viernes, 5 de febrero de 2016

ARRUGAS EN LAS SABANA " Vamos a la playa" 2ª cp.

Vamos a  la playa

             Rocas del acantilado de  Saconeta en Deba óleo  pintado por Mamen Píriz  (65 x 54 cms. )
                                                                   
             

Salvador se dirigió hacia la autopista en dirección a la costa. Puso una cinta en el radio-casette del  coche,  sonaba una melodía suave, un bolero cantado por Ana Belén. " Entre  dos  amores"  Carmina no decía nada, sólo escuchaba y contemplaba las manos de Salvador que sujetaban el volante firmemente. Apenas recorrieron unos Kms. Salvador tomó el carril de salida de un pueblo costero, se incorporó a la carretera  general,  Carmina  musitaba la canción muy  bajito  "Entre dos  amores  voy  a la  deriva uno  me  protege y otro es mi  guía, uno me da  hogar y otro  vida , uno es  amor  y el otro me excita....  

Antes  de bajar al pueblo   torció a la izquierda, hacia un camino que llegaba hasta un acantilado. La playa está abajo entre rocas, en el alto paró el coche,  desde allí,  se ven unas  vistas espectaculares, el  paisaje en lo alto es una maravilla. El cielo  se divisaba de un color rosáceo, el horizonte  entre  el mar y el cielo, tenía  un color azul claro  que contrastaba con el   oscuro  del mar. 

 Los rayos del sol entraban por el parabrisas del coche calentando suavemente la mañana. Salvador se volvió hacia Carmina  mirándola como nunca antes la había mirado. Se la comía  con los ojos, la deseaba. Estampó sus labios en los de ella, con la misma fuerza que las olas se estrellan contra las rocas, Carmina sintió con ímpetu el beso de Salvador, con un movimiento y presión delicada ella siguió besándolo con la voluptuosidad y la libertad, que crecía al ritmo de sus deseos. Se volvieron a mirar, en un  instante no oían ni la canción, ni la melodía que  se repetía  y repetía.... 

   Apenas se atrevían a decir palabra,  sus ojos hablaban por ellos, se sentían como unos adolescentes enamorados, que por primera vez se besaban, sus miradas se volvieron a cruzar más cómplices, se sonrieron y se abrazaron, sus manos se unieron y el silencio se hizo dueño de ese momento.

     Salvador rompió el hielo del silencio, se  bajó del coche, cogió unas toallas del porta-maletas  y decidieron bajar hasta la playa, a  tomar el sol que calentaba suavemente. Soplaba una brisa fresca, desde allí se oía el sonido de las olas, que removían la arena y arrastraban piedrecillas pardas dejando una espumilla blanca mezclada con arena. Carmina se bajó del coche abstraída en sus pensamientos, sólo sentía en su cara la brisa del mar. 





Playa de Lapari en  Deba óleo pintado  en concurso al aire libre (73 x 60 cms.) por  Mamen Píriz



    Para ir la playa tenían que pasar por una vereda, atravesar un aterciopelado prado y cruzar un riachuelo escaso de cauce, pisando sobre unas piedras. Avanzaron caminando unos minutos hasta bajar cerca de la playa. Antes de llegar se pararon a contemplar el paisaje, allí en ese lugar bajo unos árboles,  no soplaba el aire y daba el sol, decidieron quedarse en ese lugar. Extendieron las toallas sobre la hierba y se sentaron sobre ellas. Salvador volvió a besar a Carmina, ese beso fue más suave, largo e intenso, entrelazaron sus lenguas, se besaron con mucha ternura, se entregaron el uno al otro con mucha pasión. Sus cuerpos se unieron y se dejaron llevar por los sentimientos que en esos momentos no los podían ya controlar. Carmina se quitó el suéter, Salvador comenzó a acariciarla delicadamente susurrándole al oído, te quiero....

    Siguió besándola por el cuello y escote. Los besos y carantoñas no cesaron, Salvador le desató el sujetador dejándola al descubierto los redondeados pechos, a los que  acarició intensamente. Sentió los pezones  erectos y los pechos tersos de  Carmina.  Ella ya de esa manera, no le importaba mas que  corresponder de la misma forma, devolviendo los besos en el  torso desnudo, acariciando  a  Salvador, mientras se entregaban con mutua libertad dejándose llevar por la pasión, la ternura y ese amor que claramente se habían anunciado. El  le acarició la piel, hizo un recorrido por su vientre, cadera y  muslos  hasta llegar a introducir  su mano entre sus bragas. Le acarició el clítoris, introduciendo  sus dedo en la vagina,   Carmina  hizo un giro de placer que  se humedeció al instante,  su primer  orgasmo afloro rápidamente.  Ella  correspondió  tocando su pene, lo acarició  Salvador   jimio y se agitó con placer. Pasaron un rato acariciando sus  cuerpos, besándose hasta  quedar  extasiados.
     Después de ese momento ella se  quedó parada y pensativa

  — ¿Qué piensas?, -le pregunta Salvador.

  Carmina no contesta, le sonríe pero, sigue pensando en la situación, se decía a sí misma que esto no puede ser, pensaba en su marido, comparaba esos momentos vividos, con toda una vida al lado de su cónyuge, se contradecía, no podía creerse lo que le estaba ocurriendo. Amaba a su marido y deseaba a Salvador, ella pensaba que nunca podría  amar a dos personas a la vez.

 Sus pensamientos le torturaban y no le dejaban vivir ese momento al lado de su amado, no era capaz de concentrarse y vivir el presente, un presente que caía por su propio peso. Carmina dejó que su pelo cayera sobre su cara, movido por la suave ráfaga de aire que sopló en ese momento.


     Siguió un rato más, absorta en sus pensamientos, atrapada en ese sentimiento. Por su mente se cruzaron en loco tropel sus sueños y realidades; su cuerpo, su corazón tiene un dilema; Sus deseos y frustraciones en compleja amalgama; está enamorada y aunque lucha en solitario no consigue deshacer las cadenas que le atrapan en su amor. Ella pensaba que sólo la amistad les unía pero, esa amistad se está convirtiendo en algo más. Cupido se cruzó en su camino y ese amor que siente es muy bonito, está lleno de ilusión pero, también de dudas, contradicciones y miedos.



     Salvador tomó su mano y apretó con fuerza su mano  con la de Carmina,  Ella estaba sumergida y concentrada en sí misma, le miró y con un gesto le indicó que se fijara en el mar, le dijo lo bonito que estaba esa mañana y el contraste que formaban el azul del mar con el verde de las montañas. Comentaron lo que a los dos les gustaba el mar, que siempre que podían  iban a dar un paseo, a modo de reconstituyente, pasear y respirar el aire de mar, les daba los ánimos necesarios para seguir trabajando día a día. 

     Hablaron de su situación, de lo que significaban el uno para el otro. Salvador le comentó a Carmina que ha pasado momentos muy contradictorios, que al principio negaba lo que evidentemente le estaba ocurriendo pero, según iba transcurriendo el tiempo y cada ves la deseaba se  más y más.
  —¡Carmina!, Lo que ha ocurrido hoy estaba deseando que ocurriera.

    —Para mí ha sido maravilloso.

   —¡Te necesitaba! -Esto tenía que ocurrir y me alegro que  fuera en este lugar ya que el mar es nuestro  mejor testigo.

       —También lo estaba deseando, pero tenía miedo a la reacción que podría tener.

  —¡Me siento muy bien!  -creí que todo podría ser distinto.

    —¡Me siento muy a gusto!, estoy  contigo y  me han gustado tus besos.

  Salvador miró el reloj, ya era la hora de volver a casa, el tiempo había pasado muy rápidamente, de regreso hablaron de su situación y de sus respectivas familias. Esto era lo que más les dolía ya que los dos tienen una familia formada y no quieren  hacerles daño.  


     Acuarela de la playa de Lapari en Deba pintada por Mamen Píriz (30  x 40 cms) 

Continuara.......


derechos  reservados

Mº Carmen Píriz García - registro: 0910304797905









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