miércoles, 21 de septiembre de 2016

ARRUGAS EN LA SÁBANA " Al fin " II entrega del 18º Cp.

                      


  Salvador no se ha curado de la gripe y empeora por momentos, a pesar de estar de nuevo en la cama. Llama a su amada.

   — Hola Carmina, he tenido una semana imposible con toda esa tragedia y no he tenido tiempo ni de llamarte.

   — Salvador, si ha sido terrible todos estamos pendiente de las noticias, he leído la prensa y habéis seguido los acontecimientos en vuestro periódico día día, toda la actualidad. -Pero a otra cosa ¿Qué tal va  tu salud, cariño?

    —¡Mal! la fiebre no remite, me he cuidado poco esta semana y la gripe no se me cura, mi cuerpo no responde a los analgésicos, me temo que sin cuidarme y sin estar en la cama, no podré curarme. He llamado al médico y estoy en espera que venga a pasar la visita. ¿por qué no vienes a mi casa? estoy solo, Charo está visitando a su madre y yo necesito de tu compañía.

    — Enseguida voy, casualmente yo salía para mi estudio.

   Cuando llegó Carmina a casa de Salvador, el médico ya le había visitado, el pronóstico de su gripe  no era buena, había empeorado, la gripe ya es una neumonía y si no remite la fiebre con el antibiótico que le había puesto, tendría que ingresar en el hospital.  

   Salvador apenas pudo abrir la puerta, no se tenía en pie. Carmina le encontró muy desmejorado y le ayudó a meterse en la cama. Se sentó a la cabecera y le besó la frente.

   — Carmina te quiero, no sabes como te agradezco esta visita cielo, cuanto te he echado de menos, te necesito, te deseo, quiero estar contigo.

   — Si Salva, pero ahora tienes que cuidarte y hacer caso de lo que  te ha dicho el médico.

   — Aprovechemos el momento que estás aquí ¡ven abrázame!

  Carmina no se pudo negar, le acarició la frente y le besó en la mejilla. Salvador reaccionó y le atrajo hacia él, le devolvió el beso en la boca y la sostuvo entre abrazos.  

Carmina no quería forzar la situación pero, es que no veía bien a Salvador. Tampoco quería separarse de él y dejarle en ese estado.

    —¡Carmi, J`aime! como eres no me rehuyas. Ven amor, te necesito, hagamos el amor.  El médico me pinchó una inyección de antibiótico, estoy mejor y sabiendo que venias, me he tomado dos pastillas de Viagra.

  —¡Pero, Salva! ¿Cómo que has tomado dos pastillas? ¡eres terrible! ¿lo consultaste con el médico? no debiste tomar a la vez las dos medicinas, no sabes  que  reacción  te pueden  hacer.

  —¡Ya está hecho, aprovechemos el momento! quería probar los efectos de la Viagra estando contigo.  

    —¡Cielo estás loco!

    —¡Bella locura! te  adoro....

    Carmina se dejó llevar por ese impulso que todo lo puede en el amor. No hizo falta que él le quitara la ropa. Carmina se desnudó despacio como le gustaba a él, se quedó en ropa interior. Se metió en la cama, el periodista no tuvo que hacer nada más, Carmina tomó la iniciativa esta vez. Jugó con su cuerpo y Salvador se dejó llevar. Besó a muy despacio el torso de su amado. Jugó con sus manos, con susurros en la oreja mientras  le decía palabras cariñosas. 

  La pasión se volvió fuego en el momento que los dos cuerpos desprendían calor y olor, esto les atraía y con el deseo de encontrarse sus cuerpos se unieron. Muy despacio ella usó sus manos con delicadeza, tocó el falo a Salvador. Tenía miedo a que el periodista no reaccionara en su estado. Fue todo lo contrario, las pastillas de Viagra, estaba haciendo su efecto. Por primera vez desde que ha estado con Salvador,  pudo sentir su falo erecto dentro de ella. El vaivén  de sus caderas en unísono. El baile de sus cuerpos unidos, el roce, las caricias, musitando palabras de cariño al oído, sus jadeos eran música celestial. Carmina supo que era sentir a Salvador, hombre, sin dejar de ser sensual y sensible. Se retorcía de gusto sus manos buscaron de nuevo  la sábana, no la arrugó de rabia sino esta vez de placer.

  El momento sublime, que alargaron el mayor tiempo posible. Por primera vez Salvador eyaculó dentro de ella, se abrazaron, se besaron una y otra vez. Por primera vez Carmina supo que su amor por Salvador  no era una locura, y por primera vez  pudo sentir que su amor  por él iba  más  allá de su mente porque mandaba el corazón. 

   Carmina estaba contenta, Salvador mantenía la erección más  allá del tiempo, ella estaba agotada y Salvador extasiado de tanto placer. 

    A la vez su respiración fue del goce al jadeo, y... del jadeo a un paro respiratorio. Un dolor en el pecho dejó a Salvador sin respiración, Carmina asustada llamó  a urgencias y se lo llevaron  sin conocimiento
en ambulancia al hospital donde Salvador  llegó  sin vida. 

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