Cuando llegamos a Portovenere nos día algo de tiempo para ver lo cercano al puerto, antes de subir a la lancha para regresar al crucero.
El Golfo de La Spezia, por la urbe al final del mismo, tiene el sobrenombre de Golfo de los Poetas, pues en estas riberas vivieron dos grandes poetas de principios del siglo XIX, Shelley y Byron.
Dicen que Lord Byron nadaba desde aquí para visitar a Shelley en San Terenzo, una hazaña que es difícil de creer pero que no resta ni un ápice de credibilidad a las vistas y la sensación de bajar a pie de mar para contemplarla.
Detrás de las preciosas casas que miran al puerto, hay un Portovenere de estrechas pero vivas callejuelas, donde los 4000 habitantes de la villa viven su día a día mientras los turistas pasean por ellas.
Podemos recorrerlas desde la Porta del Borgo, la principal puerta de acceso a la ciudadela, y una literal esquina amurallada de Portovenere.
Os dejo un enlace para conocer las maravillas del Mediterráneo.
Embarcamos hacia las 16:30 h. merendamos y vimos este atardecer antes de partir de Portovenere. Y después nos preparamos para la Noche de Gala.
Pero la cita más importante llegaría después, sobre las 19:45 horas, con el Cóctel de gala. Una actividad que tiene más glamour en el nombre que otra cosa y que merece una entrada aparte para contaros mis impresiones. En resumen, allí conoceríamos (de lejos) al capitán del buque Charilaos Petredis y a buena parte del personal responsable de que todo funcione más o menos bien.
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| Y nos sacamos foto con el capital, Charilaos Petridis |
La cena de hoy también es especial, y el menú tiene algunas particularidades, aunque en general es difícil superar lo que ya hemos probado en las cenas anteriores.
Después de la cena fuimos a tomar algo a una de las cafeterías y a descansar ya que Rosa hizo un esfuerzo para estar de pie.
Además el barco zarpó hacia la Isla de Corcega para atracar en Ajazzio con una fuerte marea, que esta vez si que se notaba el balanceo del barco.
¡¡Espero que os haya gustado!!
















