martes, 20 de septiembre de 2016

ARRUGAS EN LA SABANA " Por fin " II entrega del 18º cp. y fin

  
La alcoba, cuadro pintado por la pintora
                          
   Salvador llevaba un tiempo con la salud mermada por la gripe. Tuvo que ir a trabajar con fiebre. El atentado terrorista en Madrid  tenía a todo el equipo de la prensa en activo. Salvador empeoró y tuvo que quedarse en la cama porque la fiebre no se le iba. Sus hijo estaban en la universidad, su mujer cuidaba a su madre y él estaba solo en casa en la cama.

   Carmina estaba en su mente, no había podido estar con ella hacía tiempo. Desde que el médico le había recetado Viagra, las reservaba para estar con ella. Tenía tantas ganas de ver a Carmina. Las pastillas como le había recomendado el médico las tenía que tomar media hora antes de tener una relación. Salvador tomó una un día a solas, su reacción fue buena, su pene tuvo una erección y se alivió masturbarse, pensando en Carmina, no le costó eyacular. La necesitaba a su lado y ahora más que nunca. Cogió el móvil y la llamó.

      — ¡Hola Carmina! estás  sola?

    — ¡Si!  ahora voy a ir mi estudio. ¿Y  tú cómo llevas la  gripe?

    — ¡Mal! sigo con fiebre, me encuentro en casa en la  cama  ¿por qué  no  vienes? deseo tanto verte

    — ¡Vale! enseguida llegaré, cogeré en el bus que pasa  ahora.

Carmina llamó a la puerta, él la estaba esperando. Se miraron a los ojos, se dieron un abrazo y se besaron largamente.

      — ¡Carmi  amor, qué ganas  tenía  de  verte!  ¡estar contigo! cada vez se hace más largo el tiempo, que  poco  nos  vemos.

   — ¡Ya, cielo! no es fácil vernos, desde que  trabajas en Donosti. La situación ha cambiado, es difícil vernos y debemos  tener  mucho  más cuidado.

    —Tenemos que hablar del tema, pero cariño  vamos aprovechar el tiempo ahora. Me acabo de tomar una pastillita de Viagra.

   Juntos se fueron al dormitorio e iniciaron el baile del amor. Carmina se dejó llevar por el encanto de la pasión. Salvador se desprendió del pijama, ella se quitó la ropa quedando en ropa interior, llevaba puesto el conjunto de sujetador y braga que a él tanto le gustaba. Se unieron en un abrazo, los besos no faltaron en la ceremonia de entrega del uno al otro. Los labios de Salvador rozaron el cuello de su amada y ella le susurraba al oído palabras de amor que le sonaban a música celestial. 

  Fueron despacio, sin prisa notando cada caricia, cada latido, cada beso, cada susurro, el propio olor corporal que despierta feromonas hizo su efecto. Sus cuerpos se unieron y bailaron al unísono sin prisa, disfrutando uno del otro de cada centímetro de piel. El goce y placer era dulce como la miel. Carmina notó el pene erecto y lo introdujo en su vajina. Maravillaban del placer que sentían, era lo que esperaban. 

   Esta vez las  arrugas en la sabana  fueron de placer y no de rabia, cuando Carmina las arrugaba. Esta vez fue distinto sintió a Salvador como nunca lo había sentido. El roce del pene en su interior, hizo que Carmina llega al éxtasis repetidas veces. El flujo seminal de Salvador se vertió en su interior llegando los dos a la vez a ese clímax tan deseado. Poco a poco descansaron. Comentaron el disfrute con besos y caricias mientras que Salvador le acariciaba los muslos, ella le daba besitos en el torso.

     — Carmina, menos mal que al fin te hice caso, mi miedo a enfrentarme con la realidad me tenía paralizado, estar contigo me animó a consultar al médico. Pensé que mi problema era por no tener relaciones seguidas. Con lo poco nos hemos podido ver. Con Charo no mantengo ninguna relación hace tiempo, mi vida sexual no era la adecuada.

    — Es que hay que consultar al médico los problemas, aunque sean sexuales cuando no funcionan, esto un problema de salud y tanto  como la salud del cuerpo, la salud sexual es importante, hay que consultar cuando no van bien. Me alegro que esa pastilla te ayude  a recobrar tu  disfunción eréctil.

     — Carmina ya se que no es el momento pero deseo vivir contigo. Tengo pensado separarme de Charo y debemos solucionar  nuestra  vida irnos  a vivir juntos. No quiero forzarte pero tu debes  hablar con Joan y plantearle lo nuestro.

      — Salvador ya hablaremos en otro momento se me está  haciendo tarde, he de irme.

   Carmina trató de eludir en ese momento hablar con Salvador, sus pensamientos a pesar de quererle  iban por otro lado. Ella ya había cumplido con el trato que había prometido a Charo, quería que Salvador volviera con su esposa. Sabía que le iba a costar mucho ahora dar ese paso atrás, pero era lo mejor para los dos matrimonios. Sus parejas no tenían la culpa de que ellos se enamoraran, tenía que haber cortado antes esta relación. Estropear  dos  familias, revolucionar a los niños, sus hijos adolescentes y quizás no entenderían que el amor no siempre dura entre las parejas. Y si lo comprendieran no querían que sus padres se separasen.

   Carmina llegó a casa, quiso contarle a  su marido lo que pasaba, pero no pudo, Joan era un buen hombre un maravilloso padre y un excelente marido. No quiso hacerle daño contandole todo. Callar sería lo mejor. Tendría el secreto bien guardado.

La pintora  habló con Salvador, él comprendió lo que Carmina decidió. Sabía que algo así pasaría. Hablaron mucho y entre los dos decidieron que la amistad estaría entre ellos. Porque la pasión se podría enfriar, pero el amor perdurará entre los dos.  Hicieron la promesa de seguir siendo amigos y que siempre se iban a  querer.



FIN




Mº Carmen Píriz García - registro: 0910304797905




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