sábado, 8 de agosto de 2020

Ruta del Rio Cares desde Poncebos a Caín.

Hemos hecho carias veces esta ruta por un camino largo al borde del acantilado. Hoy han ido mi marido y mis hijos, yo no tengo la salud para hacer en esta ocasión este ruta y me he quedado en casa. Pero os voy a mostrar parte de esas excursiones Hemos hecho en varias ocasiones hasta con los niños pequeños.

Esta inigualable y famosa ruta comienza en el pueblo de Poncebos, entrando en dirección Sudeste en la garganta del Cares.
A unos 600 metros del inicio, llegaremos a una bifurcación, donde veremos un sendero que atraviesa el puente de Jaya, que pasa al lado de una casa con el mismo nombre. Deberemos tomar el camino a la derecha, que nos lleva hacia el desfiladero del Cares.



Los senderistas deben de saber que para realizar la Ruta del Cares lo más importante es ser precavido y previsor, además de ir bien equipado con un buen calzado, ropa de abrigo e impermeable (tanto en invierno como verano ya que el tiempo puede cambiar en cualquier momento), teléfono móvil, protección para el sol, bebida, comida (frutos secos, chocolatinas…).
En cuanto a los niños, no está prohibido llevarlos, pero es recomendable que sean mayores de 12 años, o bien llevarlos siempre de la mano, con el niño por la parte interior del camino.


Hacer la ruta, Poncebos-Caín ida y vuelta, supone caminar unos 22 km, distancia que no es apta para cualquiera, pese a que técnicamente no es un recorrido difícil. Más desde donde se deja el coche que en verano a veces son dos kms. más.



Conocida como la Garganta Divina, la ruta del Cares nos empequeñece, nos fascina, nos abruma con sus paisajes de roca, sus árboles en lugares imposibles, sus riscos casi inaccesibles, la profundidad del valle excavado por las verdes y cristalinas aguas del río Cares, bajo la atenta mirada del Picu Urriellu (Naranjo de Bulnes), que con suerte veremos al comienzo de la ruta, en la zona de Poncebos.



Caminados los primeros 2,5 kilómetros, comienza el tramo más abrupto de la ruta, donde el camino nos hace ascender y descender por la ladera del monte durante la mayor parte del recorrido. Pero las diferencias de nivel no son muy altas, ni las pendientes muy pronunciadas.


Abierta la traída de aguas en 1915, en 1945 se hace la senda para dar acceso al canal de la central hidroeléctrica que nos acompaña todo el camino; esto hace fácil caminar entre estas impresionantes montañas casi en el fondo de esta brecha rocosa de algo más de 2.000 metros de profundidad.





De Poncebos a Caín y vuelta, merece la pena realizar la ruta a paso tranquilo, parando de vez en cuando para disfrutar de la grandiosidad de este paisaje único. No obstante, el Cares nos obliga a extremar las precauciones, a estar pendientes de las posibles piedras que caen, así como al hecho de estar caminando al borde de un precipicio de manera continua sin barandilla.





A los 8 kilómetros del comienzo de la ruta, cruzaremos el río por el puente Bolín, de unos 60 metros, que se construyó tras haber sido destruido por una roca el anterior puente, de Trea, en 1944. Unos 400 metros más adelante se vuelve a cruzar el río por el puente de los Rebecos.















A la llegada en Caín


Hotelito donde nos alojamos alguna vez.


Estante de quesos de la zona 
DSC01515 Cabrales.JPG
 Cabrales un pueblo de muchos recursos montañeros y de aventuras.



¡¡Espero que os guste!!

miércoles, 5 de agosto de 2020

Viaje de amigas a Peñíscola

Fue un viaje que no lo había registrado en mi blog. 
 Pueblo de Peñíscola desde el paseo de la playa.

Estuvimos en Peñíscola una semana de junio allá en el 2012. Fuimos a casa de mi amiga Manoli y ella invitó a Inma, una compañera de ella del Corte Ingles. 
Fuimos en autobús de línea desde Bilbao-Peñíscola, nos acompañó su perro Koofi.

Inma y yo con Koofi  en espera del bús.

El viaje fue un poco largo y en cada parada del bús  sacábamos al Koofi del transportín para darle de comer y sobre todo beber agua.
Cuando llegamos a Peñíscola un vecino de Manoli nos esperaba para ayudarnos con las maletas y llevarnos a la urbanización donde tiene la casa de Manoli.


Lo primero que hicimos fue organizar la casa, y ir a la compra para llenar la nevera, para que no nos faltara nada para alimentarnos. 

 Para comer una buena mesa ella la anfitriona, Manoli

Manoli  e Inma 

Aquí yo desayunando

Cada día salíamos después de desayunar, dábamos un buen paseo hasta llegar a la playa.




A la playa solíamos ir por la mañana y si salia un día nublado a caminar.

 

Aunque la zona urbanizada de Peñíscola se extiende unos 5 km por la costa, lo cierto es que casi todos sus atractivos turísticos se concentran en un punto muy pequeño: el Casco Antiguo, dominado por el Castillo del Papa Luna. Todo lo que hay que ver en Peñíscola a nivel patrimonial se encuentra allí, pero no hay que olvidar sus playas y calas, además de los senderos de la Sierra de Irta.

Por la tarde lo pasábamos en la piscina 

 Salíamos a pasear y tomar algo  por Peñíscola.


Tomamos algo en este hotel 




En casa descansábamos después de comer una buena siesta.










En una fuente de Peñiscola 
 

 
También salimos bien preparadas y de fiesta a  una terraza  en la  noche.






Celebramos un cumpleaños de Mari la vecina, y sus amigas 



Salimos de cena de picoteo con las amigas  por el casco antiguo.




En otro posts os mostraré fotos del casco antiguo de Peñíscola.

¡¡ Espero que os haya gustado!!