Hoy he ido con los Jubilados de Beheko-Tokia a visitar el Casa-taller Zamakola. Cuando llegué estaba la guía(hija) esperando al grupo. El taller se dedicó al barrenado de cañones de escopeta y las máquinas son muy antiguas.
Ejemplifica el mejor y único caso de casa-taller de Eibar.
Uno de los claros ejemplos de patrimonio industrial de Eibar, de un contenido histórico valioso, es la Casa Taller de Zamakola. Se trata de un antiguo taller armero, en la Avenida de Otaola, debajo del Complejo Educativo y a orillas del río Ego, que se conserva intacto gracias al cuidadoso trabajo de protección que llevan a cabo sus últimos descendientes.
El Gobierno Vasco lo ha calificado como Bien de Interés Cultural. De esta manera, la casa queda protegida con todos los bienes muebles ligados al proceso productivo de la fabricación de cañones, con el zutai, –zona de forja–, cauce y depósito de aguas cubiertos, –ahora garaje–, y el molino como eje motriz hidráulico.
Así, se puede datar el inicio del taller en 1872, cuando Felipe Zamakola Arregui compró el terreno para su construcción con el cauce y el derecho de aprovechamiento de agua para el molino hidraúlico, como fuerza motriz necesaria para mover la maquinaría, con el fin de fabricar cañones para escopetas de caza, dentro del gremio de cañonistas al que pertenecía esta familia.
Posteriormente, le sucedió su hijo Pablo Zamakola Uriarte que más tarde, junto con sus cinco hijos (Juan, Silvestre, Pablo, Francisco y Cándido) fundó la firma Pablo Zamakola e Hijos. Fallecido Pablo, en 1936, y su hijo Cándido en la guerra civil, tras la contienda, el resto de los hermanos continuaron con la fabricación de cañones como Zamakola Hermanos y posteriormente, tras la compra de la patente a E. Schilling, también con la fabricación de escopetas marca 'Jabalí'. «La primera escopeta que tuvo Miguel Delibes era una Jabalí», decía Mariaje Zamakola.
Este taller que fue germen de esta marca y en el que se empleó la fuerza hidráulica como única energía hasta el pasado 1914, al que se unió después la eléctrica y sólo trabajando cinco personas, en la última época: Pablo Zamakola Arizaga como maestro armero junto a Emeterio Alzerreka, Prudencio Berrojalbiz, Benjamin y Carmelo cesando en su actividad en 1969. A partir de aquí, los Zamakola se dedicaron a la fabricación de escopetas en la fábrica de Eibar hasta 1982.
Con un visita a este tesoro armero e industrial vasco, se pueden ver hasta 15 máquinas, entre barrenadoras, escariadoras, estriadoras, tornos y demás. Sorprende las conducciones para reciclaje de taladrina. En lo alto cuelgan las correas que, comunicadas por el mismo sistema de transmisión a ejes secundario, transmitían la energía a través de acoplamientos, poleas y correas. No obstante, la importancia del recinto industrial radica en la conservación de los cauces superior, cubierto e inferior, el depósito de agua, y toda la maquinaría para los diversos procesos de fabricación de cañones con todo su entramado de poleas y correas de transmisión de la fuerza desde el eje del molino motriz, que según el estudio realizado por Koldo Lizarralde en 'Ingenios Hidráulicos de Eibar' puede corresponder al molino de la Casa Barrena de Otaola y todo ello dentro de la casa, hecho muy común en la historia del Eibar antiguo, en el que se vivía donde se trabajaba y se trabajaba donde se vivía. La fuerza hidráulica, basada en la fuerza del agua que llegaba por cauces establecidos sobre el ingenio del molino, fue la base de muchos talleres en Eibar que, junto al de los Zamakola, merece el recordar a los desaparecidos talleres como la armeria de T. Alberdi en Barrenengua y de J.J. Larrañaga en Ibarbea, la sierra mecánica de Arregui en Bidebarrieta y la de la viuda de Erviti en Barrena.
Con la calificación de Bien de Interés Cultural y con su grado de protección, Eibar puede enorgullecerse de una de las fábricas más antiguas de la ciudad y, como bien dice la resolución, «un referente de la combinación de uso residencial y productivo, característica de la industrialización de la zona y testimonio singular de una época de la armería eibarresa». Finalmente, Zamakola decía que «no tengo ninguna intención de vender esto, ni cederlo, ni donarlo a ningún Museo. Voy a seguir cuidándolo como vengo haciendo desde siempre»
Fuente: Diario Vasco
Además, cuenta en su interior con toda la maquinaria de principios de siglo XX que es movida por un sistema de poleas y embarrados que se accionaban gracias a la energía hidráulica. Dos líneas paralelas de maquinas en las que encontramos barrenadoras de cañones, envaradoras, enderezadoras, pulidoras… todo ello dentro de un modesto edificio industrial de grandes ventanales y junto al rio Ego.
Precisamente por mantener la integridad de este conjunto de máquinas, fue declarada monumento en 2015.
El espacio de trabajo del taller Zamacola se encuentra en el bajo de la casa de la familia propietaria, a un nivel inferior al del acceso.
En este espacio, húmedo y no demasiado luminoso, se realizaba el barrenado de cañones partiendo de barras de acero macizo de sección redonda, previamente cortadas para darles el largo deseado. Para ello se utilizaba numerosa maquinaria que se ponía en movimiento mediante fuerza hidráulica y un completo sistema de transmisión de embarrados y poleas.
Perforadoras de cañones o barrenadoras
Estas 2 perforadoras contaban con grandes brocas de hierro con el extremo afilado y retorcido en espiral para perforar la barra y conformar el tubo de la futura escopeta. En estas dos barrenadoras se realizaban cañones del calibre 12 grande. Durante este proceso se enfriaba el tubo con aceite de ballena.
Envaradoras o tornos
Con la envaradora se realizaba la labor de rectificado del cañón, torneando de manera exacta el calibre y espesor de este. En este taller hay un torno universal y cuatro tornos para los exteriores.
Escariadoras
La escariadora es una herramienta para realizar el acabado de agujeros de gran precisión. Hay 4 escariadoras en el taller y en el Museo de la Armería de Eibar se custodia otra más.

Enderezadora

Esta máquina, ubicada en el taller, debía estar siempre orientada a una fuente de luz natural, como una ventana, para poder controlar las desviaciones del cañón que, a golpe de un pequeño martillo, eran rectificadas.
En el Museo de la Industria Armera de Eibar se custodia otra enderezadora como esta, procedente de este taller.
Fresadora
Los cañones necesitan un proceso de desbastado del interior con una forma en espiral concreta para facilitar la expulsión de la bala. Este mecanizado se realiza mediante una fresadora, que arranca la viruta del cañón para hacer el hueco y con una forma de estría determinada.


Esta sierra se utilizaba para cortar tubos de hierro y en origen se utilizaba en la fragua.

Turbina y eje

En la planta de la casa de máquinas se conserva el eje motriz vertical, mecanismo de acción de la turbina que transmitía la energía para la transmisión para la maquinaria del taller.
¡Espero que os guste!
Fuente:Casa Taller Zamakola











.jpg)


No hay comentarios:
Publicar un comentario