domingo, 18 de marzo de 2018

Exposición de Eduardo Arroyo en el Bellas Artes de Bilbao

El viernes no solo fuimos al Museo Guggenheim sino que hicimos otra visita al Museo de Bellas artes. En este caso vimos parte de la última obra de Eduardo Arroyo artista hoy vivo. La explicación de las obras con guía nos ayudó a conocer a este pintor y el concepto de su obra que deja libertad del conocimiento a la explicación y punto de vista de la guía y para nuestro entendimiento.

El Museo de Bellas Artes de Bilbao presenta, con el patrocinio de BBK, la exposición Eduardo Arroyo. Le retour des croisades, en la que se reúnen 44 obras del artista, algunas de ellas realizadas este último año coincidiendo con su 80 cumpleaños.
Para entender al Eduardo Arroyo del siglo XXI, es preciso hacer una parada en 1910. Entonces, Zuloaga pintó La víctima de la fiesta, esa lenta cabalgada con derrota a cuestas de un picador sobre un caballo herido. “Me obsesioné durante meses con ese cuadro y empecé a pedir fotografías de manera compulsiva”, asegura. El resultado fue una respuesta que se enfrenta hoy en el Museo de Bellas Artes de Bilbao a esa imagen primigenia: El regreso de las cruzadas, una de las últimas obras de Arroyo, capital para entender al artista en su último periodo.

La viítima de la fiesta de Ignacio Zuloaga
La obra de Ignacio Zuloaga es parte de la colección del museo de Bellas Artes. Lo cedió en depósito la Hispanic Society de Nueva York, su propietaria, en 2007. El caso es que ahí dialogan ambas hoy, pared contra pared, con una elocuencia que corta el ánimo y acelera reflexiones sobre las quejumbres colectivas. Mientras lo pintaba este pasado invierno en Madrid, Arroyo se identificaba con ese gesto de cabreo del picador. “Es España…”, contaba en su estudio.

En 1994 la entonces recién creada sala BBK del Museo de Bellas Artes de Bilbao acogió la exposición Eduardo Arroyo. Tamaño natural, 1963-1993 que, a modo de retrospectiva, reunía un amplio grupo de pinturas de grandes dimensiones -grandeur nature- del artista madrileño. Casi 25 años después, se presentan en el mismo espacio expositivo pinturas y esculturas creadas por Arroyo en los tres primeros lustros del siglo XXI, con especial atención al fabuloso esfuerzo creativo desplegado por el pintor mientras preparaba la gran exposición individual de su obra celebrada este verano en la Fondation Marguerite et Aimé Maeght de Saint-Paul-de-Vence (Francia).

Puede que a Miguel Zugaza, director ahora de la pinacoteca bilbaína tras dejar su cargo en el Prado, se le ocurriera ese duelo de óleos para conformar la exposición que estará hasta abril en su museo. En cuanto vio esa reciente obra en la que el autor desplegaba una despensa panorámica plagada de paisajes castellanos, atravesada por la lanza mustia del picador con su terca cara de desgarro, debió pensar: Y si lo enfrento al original...

La invención sin aliento, el reto contra el pesimismo con píldoras de entusiasmo ante nuevos proyectos que le tocan la puerta a sus 80 años. Todo sea con ánimo de no dejar que la cara del picador que regresa de su cruzada le robe la sorna, ni la sonrisa de pícaro. Le sobran razones para no encontrar esperanza, pero resiste riéndose un poco de todo. De ahí este duelo de personajes. El suyo y el de Zuloaga. “Ambos retornan de una batalla, que en este país tenemos casi siempre perdida”.

Eduardo Arroyo  delante de la obra "Le retour des croisades"
Pero ahora anda alegre, optimista. Al menos consigo mismo. Cerró su antológica en la Fundación Maeght de Saint-Paul-de-Vence (Francia), a la que han acudido cerca de 100.000 personas y abría con su obra más reciente -la que ha producido en el siglo XXI- esta de Bilbao, donde regresaba al mismo lugar en que expuso hacia 1994 su muestra Tamaño natural.
Aquella fue ideada por él junto a Zugaza. Y ambos han regresado al mismo espacio, retomando un viaje por etapas sobre su obra, con el ánimo más alto que el picador de Zuloaga. “En esta muestra, Arroyo reúne a su parnaso”, asegura Zugaza. Se refiere a su corte intemporal de mitos, leyendas, artistas, boxeadores y literatos… De don Juan y doña Inés encerrada con candado a Cassius Clay. De Balzac y Delacroix, a Mickey Mouse y el indio Jerónimo. De Van Gohg y Oscar Wilde a Shakespeare y James Joyce. De Frida Kahlo a Cyrano… Enmarcados entre burbujas de surrealismo y lingotazos de pop art. Pero siempre reconocibles dentro de la personalidad de este artista que escribe con pinceles y da brochados con estilográfica. Capaz de hacernos comulgar su Cordero místico acompañados en la liturgia por sátrapas a carboncillo y héroes de la modernidad.
O que habita espacios íntimos en su territorio de Laciana (León), como bien sabe y certifica la gran experta en su obra, Fabienne di Rocco. Es la comisaria de la exposición, autora de Eduardo Arroyo y el paraíso de las moscas, recién publicado por La Fábrica. Allí, entre los montes que rodean su casa en Robles, encuentra materia para su escultura, presente también en la exposición.

La escultura 'Falstaff  Orson Welles' (2015).
La escultura 'Falstaff

Sale a buscar piedras que el mismo escoge por su forma y singularidad. Sin idea preconcebida ni mecanismo de transferencia las desbasta con pica y las trabaja con cincel plano para que expresen aquello que llevó a su elección”, asegura Di Rocco. Y así, Arroyo resume el paréntesis que aúna la prehistoria con la modernidad, apegado al escondrijo de su infancia. Pintura, dibujo, escultura. Gran y pequeño formato. “Técnicas propias, como collages hechos de fotografías y fragmentos de sus paletas”, destaca Zugaza.

                                                                          
Considerado uno de los principales representantes de la figuración narrativa que renovó la pintura europea a mediados de los años sesenta, Eduardo Arroyo (Madrid, 1937) es autor de una obra llena de referencias literarias y autobiográficas en la que se mezclan el humor, la crítica política y social y la fascinación por la cultura visual. Su primera vocación fue la literatura y, además de pintor y escultor, ha desarrollado también una fecunda carrera como dibujante, escenógrafo, ilustrador, diseñador de carteles y grabador.

Su Reflexión Espiritual del Cordero Místico
A lápiz y sobre papel vegetal, el artista ha representado en 21 dibujos, y a tamaño original, los paneles del Polítiptrico de Gante, considerado icono del arte flamenco y culminación del desarrollo de la pintura al óleo.
El símbolo reiterado de la mosca como sello de identidad del artista, coros evangélicos con gafas de sol, y figuras de dictadores históricos acudiendo a adorar al Cordero, constituyen una pequeña parte de los elementos personales que aporta la visión del artista a la obra original, que se conserva en la catedral de San Bavón de Gante (Bélgica).

Imagen de una de las obras del pintor Eduardo Arroyo llamada 'Detalle el Paraíso de las Moscas
Aunque en sus últimas obras ha dado rienda suelta a sus pasiones literarias y artísticas y ha creado una excepcional galería de retratos de personajes a veces reales, a veces imaginarios (Dante, Don Juan Tenorio, Cyrano de Bergerac, Balzac, Van Gogh, Joyce, Orson Welles), su trayectoria creativa ha estado siempre muy influida por las circunstancias políticas y culturales de la historia española y europea de mediados del siglo XX, que no ha dudado en utilizar como material para su trabajo artístico. Así, el título de la exposición, Le retour des croisades, se corresponde con el de uno de los grandes lienzos pintados por Arroyo en 2017, una alegoría de la situación española actual concebida también como un homenaje-parodia del monumental cuadro de Ignacio Zuloaga La víctima de la fiesta(1910). Ambas obras, original y pastiche, se muestran aquí por primera vez juntas.


Los homenajes a la historia de la pintura y a los pintores se suceden a lo largo de la exposición, como es el caso de La lucha de Jacob y el ángel (2011-2012) inspirados en el gran mural de Delacroix para la iglesia de Saint-Sulpice de París; Cordero místico (2008) versión a tamaño natural del célebre políptico de Gante de los hermanos Van Eyck; o sus particulares homenajes a Van Gogh –Van Gogh sur le billard d´Auvers-sur-Oise (2016-2017)– y al pintor suizo Ferdinand Hodler –Ferdinand Hodler et son modèle (2016)– .
El Unicornio de Laciana
Finalmente, la exposición presenta en la sala BBK una amplia selección de las esculturas realizadas por Arroyo durante los últimos años. Se trata de piezas, como el Unicornio de Laciana  (1999) con la que se inaugura el recorrido, creadas en plena naturaleza con distintos materiales (troncos, bloques de piedra) procedentes del valle leonés de Laciana, donde el artista fijó su residencia estival tras su regreso a España a finales de los años setenta.
Entre las obras que completarán la exposición destacan Autorretrato (2011), El rapto de Europa (2014), Poissonnière (2015), La vie à l´envers. Paimio. Homenaje a Alvar Aalto(2016), Gerónimo / Cyrano de Bergerac (2016), Arthur Quiller - Couch dit Q. What odds?(2016) o Sylvia Beach fête la publication d´Ulysse dans la cuisine d´Adrienne Monnier (2016).

Se acerca  al arte pop norteamericano e inglés


Un video de algunas de sus obras 

La información la recogí de internet en esta página. Si queréis ver  más  sobre  este  pintor os pongo un enlace: 
https://www.google.es/search?q=eduardo+arroyo+obras&source=lnms&sa=X&ved=0ahUKEwjW5eCQlfTZAhVKvRQKHaZ-BR 
La muerte de Van Gogh

Nos dio tiempo de ver la exposición de Goya  pero esta la pondré en otro post.





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