miércoles, 13 de abril de 2016

ARRUGAS EN LA SABANA IV " Muchas dudas" del 9º cp.


          Muchas dudas 

              
                                                                                   Subiendo  al  autobús, pintado en acrílico


      A la salida del hospital tuvo que correr para coger el autobús, estaba dando el intermitente para salir. El chófer la vio por el retrovisor y la esperó, le abrió la puerta. Carmina mientras pagaba el billete, inclinada buscaba un asiento, en la trasera del bus había uno libre. Ya acomodada se relajó pero, tantos son los pensamientos que revoloteaban por su mente que se topó con la otra realidad. Solo le hizo descubrir que hasta entonces era extrañamente feliz.


      Se dio cuenta que se había entrometido en la vida de otra familia. Conocer a Charo, encontrarla tan desesperada le causó impacto, pero claro, en estos momentos estaba en una situación límite. Qué diferente era todo, de lo que ella se imaginaba por lo que le contó Salvador a conocerla y hablar con ella. Le parecía que pertenece a esa clase personas que creen que si no las respetan, las ofenden. 

       Piensa ahora que Charo sólo concibe la pareja en posesión, que hacen de su vida un presidio en el que los celos son presos de lo que una vez fue llamado amor y después se convierte nada más que en costumbre. Se había dado cuenta que podía con su ayuda ser generosa y no sabía si podría ser capaz de compartir su amor por Salvador con Charo. Y aunque le costara tenía que vivir como hasta ahora, seguir con su vida anterior y tratar de compartirlo.

       Porqué  ahora  tantas dudas, se sentía como una marioneta atrapada en los  hilos que los maneja una sola persona. De repente descubrió que poco sabía Salvador, él siempre le decía que estaba enamorado de ella, que la quería, lo decían sus miradas, sus pequeños susurros, sus cortos encuentros y sus largas llamadas. También pensaba en su familia, su marido y en sus sentimientos hacia él. Carmina siguió distraída a lo largo de todo el trayecto. El autobús se paró con un frenazo suave en un semáforo en rojo, se percató que en la próxima parada tenía que apearse.


     Minutos antes de llegar a su destino tocó el timbre, el bus paró en la parada ella se bajó. Cabizbaja caminó despacio y sin prisas hacia su casa, necesitaba despejarse, pensó que quizás hubiese debido ser más fuerte, sin levantar los ojos del suelo, respiró profundamente y dejó que las excusas salgan en su defensa diciéndose para sí, en voz baja, nunca fueron culpables los sentimientos, ni enamorarse fuera pecado. Levantó la cabeza, le gustó recibir la sensación del aire en la cara.


      Por la noche en la soledad de su dormitorio a Carmina se le multiplicaban aún más las dudas, sabía que esa relación con Salvador estaba mal, y la mantenía,  sabía que algo nuevo en su interior sentía cada vez que estaba con él. Unas veces dudaba y no se definía por uno o el otro. Y amor... ¿lo sentía por los dos? Las dudas le corroían y se enfadaba, no lo podía evitar, se agarraba a la sabana y la estrujaba de rabia. Otras veces no estaba segura de su comportamiento, se sentía flotando en una nube. Algo le pasaba que le hacía dar golpes de ciego. ¿Cuánto tiempo podrá vivir dos vidas amorosas paralelas?  que distintas son las relaciones. Joan tan tranquilo y sereno y Salvador  tan apasionado.


    Cuando tenía alguna relación marital con Joan Carmina  intentaba  disfrutar y él se esforzaba por satisfacerla, pero en la mitad de la escena a Carmina visionaba la mirada de Salvador, la tenía siempre presente. A pesar de todo ella se mostraba piadosa y cauta a la hora de fingir. No emitía ningún gemido ni decía ninguna palabra ni cuando estaba en de lleno en pleno coito.

    Carmina comprendía que ya tenía su vida, su mundo formado por su familia, por su trabajo y por su hogar. Llegó a darle miedo aquella locura. Pensaba que lo mejor para los dos era dejar de verse, intentar alejarse, pero tan solo de pensarlo se ponía indispuesta. Mientras pensaba, si fue un error demostrar tan pronto sus sentimientos y si fue un error dejarse cegar por su mirada, por el resplandor de sus ojos claros. Se da cuenta que se equivocó, pero a su vez no se arrepiente. Sabe que ese error le puede hacer daño y le duele. Pero también sabe que le ama y sabe que es un amor  con un sentimiento verdadero y eso lo compensa todo ese sufrimiento. ¿Será una marioneta  a mano de Salvador?

                                              Chonchonguillo o marioneta


Continuará......

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Mª  Carmen Píriz García - registro: 0910304797905



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