martes, 6 de enero de 2026

Visitamos Ribadavia y Carballiño . 19-10-25

Salimos después de desayunar, el día salió lluvioso y desapacible. Visitamos Ribadavia y O Carballiño.


Situada justo en el punto donde el río Avia vierte sus aguas en las del río Miño, Ribadavia es, ante todo, la capital del vino del Ribeiro y un verdadero paraíso enoturístico y gastronómico, pero resulta que también es un auténtico tesoro histórico y cultural. En todo caso, este pintoresco destino es uno de los principales atractivos de la provincia de Ourense y, por supuesto, merece una visita.

Plaza Mayor
El centro neurálgico de Ribadavia es, evidentemente, su casco histórico y, en particular, su “km 0”, la Plaza Mayor. Este notable conjunto de origen medieval, declarado Bien de Interés Cultural en la categoría de Monumento Histórico Artístico, está encabezado por el pazo de los Condes de Ribadavia, un gran edificio de estilo barroco (siglo XVII), flanqueado por la Casa Consistorial y su torre-campanario (antigua alhóndiga del siglo XVI, pero con fachada neoclásica), entre otros edificios históricos de distintas épocas.


El resto del casco histórico de Ribadavia alberga, por supuesto, una lista mucho más amplia de edificios notables, empezando por el Pazo de Baamonde, un edifico del siglo XVIII que hoy alberga el interesante Museo Etnográfico; como la iglesia de Santiago, un ejemplar excepcional del románico popular gallego de finales del siglo XII; como la Casa de la Inquisición, una casona gótica del siglo XVI, coronada por los cinco escudos de las familias ligadas al Santo Oficio en la villa… Aunque quizás el mayor encanto de este viejo corazón medieval de Ribadavia sea, precisamente, su colección de callejuelas, plazoletas, viejas casas de piedra y rincones llenos de encanto que subrayan el rico pasado de esta localidad orensana.

   
   

En este sentido, la historia de Ribadavia hunde sus raíces en lo profundo del tiempo, pero aflora de manera exuberante durante la Edad Media, llegando incluso a ser capital del reino de Galicia entre 1065 y 1071, y a poseer la judería más importante del noroeste peninsular. Por supuesto, los testimonios de aquella época hoy forman parte del extraordinario patrimonio de la villa, repartidos por su casco histórico –declarado Bien de Interés Cultural en 1947–, y son, desde luego, la excusa perfecta para visitarla.

   




Situado a sólo 25 kilómetros de Ourense, la población de O Carballiño es una de las mejores elecciones para hacer una excursión desde la capital. En sólo una jornada es posible realizar algunas visitas culturales, paseos por el entorno natural e incluso disfrutar de un tratamiento termal en su famoso balneario. Si tienes oportunidad, no dejes de disfrutar de la Festa do Pulpo que se realiza en la localidad de Santa María de Arcos, donde son unos auténticos maestros en el arte de prepara el “pulpo á feira”.

Templo de Veracruz

Uno de los monumentos más destacados de O Carballiño y uno de sus elementos más característicos es el magnífico Templo de la Veracruz, construido en 1943 con materiales de la comarca como granito y pizarra. Es el segundo gran proyecto edificado en Galicia por el arquitecto Antonio Palacios Ramilo, que ya había levantado el Templo Votivo do Mar de Panxón, en Nigrán.


Su estilo es una mezcla de diversas formas arquitectónicas y escultóricas que resultan en un espectacular edificio religioso que sobresale en el paisaje de la localidad. La simbología es parte importante de cada uno de los elementos del templo, con influencias de pazos y monasterios como los de Oseira o Melón, convirtiendo a la Veracruz en todo un icono expresionista de la época.


Para llegar al restaurante que comimos recorrimos varias calles del centro, pero llovía tanto que no disfrutamos del paseo.

Comimos en un restaurante, que no recuerdo el nombre un menú con una sopa de cocido, pulpo y un guiso de carrillera.  
Sin duda, quien elige Ourense para un fin de semana sabe que no habrá momento para el aburrimiento. A continuación te contamos detalladamente todo lo que puedes ver y hacer en O Carballiño y alrededores.

Desde allí fuimos a visitar el Monasterio de Oseira,

¡¡Espero que os guste!!

 Fuente: Aquí





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