Después de comer, seguimos la ruta y la siguiente parada fue en el pueblo de Otero de Sanabria. Visitamos la Iglesia de Santo tomás Apóstol, una preciosidad, le llaman "La Capilla Sixtina de Sanabria"
Pero la verdadera sorpresa llega cuando se traspasa el umbral de la iglesia y el ojo se acostumbra a la luz del interior. De repente, aparece todo un exuberante universo de pinturas que tapizan las paredes, los arcos y el techo de madera clara de las tres naves del templo.
Se trata de un templo donde están representados diversos estilos, desde el románico, neoclásico, al mudéjar y barroco.
Del románico conserva el ábside o capilla mayor del siglo XII. Esto lo evidencia los modillones de la cornisa y los sillares que llevan la firma del maestro cantero.
Fue obra de seis maestros canteros, cada uno con su firma.
Del románico conserva también la pila del agua bendita.
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| Pila Bautismal |
En el siglo XVIII destruyeron la nave románica y levantaron las tres naves actuales.

Las pinturas de la Iglesia de Santo Tomás Apóstol fueron realizadas en 1773 por Petrus Sopeña, tal y como figura en un medallón pintado en el techo de madera. «A honra y gloria de Dios y su madre santísima se hizo y se pintó está obra, siendo cura Don Mauro Chimeno de Prada, Año 1773», añaden otros rótulos. Poco se sabe del autor de estas deliciosas pinturas aunque el interior de la iglesia da buena cuenta de su buen hacer con los pinceles.
| Ante el altar Mayor. |
Fuente: Aquí






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