martes, 5 de septiembre de 2017

Visita a Pedraza

Hoy voy a seguir con el viaje que hicimos por tierras segovianas. Una vez de visitar la ciudad de Segovia, El Palacio Real de la Granja de San Ildefonso donde comimos un buen cochinillo, por la tarde ya de regreso a casa visitamos Pedraza. Un pueblo que deseaba visitar para poder ver el museo de mi paisano Ignacio Zuloaga que tiene en ese pueblo. Llegamos al pueblo y la exposición de Zuloagas el domingo por la tarde estaba cerrada. Callejeamos el pueblo y en estas fotos os voy a mostrar parte del lugar. 

                 Pedraza                                  
Pedraza desde el aire, foto archivo


Pedraza, uno de los pueblos mas bonitos y famosos de Segovia declarado Conjunto Monumental en 1951, no sólo es su también conocido y hermoso castillo. Pedraza es mucho más. Calles empedradas, un casco antiguo en perfecto estado de conservación y su Plaza Mayor.

Plaza Mayor de Pedraza

La Plaza Mayor de Pedraza nos recibe bella y serena, sin ornamentos. Solo se adorna con las casas castellanas que la rodean y la forman, con la iglesia de San Juan Bautista y su torre y los soportales de las casas que antiguamente fueron casas blasonadas durante el S.XVI.
La iglesia presenta una tribuna, al igual que el ayuntamiento; desde ellas se podían ver las corridas de toros, procesiones o cualquier acontecimiento.

Un poco de Historia

Ardua y compleja tarea es indagar en la historia de Pedraza, la Petraria romana. La torre de la iglesia parroquial de San Miguel domina el caserío que se aprieta dentro de la muralla que la rodea. Fortificaciones, dos: La Puerta de la Villa y el famoso castillo.

Puerta de la Villa 

Es la Puerta de la Villa, única entrada al caserío, debía de estar continuamente vigilada para control de personas y bastimento de toda clase.

En la Historia general de España, mandada componer por el rey Alfonso X El Sabio se dice: “Trajano fue español e natural de una villa de Extremadura, que a nombre Pedraza”.

Durante la dominación musulmana es citada como temporal residencia del califa de Córdoba Abderramán (731-788).
Detalles de las casas medievales  en la plaza 


Plaza Mayor e iglesia















Uno de los puntos clave de Pedraza es su Plaza Mayor. En ella se encuentra la Iglesia de San Juan Bautista como lugar turístico, pero además hay multitud de bares y restaurantes para comer o tomar algo.
Si Pedraza siempre aparece en las listas de los pueblos más bonitos de España, su Plaza Mayor también aparece en la lista de las más bonitas. Toda medieval, con soportales y casa bajas de color tierra. Creo que es una de las Plazas más despejadas que he visto. Supongo que influye el tema de que no dejan aparcar coches. Bueno, en realidad no dejan aparcar coches con todo el pueblo, solamente a residentes. Eso hace que el pueblo siempre tenga un aspecto limpio y acogedor. Desde la plaza se puede llegar en pocos minutos al Castillo de Pedraza.

Castillo de Pedraza, foto archivo 
Reconquistado el territorio musulmán por Alfonso VI, Pedraza perteneció a señores de la cercana Sepúlveda, luego al obispado de Segovia, (Bula de del papa Calixto, 1123). Hasta la casi mediada la tercera centuria del siglo XIV fue villa de realengo.
Entonces, Alfonso XI la donó, en señorío, a su hijo don Fadrique. Volvió al pronto a estar sometida al Monarca.
Más tarde, cuando Enrique de Trastamara hubo de premiar a quien le ayudó en la lucha fraticida con su hermano el rey don Pedro, (23-03-1369), a don Fernando Gómez de Albornoz le fue entregada Pedraza en señorío. 
Juan I, hijo de Enrique II el de las Mercedes, entregó villa y castillo a García González de Herrera. Las armas de los Herrera están presentes en el muro del castillo.

Calles de Pedraza
Ayuntamiento
La iglesia de San Juan Bautista es una construcción religiosa que se encuentra en la Villa Medieval de Pedraza, en la provincia de Segovia, en la Comunidad Autónoma de Castilla y León. Se encuentra situada en uno de los lugares más hermosos de la localidad, en plena Plaza Mayor. Es un templo de estilo románico que ha sido restaurado en numerosas ocasiones debido a las incongruencias del tiempo y que, aún así, conserva una buena parte de su construcción original. Uno de los elementos de mayor importancia es la torre de enorme altura que sobre sale destaca del resto de la edificación por su doble arquería en sus último cuerpos. El ábside también ha sobrevivido al paso de los años. Debido a las numerosas restauraciones la iglesia está dotada de un importante valor decorativo de estilo barroco.


Iglesia de San Juan Bautista 

El siglo XV marca el fin de la posesión de esta familia. Doña Blanca de Herrera, hija única de don García, llevó el señorío de la villa en su dote matrimonial al casarse con don Bernardino Fernández de Velasco, II condestable de Castilla, III conde de Haro y I duque de Frías (27-07-1472). La casa de Frías lo vendió a vecinos de Navafría, y éstos María González Vicente y sus hijos Victoriano y Eloy García González quienes lo entregaron a Ignacio Zuloaga, como quedó dicho.
Casa blasonada con balcón de esquina

Casa blasonada




Todas las calles hacia la plaza Mayor


Desde cualquier calle que sale de la plaza, debe pasearse para impregnarse del polvo de los siglos; casas de piedra, de sillares y mampuesto en las fachadas. Una de ellas nos llevará al castillo. 

























                          Murallas y castillo                         



Quizás a los inicios del siglo XI se edificaron las defensas que rodearían el caserío. En el siglo posterior, Pedraza ya estaba totalmente cercada por fuerte muralla. Por la zona más practicable se abrió una puerta –torreón fortificado-, la que actualmente existe, que con el castillo, en el lado opuesto, eran defensas formidables. 

Con el tiempo, el carcelero era el encargado de abrir y cerrar la puerta al ponerse el sol y al amanecer, tarea que continuó hasta el primer cuarto del siglo XX. Allí había de vivir. Pero esta falta de huecos fue muy positiva para ubicar en ella la cárcel. Salvado el espacio que ocupa el arco de la puerta, las estancias se sitúan en niveles distintos. Alguien ha señalado que la cárcel de Pedraza en una de las más tétricas de Castilla.

Castillo, foto archivo


Pedraza es una de esas villas que engrandecen por su carácter no sólo a Castilla, sino a España. La plaza es una de la mas hermosas y auténticas de la región; nada hay en ella ajeno a la época, se muestra tal fue en pasados siglos.

Paisaje desde el castillo

























Posada, farmacia, cantinas, iglesia, ayuntamiento, alguna casa principal. Soportales sobre pilastras harto esbeltas –anárquica variedad de columnas dispuestas al mediodía y poniente, ofrecían cobijo tanto a los sufridores de ardores de sol como de celliscas invernales.


Pedraza, foto archivo 








  
 Enlaces del museo en Pedraza y pinturas de Zuloagas
 http://www.museoignaciozuloaga.com/es/   


 https://es.pinterest.com/pin/558305685038033544/?lp=true                        
                                              Información escrita por Mariano Gómez de Caso

 Museo de Ignacio Zuloaga en Zumaia


Museo de Zuloaga en Zumaia 

Entorno del Museo desde el espigón
















Obras de Ignacio Zulozaga que tiene en el Museo del Castillo de Pedraza, que no pudimos ver. Sin Enbargo en Zumaia en su casa de verano allí he ido una vez y tiene muy pocas obras.

Video de Ignacio Zuloaga





Interior del museo en Zumaia


Os  pongo otros enlaces de la misma excursión por  tierras segovianas.







 ¡¡Espero que os haya  gustado !!

viernes, 1 de septiembre de 2017

Relato " La exposición de Basilio"



La afluencia de la gente para las dimensiones de la sala de exposición de obras pictóricas es reducida. Del rectángulo que conforma las paredes cuelgan cuadros de carácter monotemático. Paisajes otoñales se tiñen en contadas ocasiones con la policromía y luz de la exuberancia estival. Centenarios puentes que conducen al bucólico sosiego rural, húmedas alamedas flanqueadas por hileras de hayas, un viejo puerto de aguas mansas y oscuras permiten intuir el aceptable talento artístico de Basilio, un hombre de estatura media, calvo sin expresiones emocionales a quien se le supone en la inauguración de la exposición. No obstante está al tanto de los que se acercan a la sala y ni siquiera duda en escanciar un vino de cosechero  en lamentables vasos de plástico a visitantes desconocidos.

Una elemental atención a los gestos y movimientos de la concurrencia permite clasificar a los asistentes en diferentes tipos: los amantes de la pintura y conocedores de sus técnicas apenas se mueven. Como si colocados en ángulos simétricos, abarcaran de un vistazo el estilo siempre igual, que genera diversas formas en los lienzos. El segundo grupo está formado por curiosos o por quienes no pueden eludir algún compromiso. Observan el arte con indiferencia, están más atentos a los canapés de la mesa y hablan mucho con los presentes, pero sin referirse algunas a las exquisiteces artísticas.

La penúltima clase de asistentes la conforma los seudos intelectuales, es decir, aquellos que pretenden rellenar sus carencias imaginativas y técnicas, con fingidas poses de entendidos o diestros en tales materias. Su compostura les lleva a colocarse frente a los cuadros con ceño fruncido y expresión interesada, pero les delata el rabillo del ojo más atento a sí la gente les mira y al significado de esa mirada. Por último están los enamorados, pero de esta especie hablaremos más adelante.

 Observo a Basilio. Una chica joven de rostro ovalado está frente a él. Apenas cruzan unas buenas frases entre sí. La fresca sonrisa de la muchacha, sin duda una componente más del gremio de artistas, contrasta con el ademán taciturno del pintor cuyas aviesas y disimuladas miradas a la concurrencia busca hallar un tono de voz elogioso o alguna especial dedicación a cualquiera de los lienzos que pudiera traducirse en la inmediata compra de un cuadro.

Apenas he saludado a Carmina, cuando se me planta adelante un viejo conocido, muy amigo de mi familia a quien no se me hubiera ocurrido imaginarle presente en el acto.
Un breve y educado intercambio de palabras protocolarias, me permite ahuyentar el importuno en cuestión y continuar con la pintora el recorrido, cuadro a cuadro, a lo largo de la sala.

Carmina con la cabellera recogida en una coleta y ataviada con pantalones y chaqueta en tonos oscuros, me introdujo con sus comentarios aleccionadores en el intríngulis de la sabiduría artística.

-¡Salvador! mira ese precioso contraste de luces... ¡Qué logrado está el reflejo de los árboles en el suelo empapado por la lluvia...! Qué perfección cromática en el ocaso del sol...!

 Mi mirada se dirige con inusitada rapidez de los cuadros a su rostro y de su figura a los lienzos. Me gusta el arte en cualquiera de sus expresiones, pero me agrada más la compañía de esta mujer. Su cara de piel brillante me regala una sonrisa juraría que si intuición femenina está leyendo mis pensamientos hasta con lectura deletreada. Intento esforzarme por apartar de mi mente cualquier idea que no me relacione con la pintura. No puedo. Me resulta imposible. La contemplo una vez más y la encuentro arte en estado puro. La belleza de un cuadro, arte relativo, se capta por medio de las fibras de muestra personalidad sensible, pero para el amor que transforma a la persona querida en la  quintaesencia del más bello colorido y de los trazos más perfectos es necesario algo más. Es menester la locura, el alejamiento de la realidad y fantasía, entre ficción y verdad. Sólo así somos capaces de sumergirnos en lo más divino. Que se le ha permitido experimentar al ser humano, el amor ciego y total, Es evidente que pertenezco a la categoría de los que se acercan a la sala de exposiciones motivado por el enamoramiento. El arte es Carmina, los lienzos simples emanaciones suyas.

Poco a poco, los sonidos ambientales, los comentarios de la gente, las entradas y salidas de las personas, las luces, se transforman en algo lejano, extraño, que percibo vagamente en una confusa conciencia marginal. Sólo me importa ella, sólo me interesa Carmina. Mi atención se reduce a un cono de luz de las representaciones circenses a su pura presencia y a la variada gama de sensaciones que experimento en su compañía. Siento que la pasión crepita en mi encendido corazón. Rozo su costado con dedos trémulos.

 -¿Qué te parece este cuadro, Salvador? Interrumpe la pintora mi emotivo ensueño.

-¡ah!¡Eh!, Muy bonito, muy bonito- apenas he acertado a balbucear. Contemplo su rostro, admiro la figura de esa mujer donde ya todo es silencio a pesar del ruido, donde a pesar de las luces no hay más claridad que su sonrisa, donde en medio de la gente permanezco a solas con ella.



Capítulo suelto que no he metido en la novela Arrugas en la sábanas.


VIAJE A SEGOVIA

Como el anterior post os mostré las fuentes del palacio de la Granja de San Ildefonso, hoy voy a seguir con esta excursión.  Aparte de visitar la Granja fuimos a  Ávila y Segovia. 
Ahora os paso a contar esta excursión y mi paso por Segovia que ha sido en tres ocasiones; una con mi marido y mis hijos, la segunda con una amiga en la excursión de la Asociación de Artistas Eibarreses y la tercera con mis amigas. Los que vivís en España posiblemente hayáis visitado esta provincia y para los que  vivís lejos os la voy a  acercar un poco. 


Segovia
Acueducto  y  Segovia, foto archivo 

Segovia es una ciudad española en la parte meridional de la comunidad autónoma de Castilla León. Se sitúa en la confluencia de los ríos Eresma y Clamores, al pie de la Sierra de Guadarrama.
La ciudad vieja de Segovia y su acueducto fueron declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1985. El acueducto de Segovia de 818 metros de largo, es considerada la obra de ingeniería civil romana más importante de España, y es uno de los monumentos más significativos y mejor conservados de los que dejaron los romanos en la península ibérica.

Grupo de amigas esperando al guía 

Acueducto, donde partimos la visita













Además de hacernos la fotografía bajo el monumento, podemos fijarnos en muchos detalles curiosos. Por ejemplo, la perfección del corte de las piedras o apreciar la ausencia de cualquier material que las mantenga unidas. Cada una de ellas (de hasta dos toneladas de peso) simplemente está colocada una sobre otra, demostrando la perfección del trabajo de los romanos. Si nos fijamos, veremos que salvo algunas de las inferiores, el resto tiene muescas en sus laterales. Son las marcas que quedaron tras su arrastre y elevación.

Acueducto 
Segovia es una Ciudad Patrimonio de la Humanidad con monumentos únicos que por sí solos ya merecen una visita. Sin embargo, una vez en Segovia descubriremos que la ciudad ofrece mucho más. Un barrio judío, casas señoriales, panorámicas de ensueño y un cinturón verde para pasar un buen rato paseando bajo el sol. Con esta ruta, vamos a intentar conocerla en un día. Desde el Acueducto, marchamos hacia el barrio Judío tomando la calle de Cervantes y continuamos por Juan Bravo hasta la Puerta de la Luna que nos da acceso al Paseo del Salón. En el camino, nos fijaremos en las fachadas de los edificios y en su característica decoración, normalmente de motivos geométricos y vegetales. Son muy variados y estéticos. También veremos la iglesia de San Martín, claro ejemplo del arte románico de Segovia, y la Casa de los Picos. Algunos de los patios de las casas de esta zona también merecen una visita, como el de la Casa de los Del Río.


Desde el mirador de  la Canaleja 

Junto a la Casa de los Picos se encuentra el Mirador de la Canaleja, pretil de piedra construido en el siglo XIX para eliminar un pasadizo cerrado que conducía al barrio de San Millán.
Se trata un mirador privilegiado desde el que se puede contemplar el hermoso barrio de San Millán con los tejados típicos de las antiguas construcciones segovianas preparados para las grandes nevadas tan frecuentes. También podremos observar la Iglesia de San Millán y San Clemente. Al fondo, las tierras sembradas de cereales y girasol y, en el horizonte, la montaña de la Mujer Muerta, nombre que reciben las montañas que al sur de Segovia forman parte de la Sierra de Guadarrama y que han inspirado tantísimas leyendas. Nos llamó la atención la colocación de las tejas hacia arriba colocadas para la nieve. 

Plaza de Medina del Campo y San Martín


Plaza de Medina y  estatua  juan Bravo 

Iglesia de San Martín











Seguimos caminando por la Calle Real segoviana y llegamos a la Plaza de Medina del campo, donde vemos la Iglesia de San Martín del siglo XII, un antiguo palacio de los Tordesillas del siglo XV, el Torreón de Lozoya de los siglos XIV y XVI, la Casa de Solier y la Casa de Bornos del siglo XVI de estilo renacentistas. Sin lugar a dudas, una plaza que te remonta 5 siglos en el tiempo y que merece que nos detengamos a contemplar este conjunto arquitectónico.
Plaza Mayor y Catedral
Interior de la catedral
Catedral y plaza    







La Plaza Mayor es el corazón de Segovia, aquí encontramos el Ayuntamiento, la nueva Iglesia de San Miguel, ya que la anterior estaba ubicada en el centro de la plaza y sufrió un hundimiento y la trasladaron a uno de sus laterales. En la Plaza Mayor podemos ver también la Catedral de Segovia, y unos cuantos bares y restaurantes donde turistas y locales se encuentran a tomar el aperitivo.
La Catedral de Segovia es de estilo gótico tardío, se comenzó a construir en 1525. La fachada principal es conocida como Puerta del Perdón y en la torre del campanario vivió el campanero hasta el siglo XX, menudas vistas tenía! El interior de la Catedral alberga 18 capillas y unas bonitas vidrieras del siglo XVI que merecen una visita.


 Alcazar de Segovia 
Alcazar, foto archivo


El grupo en el Alcazar 


Yo  ante el Alcazar


Ubicado en la confluencia de los ríos Eresma y Clamores, la primera referencia que existe por escrito de su existencia es cristiana y data de principios del siglo XII. Fue construido sobre una roca, que indica su original empleo militar. Sirvió de residencia para Alfonso VIII. En el siglo XIII el edificio adquirió aspecto gótico con la intervención de los arquitectos de Juan II y Enrique IV. La última fase arquitectónica la sufre en el año 1.587, de la mano del arquitecto Francisco de Mora, posiblemente en colaboración con Juan de Herrera, que realiza el Patio Principal y La Escuela de Honor. En 1.764, Carlos II establece aquí el Real Colegio de Artillería. El edificio posee numerosos pasadizos secretos que bajan hasta el río y comunican con algunos palacios de la ciudad.

Mi familia en nuestra primera visita a Segovia
En el interior del Alcazar hay muchas salas entre otras las mas importantes: Sala del Palacio Viejo, Sala de la Chimenea, Sala del Trono o del Solio, Sala de la Galera, Sala de las Piñas, Cámara Regia, Sala de los Reyes, Sala del Cordón, Sala de Armas o Armería, Museo del Real Colegio de Artillería, Capilla

Una de las vidrieras del Alcazar
El grupo atiende las explicaciones del guìa

Triptico del Bosco
Otro tríptico 

 Vistas desde la muralla alrededor del Alcazar 
Vistas de extramuros  
 La judería de Segovia

Barrio Judío, Foto Archivo

La judería de Segovia se encuentra en lo que es ahora la zona comercial. En su momento llegó a haber 5 sinagogas, pero en la actualidad solo se conserva la que fue la Sinagoga Mayor, que en la actualidad es el convento de Corpus Christi.
Este antiguo barrio de Segovia te transporta en el tiempo, especialmente si lo visitas en las condiciones adecuadas, con la menor cantidad de gente posible. Para ello mejor aprovechar las primeras y últimas horas del día (de noche es aún más fascinante). Es muy fácil imaginar cómo vivían aquí los judíos y la estrechez de sus calles y rincones dan la sensación de estar en otra época, pocos bares o tiendas y los que están perfectamente integrados para no romper el encanto.

Antigua Sinagoga Mayor



Amigas al paso de  barrio judío 
Sinagoga


Es la sinagoga que mejor sconserva de Segovia. Se cree que su construcción es del siglo XIII y estuvo funcionando como sinagoga hasta 1410, cuando la convirtieron en iglesia católica.
Las fotos de archivo y la documentación son de turismo y Wikipedia


Restaurante donde hemos degustado un buen cochinillo en varias ocasiones 


Cochinillo asado 

¡¡Espero que os haya gustado!!

 Otros enlaces de post de la provincia de Segovia.

Palacio Real de la Granja de San,Ildefonso