miércoles, 5 de octubre de 2016

MICRORRELATO " Zapatos rojos"

Pintados al óleo 
Subo la cuesta en la calle Arragüeta, a unos 25 metros delante mio, camina una mujer. Es alta, delgada, tiene el pelo pelirrojo. Viste una gabardina beige. Por  debajo de la gabardina asoman unas piernas muy largas, larguísimas. Iba de un lado a otro tambaleándose, me pareció que llevaba una melopea tremenda. Mis pasos ahora mas aprisa me iba acercando más a la mujer. A cinco pasos de distancia, sus piernas me parecían preciosas enfundadas  en unas medias de seda con costuras al centro de la pantorrilla. Calzaba unos lindos zapatos rojos con unos tacones de aguja de más de doce centímetros. Juntaba las piernas en las rodillas y las abría en los pies. En cada paso que daba cruzaba una pierna con la otra, parecía que se iba a tropezar. De pronto, cada uno de sus pies se oscilaron hacia afuera. Cuando llegué a su altura, la mujer dio un tropezón y cayó sobre mí. La sujeté con fuerzas, evité caernos. Me miró y me pidió perdón. La solté. Siguió caminando, volvió a dar un traspiés y cayó de bruces al suelo. Me acerqué a socorrerla, le miré sus ojos. Tenia unos ojos muy pintados y unas pestañas larguísima. La cara bien maquillada, era preciosa. Se pegó un golpetazo en la frente y otro en la nariz, levemente sangraba. De su cabeza se desprendió una peluca y debajo le asomaba un pelo corto, moreno. En su interior escondía un rostro de hombre maquillado y vestido de mujer.


Pintado al óleo
                                                 


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