Después de la muerte de sus dueños, los herederos dejaron de vivir en el campo y las tierras fueron descuidadas. Incluso los que vivían en el castillo dejaron de interesarse por el campo.


   —¿Y ahora quién se hace cargo de esto?— pregunté.

—Viene un hombre cada tarde a traernos comida y agua. Pero no salimos de este patio y estamos aquí siempre aburridos. 



  —Ya ni nos crían para ser vendidos en Navidad— dijo el pavo.


Una de las gallinas que estaba en un rincón leyendo “Revolución en la granja” de George Orwell comentó: 

—Vamos a hacer lo que hicieron en esta granja, una revolución y si metemos ruido, nos van a escuchar.



Los patitos picoteaban sin parar y al escuchar a la gallina, asistieron con su cabeza y dieron saltos de alegría gritando, cua... cua... cuaaaaa.  

Entonces les dije —Es muy buena idea, nosotros vamos a ayudaros a salir de aquí. Cuando venga ese hombre le conminaremos a que os deje salir y vosotros aprovechad la ocasión para escapar.

Al poco, llegó el hombre y le preguntamos:

  —¿Es usted quien les da de comer a estos animales? 


—¡Sí! ¡Pero esto es un desastre! Nadie, ni los dueños, vienen a dar de comer a estos pobres animales. Si no fuese por mí, hace ya tiempo, hubiesen desaparecido. La vida en el campo ya no es lo que era. Los nuevos dueños de este lugar viven en Madrid. Arrendaron las tierras a varios campesinos. El trabajo se hace con máquinas y ya no se utilizan animales. Antes aquí se vivía del campo y con el trabajo que éste producía muchas familias lograban el sustento. Los dueños del castillo tenían muchas criadas y se hacían muchas fiestas. Había mucha vida, muchos animales: caballos, burros, cabras, ovejas, toros, vacas, gatos... y de todos se sacaban beneficios. Hoy solo quedan estos perros, estos dos pavos, estos patos y unas pocas gallinas que están aquí solitarios y tristes.

    —¡Qué pena! que se haya ido la gente del lugar. 

 —Mi abuelo Kea me contó que en otros tiempos eran muy felices. Todos los animales estaban muy alegres— rememoró uno de los perros —Salían del castillo a pasear todas las tardes con una niña que iba a por agua, montada en una burra y todos los animales iban tras ella cantando.
  

  —¡Pero hombre! estos animales quieren vivir en libertad y ellos no desean vivir aquí, siempre encerrados— le espeté —Con que podría abrirles la puerta para que salgan a pasear campo a través de vez en cuando. 

  —Pero ellos están acostumbrados a vivir así y vuelven por las noches a la casa ¡Son cómodos! Mientras les traiga su bebida y comida… 
   —se lamentó el hombre.

  —Ya pero ellos preferirían otro modo de existencia, más dinámico pues no hacen sino quejarse de aburrimiento— intenté disuadirle...

  —¡Bah, que se vayan! De ese modo, no me veré obligado a venir a echarles de comer. Entonces veremos cómo se las arreglan.

Los animalitos salieron y se fueron todos juntos hasta el borde de un riachuelo donde, había una encina muy grande. Debajo se refugiaron y pasaron la noche. De día, correteaban por el campo y cuando tenían calor buscaban la sombra de la encina. 


  —¡Vamos chicos a ver quién corre más! Vamos al río a bañarnos y, a lo mejor, hasta pescamos algún cangrejo— dijo el perro.

   Cuando al mediodía apretó el calor, juntos volvieron a la vieja encina. Ya no estaban solos, una piara de cerdos ibéricos comían bellotas plácidamente. El mayor de los gorrinos les dijo:
     —La encina es muy grande y cabemos todos, pero tengo que poner varias normas.

 —¿Qué normas?—Preguntó el perro con curiosidad.

 —Tenéis que respetar el espacio y la hora del descanso.  Y no hacer ruido...

Y cuentan las crónicas que, de esta manera, vivieron muy contentos y felices. En libertad. Ah, y, como en todos los cuentos, comieron perdices.

 


Moraleja: “El que a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija”

900 palabras




miércoles, 23 de septiembre de 2020

Angustia. Relato para la XXI edición del Tintero de Oro

Este relato está seleccionado para el 3º libro por participar en el concurso XXI edición del Tintero de Oro.  


 

Fui al cine con mi chico a ver la película "El Exorcista". La película era de terror, a mí no gusta nada ver películas de miedo pero, le acompañé, porque sé que a él le gustan mucho. 

 

En la sala mientras la película transcurría, de repente sentí frío y comencé a toser. Tuve que ir al baño y beber abundante agua, cuando se calmó la tos volví a mi butaca. Al salir del cine fuimos dando un paseo para tomar aire, mientras comentábamos la película. A mí no me ha gustado nada. Las escenas fueron muy desagradable sobre todo cuando la niña expulsó aquella mucosidad verde durante el desayuno, me dio nauseas. Del cine salí con mal  cuerpo. Yo estaba aterrorizada y me agarré a mi chico. 


Ya en casa comencé a sentirme mal y me fui enseguida a la cama. No podía  dormir y  cuando me quedé dormida, soñé con la película que vimos por la tarde. Toqué mi cara y descubrir los estigmas de mi piel frente al espejo del baño. Desperté temerosa.  Fui al servicio y comprobé ante el espejo que no tenía marcas. Me dio de nuevo otro ataque de tos. Sentía calor, me tomé la fiebre, tenía 39º. Tomé un Paracetamol y me acurruqué en la cama, me  volví a dormir enseguida. Volvieron las pesadillas y me desperté sobresaltada. Tuve miedo.

La noche fue larga, el calor no remitía y la fiebre subía. Soñaba y deliraba no sabía dónde me encontraba.

 

— ¡Cariño que te pasa, estás muy inquieta! Y además estas ardiendo. Voy a llamar al médico.

 

Lo último que oí fue un hombre a mi alrededor que me auscultaba. Noté que me acostaron sobre un colchón duro y frío. La angustia, no me dejaba respirar, me asfixiaba, el aire no me entraba en los pulmones. Intenté coger una bocanada de aire que me faltaba. No notaba mi cuerpo y perdí el conocimiento.

 

En mi subconsciente me encontraba envuelta en una niebla  espesa, sentía frío, mucho frío. Oía muy lejano una sirena, mi cuerpo levitaba hacia una luz clara, potente, resplandeciente. Perdí la orientación y la pérdida de la realidad. Soñaba, esta vez vi al demonio que llevaba de la mano a mi abuela, ella me alargaba su mano y quería tocarme. Oía su voz, me llamaba con un susurro a través de una luz roja intensa que me deslumbraba.


Solo dormía, soñaba, esta vez con unos gatos negros que me miraban con esos ojos amarillos desafiantes. De una forma maligna me clavaron sus garras en la garganta. Noté el dolor que me taladraba.  Advertí una cosa punzante, como uno pincho muy afilado en mi cuerpo. Sentí un miedo aterrador y cerré los ojos. Tuve pavor. Estaba paralizada. Tenía el ánimo bajo, estaba muy sola. No sé cuánto tiempo estuve dormida. Ni cuantos días han pasado.

 

Los sueños esta vez eran más tranquilos, muy hermosos. Se me acercaban gatos blancos de pelo largo, eran suaves como de angora, me rozaban con su pelo la cara. Ya me siento mejor. 

 

Cuando me desperté tenía miedo de abrir los ojos.  Cuando los abrí, vi unas personas disfrazadas, no sé  de qué, me miraban entre cristales.

 

No sabía dónde me encontraba. Miré alrededor y me vi conectada a unos tubos que me enviaba el aire de un respirador. En mis brazos tenía pinchada una aguja conectada a un suero. Una mujer con voz suave se me acercó y me dijo que estaba en buenas manos, que todo iba a ir bien. Cuando tuve conciencia de lo que me pasaba estaba a mi lado una enfermera,  vi sus ojos observándome dentro de una pantalla.  

 

— ¿Dónde estoy? ¿Qué me ha pasado? pregunté.

 

— ¡Tranquila! están con nosotros, en el hospital, te recuperas muy bien. Has cogido un virus muy contagioso. Como tienes bronquitis crónica te ha afectado al pulmón y tienes una neumonía severa. La medicación ya está haciendo su efecto, ¡mejorarás! Si todo va bien irás a planta.

 

— ¿Y lo sabe mi familia, dónde están?

 

— Están en casa, pero todos los días llamamos para informar de cómo te encuentras.

 

— ¿Y por qué no vienen a verme?

 

— Porqué este virus es altamente contagioso y les podrías contagiar. Pero en dos días si estás mejor, te llevamos a planta y te irás  pronto a casa.

 

Estaba asustada, pero sé que si mejoro me irá a casa y todo quedará en una pesadilla.

 


Fui al cine con mi chico a ver la película "El Exorcista".  La película era de miedo, a mí no gusta nada ver películas de terror pero, le acompañé, porque sé que a él le gustan mucho. 
En la sala mientras la película transcurría, de repente sentí frío y comencé a toser. Tuve que salir al baño a beber abundante agua, volví a mi butaca. Al salir del cine fuimos dando un paseo mientras comentábamos la película. A mí no me había gustado nada. Las escenas fueron muy desagradable sobre todo cuando la niña expulsó aquella mucosidad verde durante el desayuno, me dio nauseas. Salí con mal  cuerpo. Yo estaba aterrorizada y me agarré a mi chico. 

En casa comencé a sentirme mal y me fui enseguida a la cama. No podía  dormir y  cuando lo hice, soñé con la película que vimos por la tarde. Toqué mi cara y descubrir los estigmas de mi piel frente al espejo del baño. Desperté temerosa.  Fui al servicio y comprobé ante el espejo que no tenía marcas. Me dio de nuevo otro ataque de tos. Sentía calor, me tomé la fiebre, tenía 39º. Tomé un Paracetamol y me acurruqué en la cama, me dormí enseguida. Volvieron las pesadillas y me desperté sobresaltada. Tuve miedo.
La noche fue larga, el calor no remitía y la fiebre subía. Soñaba y deliraba no sabía dónde me encontraba.

— ¡Cariño que te pasa, estás muy inquieta! Y además estas ardiendo. Voy a llamar al médico.

Lo último que oí fue un hombre a mi alrededor que me auscultaba. Noté que me acostaron sobre un colchón duro y frío. La angustia, no me dejaba respirar, me asfixiaba, el aire no me entraba en los pulmones. Intenté coger una bocanada de aire que me faltaba. No notaba mi cuerpo y perdí el conocimiento.

En mi subconsciente me encontraba envuelta en una niebla  espesa, sentía frío, mucho frío. Oía muy lejano una sirena, mi cuerpo levitaba hacia una luz clara, potente, resplandeciente. Perdí la orientación y la pérdida de la realidad. Soñaba, esta vez vi al demonio que llevaba de la mano a mi abuela, ella me alargaba su mano y quería tocarme. Oía su voz, me llamaba con un susurro a través de una luz roja intensa que me deslumbraba.

Solo dormía, soñaba, esta vez con unos gatos negros que me miraban con esos ojos amarillos desafiantes. De una forma maligna me clavaron sus garras en la garganta. Noté el dolor que me taladraba.  Advertí una cosa punzante, como uno pincho muy afilado en mi cuerpo. Sentí un miedo aterrador y cerré los ojos. Tuve pavor. Estaba paralizada. Tenía el ánimo bajo, estaba muy sola. No sé cuánto tiempo estuve dormida. Ni cuantos días han pasado.

Los sueños esta vez eran más tranquilos, muy hermosos. Se me acercaban gatos blancos de pelo largo, eran suaves como de angora, me rozaban con su pelo la cara. Ya me siento mejor. 

Cuando me desperté tenía miedo de abrir los ojos.  Cuando los abrí, vi unas personas disfrazadas, no sé  de qué, me miraban entre cristales.

No sabía dónde me encontraba. Miré alrededor y me vi conectada a unos tubos que me enviaba el aire de un respirador. En mis brazos tenía pinchada una aguja conectada a un suero. Una mujer con voz suave se me acercó y me dijo que estaba en buenas manos, que todo iba a ir bien. Cuando tuve conciencia de lo que me pasaba estaba a mi lado una enfermera,  vi sus ojos observándome dentro de una pantalla.  

— ¿Dónde estoy? ¿Qué me ha pasado? pregunté.

— ¡Tranquila! están con nosotros, en el hospital, te recuperas muy bien. Has cogido un virus muy contagioso. Como tienes bronquitis crónica te ha afectado al pulmón y tienes una neumonía severa. La medicación ya está haciendo su efecto, ¡mejorarás! Si todo va bien irás a planta.

— ¿Y lo sabe mi familia, dónde están?

— Están en casa, pero todos los días llamamos para informar de cómo te encuentras.

— ¿Y por qué no vienen a verme?

— Porqué este virus es altamente contagioso y les podrías contagiar. Pero en dos días si estás mejor, te llevamos a planta y te irás  pronto a casa.

Estaba asustada, pero sé que si mejoro me irá a casa y todo quedará en una pesadilla.

730 palabras




Tema: El relato deberá contar con, al menos, uno de estos requisitos (podéis elegir uno, dos o los tres): 
  • Escribir una historia de Terror sobrenatural: Posesiones, fantasmas, sucesos paranormales...
  • Un relato en el que se mencione con sentido la novela El exorcista o al autor, William Peter Blatty.
  • Un relato en el que la acción transcurra en un cine mientras proyectan El exorcista.


  Extensión: 900 palabras como máximo.

  Publicación: Deberéis publicarlo en vuestro blog en este mes de abril.