lunes, 4 de noviembre de 2019

Estuvimos en Vigo tres días

Una vez instalados en el hotel Hesperia Ciudad de Vigo, estaba muy cerca del Campo del Fútbol Balaídos. La habitación y el baño muy cómoda y limpia. Salimos a pasear y cenar en la Piedra de nuevo.
Habitación  112

Hasta llegar al  lugar  caminamos como unos 4 kms. pero lo hicimos contentos de ver la ciudad.  Desde la zona alta hasta abajo callejeando. Después ya nos informamos de los autobuses de línea y cogíamos el A5 o el C11.












Cenamos unos pimientos de padrón y empanada de zamburiñas muy rica. Dimos un paseo por la zona que  tenía un buen ambiente, al ser sábado había músicos en alguna de sus plazas.  

Paseamos por las calles típicas y antiguas de la ciudad. Nos fuimos a descansar y al día siguiente  domingo teníamos previsto ir a Cangas y el lunes a Islas Cíes. El día 17 por la mañana después de desayunar recorrimos las calles más comerciales de la ciudad.
Desde el puerto accedimos a la parte antigua de la ciudad 

Nosotros el recorrido lo hicimos de arriba abajo. Para evitar subir cuestas.
El recorrido comienza en el Muelle de Trasatlánticos, junto a la oficina de información turística frente a la que todavía se pueden observar, en el suelo, los restos subterráneos de lo que fue la muralla de la ciudad. Tras ascender hasta la Praza da Princesa y la Porta do Sol, el caminante gira a la derecha para contemplar desde lo alto del Paseo de Alfonso XII el barrio marinero histórico de O Berbés. Por sus callejuelas se llega a la parte baja, a la plaza de soportales que en tiempo fue la playa en la que los pescadores de la zona amarraban sus barcas. Allí todavía se pueden contemplar algunas de las edificaciones marineras más antiguas de la ciudad en un barrio que está viviendo un paulatino proceso de recuperación y restauración.

Barrio o Berbés

Desde el Mirador de Alfonso XII.


Bajamos entre callejuelas descubriendo poco a poco desde el barrio alto, hasta el bajo del Casco Viejo de Vigo.

Casa Alrines o Ceta  del siglo XV

Barrio Alto












Vigo respira desde su Barrio Histórico, su carismática zona vieja: un pequeño pueblo en medio de una ciudad industrial y bulliciosa. Un proceso de rehabilitación, que todavía está en marcha, ha permitido devolver gradualmente la vida vecinal a este bellísimo barrio de vericuetos y calles que serpentean hacia el mar. Hay muchos comercios y establecimientos abren en calles como Palma, Oliva o la calle Real, que une O Berbés con la Colegiata, como se conoce a la Concatedral de Vigo, la Iglesia de Santa Maria.

Concatedral  o  Iglesia de Sta. Maria

Calle Real 
    
La Concatedral de Vigo está en el corazón de la ciudad, así que puedes aprovechar para visitarla por la mañana y dedicar el resto del día a callejear por el Vigo Antiguo.



Con un paseo de apenas dos kilómetros arriba y abajo por las calles y callejones del barrio histórico, el visitante puede descubrir que la moderna ciudad de Vigo esconde también en su centro un pasado tallado en piedra repartido por numerosos edificios de hace varios siglos. Esta ruta por la arquitectura del Vigo antiguo permite informarse sobre ese patrimonio sirviéndose de las últimas tecnologías como guía.

Plaza  de la Princesa 
Al fondo Plaza de la Princesa 
Desde esa parte baja se asciende ligeramente por la calle Real, salpicada de casas señoriales, como las de Bárcena, Pazos y Figueroa y, sobre todo, la Casa de Arines o Ceta, la más antigua y emblemática del barrio histórico vigués, del siglo XV, y hoy sede del Instituto Camôes de la lengua portuguesa.

Calle Cesteiros

Justo antes de llegar al final de la calle Real, un pequeño giro a la derecha nos conduce a la estrecha calle Cesteiros, donde aún abunda esta artesanía.

Plaza de la Constitución 


Y tras desembocar en la Praza da Constitución, que alberga el edificio del antiguo Ayuntamiento, se vuelve a descender por la izquierda hacia La Colegiata, la principal iglesia de la ciudad. Desde allí ya se puede contemplar el final del recorrido, nuevamente en el Muelle de Trasatlánticos.

Mercado a Pedra
Ambiente del mercado a Pedra 


Pasarela del la Pedra a Comercial Laxe 

Pero todavía es posible apreciar parte del casco histórico desde el mirador que hay sobre el mercado de A Pedra y la pasarela que da acceso al Centro Comercia a Laxe y la Estación Marítima.


Aconsejo efectuar la visita provisto de cámara fotográfica o “smartphone” pues merece la pena fotografiar la ría de Vigo desde el mirador del paseo Alfonso XII, ya que se abarcan las islas Cíes y la parte suroeste de la península del Morrazo. A tener en cuenta la original escultura que representa un hada sobre un dragón, que se encuentra sobre un pedestal cerca de un olivo centenario en un extremo del paseo.
Meendiño trovador gallego


Mirador de Alfonso XII 

Desde la Plaza de la Princesa está el ensanche con edificios modernistas y las calles peatonales comerciales.





El Ensanche es el Vigo señorial, en el que levantaron sus viviendas los conserveros catalanes que fraguaron la ciudad moderna en el siglo XIX: edificios emblemáticos que aún puedes admirar, paseando tranquilamente por el centro de Vigo.
Su zona comercial y cultural aglutina la mayor oferta de ocio en Vigo. Paseamos e hicimos algunas comprar para los hijos, por las calles peatonales viendo edificios modernos. Hasta bajar al Parque de la Alameda. 


En el Paseo Marítimo fue muy agradable dar paseos. Estuvimos los tres días porque embarcamos para ir a Cangas y a las Islas Cíes.







Cada día para  algún crucero en Vigo este  era Inglés.


¡¡Espero que os haya  gustado!!



viernes, 1 de noviembre de 2019

Excursión por la ciudad de Vigo con en grupo oliventino el día 14.

Con el grupo de la agencia nos mostraron una panorámica de Vigo en bus y paramos en este lugar,  El  Pazo de Quiñones de León.

 Pazo de Quiñones de León
El museo ocupa el antiguo, construido en el siglo XVII y reformado a fines del siglo XIX, siendo un edificio ejemplar de la arquitectura señorial de Galicia. Está rodeado por los jardines diseñados por el portugués Jacinto de Matos en 1890.

La sección de arqueología ocupa el edificio anexo del pazo: en dos salas se muestran la evolución de Vigo y su comarca desde el Paleolítico a la Edad Media y los hallazgos de las excavaciones en el Monte do Castro. La sección de arte gallego permite un recorrido por la pintura y escultura gallegas desde finales del siglo XIX hasta hoy, mostrando las principales tendencias y los artistas más representativos.


                                        

En el lugar conocimos a el alcalde de Vigo que estaba para celebrar algunas bodas civiles. 


El grupo atento a las explicaciones del guía

Pepe con Inma y Ramón.






El museo abrió por primera vez en el año 1937, gracias a la donación del conjunto de jardines y pazo por parte de Fernando Quiñones en 1925 y por el legado de obras de Policarpo Sanz. Dispone de 29 salas de exposición permanente y biblioteca. La planta baja mantiene aún el ambiente de la antigua residencia de los marqueses donantes del pazo, además de exponer la pintura europea de los siglos XVII y XVIII, donación de Policarpo Sanz.




De allí nos llevaron a otro lugar más alto donde pudimos ver las mejores vistas del la Bahía de Vigo. Pero el tesoro de está dentro de los muros y la fortaleza, donde encontrarás el sus jardines y su espectacular mirador. Es una visita obligada ¡y gratuita!


El monte del Castro es una montaña en la que a sus faldas se encuentra la ciudad de Vigo. Constituye uno de los mayores parques de la ciudad tras el de  Castrelos. Incluye además una buena muestra de especies botánicas, diversos monumentos, una fortaleza en la cima convertida en mirador, y un museo al aire libre del  poblado castreño, origen de la villa. Tiene una superficie total de 21 hectáreas.












Puede que te cueste subir a pie a O Castro, pero la recompensa es inmejorable. De camino, encontrarás las enormes anclas que recuerdan la  Batalla de Rande. Podrás tomar un aperitivo admirando las vistas de la ciudad, descubrir sus áreas deportivas, donde practicar skate, y sus parques infantiles.




O Castro es el parque con las mejores vistas de Vigo sobre la ría. No es el clásico jardín urbano, sino un hermoso monte, justo en el corazón de Vigo, que es el punto de origen de la ciudad, donde se asentaron los primeros pobladores. Si te interesa la arqueología, en la ladera más baja del monte puedes visitar su Yacimiento castreño, y ver cómo era la vida en Vigo entre los siglos III y I a.C.



















La Fortaleza del Castro es un fuerte  levantado en lo alto del Monte del Castro, en la ciudad. La fortaleza actual data del siglo XVI, y formaba parte, junto con el Castillo de San Sebastián y las desaparecidas murallas de la ciudad, de una red estratégica de castillos para la defensa de la ciudad.


Desde este lugar la Bahia de Vigo se ve con todo su esplendor, disfrutamos del bonito paisaje. Después fuimos al Barrio de la Piedra para comer.
Por primera vez probé las ostras, con recelo de que al ser crudas, no me gustarían y la verdad que si, las volvería a comer. Saben a mar. Comimos el pulpo a Feira y pedimos un plato de paella de marisco.

     

El pulpo si que me gusta mucho
Sobre las 16:30 horas, cogimos nuestras maletas  del bus y nos despedimos al grupo. Cogimos un taxis que nos llevó al hotel Hesperia ciudad de Vigo. Allí nos duchamos, nos vestimos y salimos a dar un paseo por la ciudad. 



¡¡Espero que os  guste !!