martes, 19 de junio de 2018

Crucero por el Báltico, 1ª visita: Tallin (Estonia)


Siguiendo con el Crucero Costa Mágica, esta noche navegábamos hacia el puerto de Tallin (Estonia) donde el piloto del puerto guiaría  el barco  al muelle de Tallin  a las  9:00 h. de la mañana.  
A nosotros nos citado en el teatro Urbino puente 3, para darnos el número de bus(18). Salíamos desde el puente 0. Después de registrar nuestras tarjetas a la salida donde nos esperaba la guía y el bus, que nos llevó hasta la ciudad de Tallin. La guia era estona, casada con un canario y el idioma español lo dominaba muy bien. La distancia del puerto hasta la ciudad era de sólo 2 kms. La visita comenzó  a través de las explicaciones de la guía sobre la ciudad de Tallin. Subimos primero a la parte alta de la ciudad llamada Troompea donde visitamos la Catedral de Alexander Nevskij y la Iglesia de San Nicolás. Bajando por la calle Pikk o llamada "piernas largas" salimos a la Plaza Raekoja, Ayuntamiento, Raeapteek, Casas de las Cabezas Negras, Grande Gilda y el mercado artesanal. 

Centro histórico de Tallín desde el mirador ( esta foto la he enviado a un concurso)


Tallin, la cuidad con uno de los cascos urbanos medievales mejor conservados de Europa, para mí fue un auténtico regalo pasear por sus calles y vivir en primera persona su increíble ambiente veraniego dentro de un escenario en el que la luz del Sol no se resigna a perderse al otro lado del mar. Hay muchas ciudades hermosas, pero Tallin es diferente a todas. Orgullosa de su historia recrea un pasado de caballeros con espada y damas en sus torres, dragones de Leyenda y callejones sombríos que cicatrizan de arriba a abajo la ciudad alta y la ciudad baja. El casco viejo está siempre animado, el aroma a hornos de leña y cerveza de barril sobresale de unas tabernas repletas. Siempre implícito a Tallin, es su hechizo hacia el viajero que cruza los portones tras sus gruesos muros. Es entonces cuando el encantamiento se propaga en cada calle, en cada casa vestida de un color diferente, en cada detalle de la Reina de las Repúblicas Bálticas. Porque en la capital de Estonia la magia es algo sencillamente irrenunciable.
La primera visita desde que subimos a lo alto fue la Catedral  Ortodoxa Alexander Nevskij.

Catedral  Ortodoxa Alexander Nevskij (La Cabecita es la guía)
Declarada por la Unesco patrimonio de la humanidad en  1997.​ La catedral fue construida entre 1894 y 1900 y consagrada el 30 de abril de ese año,​ durante el periodo en el cual la actual Estonia formaba parte del  Imperio Ruso,  se construyó siguiendo el diseño de  Mikhail Preobrazhensky, basado en el antiguo modelo arquitectónico ruso, poseyendo la  cúpula más grande de entre las catedrales ortodoxas. Está dedicada a San Alejandro Nevski, quien salió victorioso en  la batalla del lago Peipus  en 1242.  Alejo II, que terminaría siendo patriarca, comenzó su ministerio sacerdotal en la catedral. La catedral había sido considerada por los estonios como un monumento a la dominación rusa, por lo que las autoridades ordenaron su demolición en 1924; decisión que nunca fue llevada a cabo. Una vez que Estonia recuperó su independencia de la Unión Soviética 1991, la catedral fue restaurada.
Más Información en esta dirección en Wikipedia:
https://es.wikipedia.org/wiki/Catedral_de_Alejandro_Nevski_de_Tallin



La catedral ortodoxa es una de las reinas del distrito de Toompea. Es una muestra más del Patrimonio valiosísimo que posee esta ciudad.


                                     La catedral desde otro ángulo                                                                   Fachada de  la puerta de  la catedral 

Parte de la puerta de entrada  a la catedral
Esta foto la copiado de internet(si su autor desea la quitaré) he puesto porque debido a la cantidad de gente que visitamos el interior de la catedral  fue imposible  hacer  fotos.

Parlamento de Estonia en Tallin enfrente 
Justo enfrente, donde se levantaba un castillo del que apenas quedan restos, aparece el Parlamento estonio vestido de color rosa destiñéndose de toda solemnidad política y gubernamental. Alexander Nevski y alrededores es uno de los must see de Tallinn. Afortunadamente los locales, que no son demasiado amigos de lo ruso, han terminado aceptando la Catedral como suya. Una batalla más en las que el arte ha vuelto a ser el vencedor.  Al lado la entrada al un parque que no recorrimos pero se veía muy frondoso.

Entrada al parque
A continuación visitamos la catedral luterana dedicada a Sta. Maria,  San Nicolás donde se guardan los distintos escudos de nobles alemanes.
Catedral Luterana San Nicolás ( Toomkirik ) 
Dos fotos la segunda es tomada en internet( si desea su autor puedo retirarla)

Esta catedral es de la misma época del Castillo, siglo XIII. Se supone que en esta época fue construida en madera, cuando los daneses conquistaron Toompea. Posteriormente el obispo de Lund la mando construir en piedra dedicándola a Valdemar II, y la dieron el nombre de La Santísima Virgen María. Su campanario fue construido bastante después sobre el siglo XVII, de estilo barroco.

Cuando ves su interior destacas el contraste con su exterior. Ademas de ser una basílica, encuentras una colección de escudos y monumentos necrológicos que impresionan, primero por su cantidad y sobretodo por que todos los escudos que hay. Pertenecieron a las familias nobles alemanas del Báltico, hay más de 100 escudos y por lo que leímos casi todos obra del ebanista Chistian Ackermann , quien también se encargo del altar y el púlpito. 

 

        
detalles de púlpito  y los escudos
           
Seguimos la visita y fuimos al mirador de Patkuli, donde para obtener un sitio para poder sacar unas fotos es casi imposible. Nosotros  conseguimos hacernos un hueco y poder fotografiarnos.




Después de disfrutar de las vistas, sin pelearnos con la gente hicimos unas compras de garrapiñadas y tomamos algo en un bar.


Callejeando bajamos poco a poco por la calle Pikk hasta la plaza Raekoja donde está el ayuntamiento. La calle Pikk o de la "Pierna Larga" cruza prácticamente toda la parte baja, por lo que es la más larga de la ciudad amurallada y en donde habitaban los comerciantes más ricos que hacían llegar hasta ellos sus mercancías desde el puerto cruzando casi toda la ciudad.






Bajando es difícil encontrar y poder  fotografiar una calle sin gente, yo lo he conseguido en esta que se ve vacía. En la muralla los pintores tenía su lugar de pintar, exponer y de venta.


Llegamos por fin a la plaza Raekoja donde  se centra en la explanada la parte  neurálgica de la ciudad, el ayuntamiento, la Iglesia de San Olav, y muchos restaurantes y tiendas de la ciudad.


Plaza Raekoja es el nombre estonio del corazón de Tallin, la Plaza del Ayuntamiento. En este cuadrado incontables casitas de colores funcionan hoy en día como restaurante. En verano las terrazas copan este lugar repleto de gente buscando beberse una cerveza fresca o comer en uno de los lugares más recomendables de la ciudad. La vista 360º de esta Plaza es sublime, por su colorido, su anclaje en otros tiempos, los colores suaves de las fachadas. Y, por supuesto, por estar siempre ambientada y constituir el punto de encuentro predilecto de locales y turistas.




Pero por todos es sabido que el Rey de la Plaza del Ayuntamiento no puede ser otro que el edificio del Ayuntamiento (Tallinna Rackoda), erigido nada menos que en 1404. Este emplazamiento medieval a muchos nos recuerda a una iglesia, quizás por esa larguísima torre octogonal apuntando al cielo de Tallin. Llaman especialmente la atención esos dragones que escupen agua de lluvia cuando son incapaces de retenerla.


    

                        

En el centro histórico de la ciudad estona,  se erige la iglesia dedicada a San Olav. Su construcción data del siglo XII y, con una altura de 124 metros, que ha variado a lo largo de los siglos debido a una serie de incendios y sus respectivas reconstrucciones, fue el edificio más alto del mundo desde el año 1549 hasta el año 1625.

Se cree que esta particularidad hunde sus razones en que muy probablemente se estuviese buscando un símbolo que caracterizase a la ciudad y que, además, pudiese ser visto desde alta mar. Esto era debido, sobre todo, a que en aquella época el comercio marítimo era de suma importancia para la ciudad. Su nombre se debe a que está dedicada al monarca noruego Olaf II





Los restaurante vestían a sus vasallos para  ser reclamos para que el turista entren es sus estancias. En esta zona tomamos unas cervezas y un tenten-pie disfrutando de los edificios que parecían sacados de un cuento.


                         


El casco viejo de Tallin está rodeado por completo de murallas y torreones capaces de soportar las embestidas de los enemigos que entraban por tierra y mar. Dos de sus torreones más emblemáticos corresponden a la conocida como Puerta Viru, que ofrecía paso y salida a los viajeros por el flanco más oriental de la ciudad medieval. Mientras que en la derecha amaga con empezar una escalada similar para no romper la absoluta simetría de la fortificación. Pareciera que cualquiera de ellas una princesa en apuros estuviese a punto de asomarse por la ventana con su rostro blanquecino. Y es que en Tallin todo apunta al imaginario de los cuentos de hadas.







Tras el Vene, la antigua calle de los mercaderes rusos, se encuentra uno de los lugares más evocadores del casco antiguo de Tallin, el Paso de Santa Catalina(Katariina Käik). Es una pequeña carretera dominada por arcos abovedados y flanqueada por edificios del siglo XV al XVII, donde las actividades artesanales se combinan perfectamente con la arquitectura medieval. El pintoresco sitio toma su nombre de la iglesia de Santa Caterina, el antiguo santuario del Monasterio Dominicana (el edificio más antiguo de Tallin - 1.246 de los cuales permanecen las ruinas del claustro), ambos destruidos por el fuego en 1531, durante la Reforma.
Las fotos de  Via Vene, son tomadas de Internet, no  salieron bien las mías. Si su autor desea las quitaré.








Terminamos pasando por el mercado de las flores, antes de volver a bus que nos llevaría de nuevo a bordo para la hora prevista.


¡Hasta aquí la primera visita  a este  lugar que invita a  volver  como mínimo  una semana, para visitar sus edificios, museos y rincones sin prisa!

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